La «dosis» adecuada de aceite de oliva para las personas con alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares
Un investigador español ha aportado nuevos datos sobre la cantidad y los beneficios del consumo de aceite de oliva para las personas con un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

La Asociación de Dietistas de Australia (DAA) organizó la II Conferencia del Foro Mundial de Investigación en Nutrición el 14 de mayo en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Brisbane.
Entre los ponentes de la conferencia se encontraba la dietista española Dra. Marta Guasch-Ferre, quien aportó nuevos datos sobre la cantidad y los beneficios del consumo de aceite de oliva para las personas con alto riesgo de enfermedad cardiovascular.

Afirmó que 50 gramos, o 3,5 cucharadas soperas, es la dosis óptima para una persona con alto riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que la incidencia de la enfermedad se reduce en un 10 % por cada dos cucharaditas, según su estudio, publicado el 13 de mayo en la revista BMC Medicine.
Las personas en esta categoría de alto riesgo podrían ser aquellas con diabetes tipo 2 o con problemas combinados como hipertensión, colesterol alto, tabaquismo, así como aquellas con sobrepeso u obesidad o con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares prematuras. Sin embargo, todo el mundo podría beneficiarse de una dosis diaria saludable de aceite de oliva, que puede integrarse fácilmente en cualquier dieta.
Guasch-Ferre también subrayó que el aceite de oliva virgen extra de alta calidad tiene muchas más probabilidades de ayudar a prevenir los infartos y los accidentes cerebrovasculares que los aceites de oliva refinados.
«Los diferentes tipos de aceite de oliva se asocian a distintos niveles de reducción del riesgo», afirmó la Sra. Guasch-Ferre. «Cuando el aceite de oliva se procesa y refina, pierde algunas de sus propiedades beneficiosas».
El aceite de oliva virgen contiene múltiples componentes bioactivos y antioxidantes, como polifenoles, fitoesteroles y vitamina E. Por el contrario, el aceite de oliva común, que es una mezcla de aceite refinado con algo de aceite virgen (para mejorar el sabor), tiene menos compuestos antioxidantes y antiinflamatorios.
La Dra. Guasch-Ferre formó parte de un grupo que analizó las estadísticas de mortalidad, dieta y enfermedades entre 7216 personas, hombres de entre 55 y 80 años y mujeres de entre 60 y 80 años, como parte del conocido estudio sobre la dieta mediterránea denominado PREDIMED.
Se realizó un seguimiento del grupo durante 4,8 años mediante cuestionarios anuales y exámenes médicos. El estudio demostró que seguir el patrón dietético mediterráneo enriquecido con aceite de oliva virgen extra y frutos secos reducía la incidencia de eventos cardiovasculares graves en un 30 %.
Los resultados subrayaron que el consumo de aceite de oliva es uno de los componentes clave de la dieta mediterránea para la prevención de enfermedades cardiovasculares.