El Tribunal de la UE dictamina que Italia no ha cumplido sus obligaciones para prevenir la propagación de la Xylella
La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE puso fin a la primera fase de un procedimiento de infracción incoado en 2015 y condenó a Italia al pago de las costas judiciales.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictaminado que Italia no ha cumplido dos de las obligaciones que le imponía la decisión de la Comisión Europea para prevenir la propagación de la bacteria Xylella fastidiosa. En su sentencia sobre el «Asunto C-443/18, Comisión contra Italia (bacteria Xylella fastidiosa)», el tribunal ha condenado a Italia al pago de las costas del procedimiento.
Según la sentencia, que pone fin a la primera fase de un procedimiento de infracción incoado en 2015, «Italia no había retirado inmediatamente, en la zona de contención, al menos todas las plantas infectadas en la franja de 20 kilómetros de la zona infectada limítrofe con la zona de amortiguación», y en los casos en que se habían retirado, «esto se hizo solo varios meses después de que se hubiera detectado la infección de dichas plantas». Además, el Tribunal consideró que Italia no había realizado los estudios anuales en los momentos adecuados del año.
Por otra parte, el Tribunal rechazó la solicitud de la Comisión de que se declarara «que Italia ha incumplido de forma persistente y generalizada la obligación de prevenir la propagación de la Xylella».
«Tenemos confianza en el futuro, ya que la recién elegida ministra de Agricultura, Teresa Bellanova, ha dado la máxima prioridad a la lucha contra la bacteria y a la reconstrucción de la zona infectada», declaró el presidente de Italia Olivicola, Gennaro Sicolo, a Olive Oil Times, al tiempo que instaba a la Unión Europea «a desempeñar su papel asignando fondos para restaurar el potencial productivo del territorio afectado por la enfermedad».
El presidente de Coldiretti, Ettore Prandini, pidió una «estrategia unívoca y compartida entre los organismos regionales, nacionales y comunitarios para detener la Xylella y devolver la esperanza en el futuro de los territorios que han perdido su patrimonio olivarero y paisajístico».