Los olivicultores de Extremadura se preparan para «la peor cosecha de la historia»
La asociación local de agricultores prevé que la producción de aceite de oliva y aceitunas de mesa se reduzca hasta en un 85 % debido a la sequía actual.
Según APAG Extremadura Asaja, la cosecha de aceitunas de la comunidad autónoma va camino de registrar una caída récord en comparación con el año pasado.
Juan Metidieri, presidente de la organización, ha advertido de que será «la peor cosecha de la historia» a la luz de todos los factores analizados hasta la fecha.
La organización estima que la cantidad de aceitunas destinadas a la producción de aceite podría caer hasta un 80 % en comparación con el año pasado, lo que se traduciría en una producción de solo 23 000 toneladas de aceite de oliva, frente a las 103 600 toneladas del año pasado.
Véase también: Cosecha de aceitunas de 2022Las pérdidas previstas de aceitunas de mesa podrían ascender hasta el 85 %, con una producción estimada de tan solo 27 000 toneladas, frente a las 183 000 toneladas del año pasado.
Las pérdidas previstas contrastarían radicalmente con las cosechas récord de 2021 en la región, siguiendo una pauta similar de descensos en la producción de aceite de oliva en toda Europa debido a la sequía.
Metidieri advirtió de que una caída tan brusca de la producción corre el riesgo de provocar una reducción igualmente drástica del empleo en el sector olivarero de Extremadura, ya que se necesitarían muchos menos trabajadores en todas las fases, desde la recolección y la transformación hasta el embotellado, el enlatado, el etiquetado y el transporte de los productos finales.
También advierte de que la previsión podría incluso ser optimista, dado que no tiene en cuenta la posibilidad de nuevas olas de calor y sequía de aquí al inicio de la cosecha en otoño. Las pérdidas podrían ser aún más significativas si dichas condiciones persisten.
Se espera que la producción de las explotaciones olivareras de muy alta densidad se vea algo menos afectada que la de los olivares tradicionales, lo que supondría un pequeño alivio económico.
Sin embargo, esto también ha avivado el temor de que este método de cultivo moderno, conocido por su elevado impacto medioambiental, aumente aún más su ventaja competitiva.
En respuesta a las pérdidas previstas, la organización ha pedido a las administraciones regionales y nacionales que introduzcan ayudas directas y regímenes de exención fiscal para hacer frente a la crisis actual del sector agrícola, en particular en lo que respecta a los problemas causados por la sequía y la guerra en Ucrania. Metidieri calificó las ayudas actuales de «insuficientes».