Francia descubre un fraude relacionado con el aceite de oliva en su investigación anual
A pesar de los resultados, las autoridades sostuvieron que el fraude en el sector del aceite de oliva no está aumentando, y señalaron la mejora en la detección y una mejor comunicación entre los organismos.
Las inspecciones reglamentarias en Francia siguen sacando a la luz decenas de casos de etiquetado engañoso y fraude en el aceite de oliva, en un país donde el consumo anual alcanza unas 115 000 toneladas métricas.
En una investigación antifraude anual, publicada en julio, la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF) identificó problemas en un tercio de las muestras de aceites comestibles, incluido el aceite de oliva.
Los inspectores de la dirección, que forma parte del Ministerio de Economía y Finanzas francés, tomaron 139 muestras de aceite, entre ellas 96 de aceite de oliva, relacionadas con 223 molineros, distribuidores y minoristas. A la luz de sus hallazgos, la organización emitió dos denuncias penales, 18 órdenes administrativas, 52 advertencias y dos órdenes de retirada de la venta.
No hay motivo para preocuparse por la calidad general del aceite de oliva vendido en Francia. Lo que (el informe de la DGCCRT) pone de relieve es la eficacia de nuestros servicios de detección de fraudes.
Un análisis de las muestras reveló una discrepancia entre la etiqueta y el contenido del envase en el 80 % de los aceites analizados, incluidos varios que no cumplían los criterios para ser considerados virgen extra.
«Casi un tercio de los establecimentos presentaban al menos una irregularidad, a menudo relacionada con el etiqueteado», escribió la DGCCRF en un resumido del informe. «Se observaron indicaciones engañosas sobre el origen, la falta de información obligatoria o valoraciones excesivas como “primeur” o “selección exclusiva”».
«Una inspección a un mayorista-envasador puso de manifiesto varias prácticas fraudulentas: el uso indebido de una marca italiana, el engaño respecto a la calidad del aceite de oliva y el uso indebido de un logotipo ecológico», añadía el informe. «Otra inspección dio lugar a la sanción de un sitio web comercial que destacaba el origen regional de un aceite de oliva que había sido mezclado con un aceite procedente de España».
Véase también: Un nuevo método detecta la adulteración del aceite de oliva y reduce el impacto medioambientalEn total, la investigación de la DGCCRT, que tomó las mustras en 2022, involucró a más de 1200 profesionales dedicados a la producción o la venta de aceite de oliva, otros aceites comestibles, miel, trufas, mermeladas, chocolates, especias, cafés, tés y cajas de regalo gourmet.
A pesar de las principales conclusiones del informe, los defensores del sector del aceite de oliva en Francia argumentaron que la investigación demostraba que el fraude con el aceite de oliva sigue siendo un problema relativamente menor y que los funcionarios del Gobierno están mejorando en la identificación y persecución de los estafadores.
«Aunque cada año se venden más de 105 000 toneladas métricas en más de 40 000 puntos de venta en Francia, los controles recientes se centraron únicamente en 223 profesionales y 139 muestras —a menudo basándose en sospechas o en objetivos previamente seleccionados—», explicó a Olive Oil Times Alexandra Paris, directora de comunicación de France Olive, la Asociación Interprofesional Francesa del Aceite de Oliva.
«Esto explica la elevada tasa de anomalías en relación con el número de análisis. Pero no indica un fraude generalizado», añadió. «Si se comparan las 76 anomalías con el número total de puntos de venta, la tasa se reduce a solo el 0,2 %. No hay motivo para preocuparse por la calidad general del aceite de oliva vendido en Francia. Lo que esto pone de manifiesto es la eficacia de nuestros servicios de detección de fraudes».
El informe de la DGCCRF se publica meses después de que una investigación independiente llevada a cabo por la organización de defensa del consumidor «60 Million Consumers» detectara problemas de calidad en las 22 muestras de aceite de oliva etiquetadas como «virgen extra» que analizó.
«La buena noticia es que todos los aceites analizados cumplían con los requisitos en cuanto a su composición de ácidos grasos y esteroles», declaró a France Info Patricia Chairopoulos, responsable de alimentación y medio ambiente de 60 Million Consumers.
«Sin embargo, los resultados no fueron muy buenos: la mayoría de los aceites analizados mostraban una ligera oxidación, un tercio de nuestro panel [detectó] un defecto sensorial y, lo que es más importante, encontramos al menos un contaminante en cada botella», añadió.
Chairopoulos señaló que la organización identificó ftalatos —una sal o éster del ácido ftálico identificado como un posible disruptor endocrino— en todas las muestras.
La organización también identificó hidrocarburos saturados de aceite mineral (MOSH) e hidrocarburos aromáticos de aceite mineral (MOAH), ambos conocidos por ser cancerígenos, en varias muestras.
Fuera de Francia, las recientes medidas de prevención del fraude alimentario en Italia también identificaron irregularidades significativas, con 72 denuncias penales, 896 sanciones administrativas, 843 amonestaciones formales y 76 incautaciones relacionadas con el sector del aceite de oliva en 2024.
A nivel europeo, 74 muestras de aceite de oliva fueron señaladas por incumplimientos de la calidad y el etiquetado declarados durante los controles transfronterizos realizados por la Red de Alerta y Cooperación de la UE en su informe de 2024.
«En 2024, los Estados miembros de la UE emitieron 130 notificaciones sobre el aceite de oliva, el 15 % de las cuales se califican con certeza como fraudes de naturaleza transfronteriza», señala el informe.
Sin embargo, la Comisión Europea ha destacado que el aumento de las alertas de fraude e irregularidades relacionadas con el aceite de oliva no es consecuencia de un incremento del fraude, sino de la mayor capacidad de las autoridades para detectar el fraude y notificarlo a otros Estados miembros.