Entra en vigor la normativa sobre el aceite de oliva mientras España se prepara para un «nuevo ciclo»

La normativa actualizada tiene por objeto agilizar y mejorar la recopilación de datos y la presentación de informes para garantizar una mayor transparencia en la cadena de valor del aceite de oliva.

El Consejo de Ministros de España aprobó oficialmente en julio un Real Decreto destinado a modernizar la normativa y mejorar la transparencia en los sectores del aceite de oliva y la aceituna de mesa del país.

Propuesto por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el decreto introduce cambios significativos en las obligaciones de información, las prácticas de recopilación de datos y las estructuras de cumplimiento que afectan a productores, transformadores y operadores a lo largo de toda la cadena de suministro.

Un elemento central del decreto es la reforma del Sistema de Información del Mercado del Aceite de Oliva (SIMO), gestionado conjuntamente por el ministerio y las comunidades autónomas españolas. 

Véase también: Europa respalda los cambios en la normativa del aceite de oliva a pesar de la división del sector

El marco revisado del SIMO exige a las almazaras que presenten declaraciones anuales sobre los volúmenes de producción, ahora desglosados por categoría: virgen extra, virgen y lampante. 

Estas de­clara­ciones deben pre­sentarse antes de que el aceite de oliva se comercialice, lo que, según las autoridades, mejorará la tra­za­bi­lidad.

Las nuevas disposiciones también simplifican los procedimientos normativos para los productores ecológicos. Las declaraciones mensuales de producción ecológica serán sustituidas por un único informe complementario anual, lo que reducirá los gastos administrativos al tiempo que se preserva la precisión y la fiabilidad de los datos de producción.

En un esfuerzo similar por simplificar el cumplimiento normativo, las entidades dedicadas a la valorización de subproductos como el orujo de aceituna deberán informar mensualmente de su actividad; sin embargo, las almazaras y los extractores ya no estarán obligados a mantener registros detallados de destino, siempre que se presenten las declaraciones.

Para simplificar el proceso administrativo, el decreto elimina los formularios tipo obsoletos, con una transición hacia la presentación de informes totalmente digitalizada a través de los sistemas electrónicos existentes gestionados por las autoridades nacionales y regionales. 

El decreto también actualiza las funciones de gobernanza de la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) y de las comunidades autónomas en lo que respecta al censo de instalaciones de producción y operadores registrados, ajustes alineados con las recientes modificaciones de la Ley de la Cadena Alimentaria de España.

El MAPA introdujo me­canismos de su­per­visión más es­trictos, re­quisi­tos de tra­za­bi­li­dad me­jo­rados y nuevas normas de con­tro­le de cal­idad para as­egurar que el aceite de oliva eti­que­te­do como «vir­­gen extra» o «puro» re­al­mente cumpla con esos crite­rios.

El momento en que se ha promulgado el decreto ha suscitado especulaciones sobre su relación con las recientes acusaciones del presidente de Dcoop, una cooperativa con miles de socios.

Antonio Luque acusó a los embotelladores de mezclar aceite de oliva con alternativas más baratas, como el aceite de girasol, aunque no se aportaron pruebas.

El decreto también se ajusta a las reformas más amplias de la Unión Europea. El Reglamento Delegado 2022/2104 y el Reglamento de Ejecución 2022/2105, que entraron en vigor a finales de 2022, establecen normas de etiquetado y métodos analíticos unificados en todos los Estados miembros. 

Estas actualizaciones reflejan las recomendaciones de un estudio de 2021 dirigido por Lanfranco Conte, que identificó deficiencias sistémicas en la detección del fraude y la aplicación de la normativa en toda la UE.

En par­al­lo a estas in­ici­ati­vas reg­u­la­to­rias, la MAPA ha pro­puesto un me­ca­ni­smo de inter­ven­ción en el mercado dis­eñado para es­ta­bi­li­zar la of­erta y la de­ma­nda. 

«Si la producción prevista para una campaña supera el 120 % de la disponibilidad media de las últimas seis campañas —definida como la suma de las existencias de arrastre, las importaciones y la producción—, se activaría y el volumen excedente se retiraría del mercado», explicó a Olive Oil Times Juan Vilar, director ejecutivo de la consultora de aceite de oliva Vilcon

«Para la campaña actual, esto significaría retirar aproximadamente 162 000 toneladas», añadió.

Vilar reconoció la complejidad de tal medida. «Intervenir en un mercado nunca es sencillo ni ideal», afirmó, «pero podría ser beneficioso para toda la cadena de valor, aportando estabilidad y transparencia sin perjudicar los márgenes ni los ingresos». 

Vilar destacó que «los promedios decenales seguirían siendo los mismos, pero más estables para el agricultor, la almazara y el embotellador».

Sin embargo, también advirtió que la eficacia del mecanismo no está garantizada. 

«Hay que ver si la inmovilización de esa cantidad fija podría influir en el mercado, y si la intervención de España afectaría al comercio mundial entre productores», afirmó. «Incluso con una campaña que se ajusta a la media nacional, los precios han bajado. Por lo tanto, podría no ser una herramienta eficaz y podría generar distorsiones comerciales».

De cara al futuro, Vilar prevé cambios estructurales en el sector. «El sector oleícola está entrando en un nuevo ciclo», explicó. 

«Si se confirma, podríamos enfrentarnos a varios años en los que la oferta podría superar la demanda real, con consecuencias para la evolución de los precios», concluyó Vilar. «Tendremos que trabajar en el desarrollo de la demanda en los próximos años para invertir el ciclo y empezar de nuevo».