Los impuestos de emergencia en Argentina ejercen presión sobre los productores
El impuesto ha obligado a los productores de aceite de oliva a liquidar sus existencias lo antes posible y ha frenado el optimismo que antes se respiraba en el sector.
El nuevo impuesto argentino sobre las exportaciones agrícolas, que entró en vigor el pasado mes de septiembre, ha supuesto una gran carga para los productores de aceite de oliva del país.
«Estamos en una situación de quiebra y el impuesto no ayuda, sino que la empeora». —
Mauricio Macri, presidente de Argentina, impuso los impuestos con el fin de aumentar los ingresos del Estado y ayudar a controlar la inflación galopante.
«Sabemos que es un impuesto realmente malo que va en contra de lo que queremos estimular, que es aumentar las exportaciones», dijo Macri en aquel momento en un discurso televisado. «Pero les pido que lo comprendan: es una emergencia y necesitamos su apoyo».
Véase también: El negocio del aceite de olivaSin embargo, el peso de proporcionar este apoyo tiene a los productores de aceite de oliva y aceitunas de mesa tambaleándose hacia un futuro incierto.
Los productores de aceite de oliva han estado pagando tres pesos argentinos adicionales (0,08 dólares) en concepto de impuesto por cada dólar estadounidense de ingresos que obtienen de las exportaciones. En el caso de las aceitunas de mesa, los productores pagan cuatro pesos (0,11 dólares) por cada dólar estadounidense ganado.
Aunque pueda parecer poco, estos pesos se acumulan y han estado obligando a muchos productores a vender sus existencias lo más rápido posible. A veces, esto sigue sin ser suficiente.
Julián Clusellas, presidente de la empresa de aceite de oliva Río de la Puerta, con sede en San Juan, declaró a Olive Oil Times que su empresa podría enfrentarse pronto a la quiebra si la situación no cambia.
«Estamos en una situación de quiebra y el impuesto no ayuda, sino que la empeora», afirmó. «Los productores no pueden tomarle el pulso al mercado y debemos vender toda nuestra producción lo más rápido posible para sobrevivir».
Frankie Gobbee, cofundador del Argentina Olive Group, se hizo eco de sentimientos similares. Declaró a Olive Oil Times que la mayor empresa productora de aceite de oliva de Latinoamérica también se encontraba en peligro financiero como consecuencia de los nuevos impuestos.
Tanto Clusellas como Gobbee reconocieron la necesidad de que el Gobierno argentino tome medidas para combatir la inflación galopante, que ha reducido a la mitad el valor del peso en el último año. Sin embargo, les preocupa que sus sectores se vean afectados de forma colateral en el esfuerzo por estabilizar la moneda.
Además de los nuevos impuestos, el aumento de los costes de energía, combustible y equipamiento ya ha estado mermando los beneficios de muchos productores, al elevar los costes de producción.
«Los impuestos, [que se denominan] retenciones, son importantes, dado que una vez más tenemos un tipo de cambio desfasado en relación con los costes internos», afirmó Gobbee. «Es de sobra conocido que gran parte de los insumos son agroquímicos, energía y combustibles dolarizados. Los costes laborales son el único gasto en pesos, mientras que el resto ha aumentado en torno al 50 por ciento».
El Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que ha analizado los posibles impactos de los impuestos tanto para la actual campaña de cosecha como para la próxima, señaló que es probable que el aumento de los derechos de exportación perjudique a los productores agrícolas de todo tipo.
«La medida tendrá repercusiones negativas en la superficie sembrada, la inversión por hectárea, la producción, la molienda y las exportaciones», señaló el grupo en un comunicado.
El Ministerio de Agroindustrias de Argentina ha guardado silencio sobre el tema y no ha emitido ningún comunicado oficial sobre el aumento de los impuestos. El Ministerio tampoco respondió a una solicitud de comentarios sobre esta noticia.
Sin embargo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires señaló que estos nuevos impuestos seguirán perjudicando a los productores, así como a la economía en general, mientras estén en vigor.
«La suma de las campañas registraría una disminución de 2,762 millones de dólares en el Producto Agroindustrial Bruto, con respecto a lo que se habría alcanzado con las estimaciones anteriores», señaló el grupo. «La economía argentina retrocedería un 0,2 % y un 0,4 % en su crecimiento, según estas estimaciones, en 2019 y 2020».
La cámara ha instado al Gobierno a reconsiderar estos impuestos, afirmando que el Gobierno debería trabajar en una solución que contribuya a aumentar las exportaciones y a hacer frente a la inflación.
«En consecuencia, y a pesar de la urgencia que implican los desequilibrios de las finanzas públicas, es importante avanzar hacia un sistema tributario más eficiente que promueva la inversión y las exportaciones, motores de un proceso de crecimiento económico sostenible», señaló el grupo.
Hasta que se elimine este impuesto de emergencia y el valor del peso se recupere, productores como Clusellas y Gobbee seguirán vendiendo sus existencias y esperando una ganancia inesperada de la próxima cosecha, que se estima que batirá récords.