Una nueva herramienta mide las interacciones entre el suelo y la atmósfera para optimizar las prácticas agrícolas

El mapeo de la transmisión del calor del suelo puede ayudar a determinar las prácticas óptimas de gestión del terreno y los cultivos adecuados que se deben plantar a medida que cambia el clima.

Investigadores de España e Irak han diseñado una nueva sonda de pulso térmico para medir la conductividad térmica del suelo.

Normalmente, realizar estas mediciones es complejo y requiere mucho tiempo y trabajo. Sin embargo, los científicos afirman que la nueva sonda es un «instrumento de bajo coste y fácil de usar» que ayudará a otros investigadores y agrónomos a comprender mejor los intercambios de energía y masa entre el suelo y la atmósfera.

La mayoría de estas interacciones tienen lugar en la capa superficial del suelo y se ven significativamente afectadas por las prácticas de labranza, la aplicación de fertilizantes y la biodiversidad microbiana. La profundidad del suelo por encima del lecho rocoso subyacente y el tipo de suelo también desempeñan un papel importante.

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La nueva sonda incluye un sistema de muestreo, una cámara de medición y un sistema de control electrónico, lo que permite realizar experimentos sobre el terreno en diversas condiciones. Además, los investigadores afirmaron que todos los materiales utilizados en su construcción son asequibles y se pueden adquirir en el mercado.

La mayoría de los estudios del suelo se realizan extrapolando datos brutos del suelo a partir de estudios existentes. Otros métodos para medir la conductividad térmica del suelo in situ requieren una formación específica para los operadores y cantidades significativas de electricidad. Además, su precisión está limitada por el rango de temperatura y el contenido de agua del suelo.

Los investigadores de la Universidad de Granada en España y de las universidades de Wasit y Bagdad en Irak creen que es necesario comprender mejor las interacciones entre el suelo y la atmósfera, que son de vital importancia para la vida en la Tierra, ya que las autoridades buscan mitigar los importantes impactos del cambio climático en la agricultura.

Esperan establecer rápidamente una base de referencia para poder estudiar posteriormente cómo afecta el cambio climático a las interacciones entre el suelo y la atmósfera.

Los investigadores creen que una mejor comprensión de estas interacciones ayudará a los agricultores a tomar decisiones más sostenibles sobre cuándo labrar y cómo aplicar fertilizantes o mantillo.

Por ejemplo, «hemos descubierto que el laboreo convencional aumenta el flujo de temperatura en el suelo en comparación con la siembra directa, debido principalmente a la disminución de la densidad aparente del suelo, es decir, al aumento de la porosidad», afirmó Andrés Caballero Calvo, profesor de geografía de la Universidad de Granada.

Investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas de España afirmaron anteriormente que la forma en que el cambio climático está transformando la interacción entre las plantas y el suelo es uno de los impactos menos discutidos, pero más disruptivos, del cambio climático en la agricultura, y que merece mayor atención.

Los investigadores que trabajan en la nueva sonda de pulsos de calor no repitieron esta afirmación. Sin embargo, cartografiar la transmisión de calor del suelo a escala global podría ayudar a los gobiernos a asesorar a los agricultores sobre prácticas de gestión de la tierra y a determinar los cultivos adecuados para plantar en los lugares que están experimentando los cambios más rápidos en su entorno.