La producción de aceite de oliva aporta al medio ambiente más de lo que le quita
Las últimas investigaciones indican que el efecto de sumidero de carbono que producen los olivos en la biomasa y el suelo es mucho mayor que las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por su producción.
No dejan de aparecer numerosos estudios científicos que han demostrado la estrecha relación entre el aceite de oliva virgen extra y la salud humana, y el boletín informativo de junio de 2016 del Consejo Oleícola Internacional (COI) da cuenta de otro beneficio mutuo muy interesante, esta vez para el medio ambiente.
Nuestro mensaje podría ser que el aceite de oliva es saludable y bueno para el medio ambiente.
Las últimas investigaciones indican que la producción de aceite de oliva, en su conjunto, devuelve al ecosistema más de lo que consume. «Ahora tenemos pruebas de que, cuando se adoptan las prácticas agrícolas adecuadas, el efecto de sumidero de carbono (o secuestro de carbono) de los olivos en la biomasa y el suelo es mucho mayor que las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la producción de una unidad (un litro de aceite de oliva virgen o aceite de oliva virgen extra)», afirma el informe.
Los miembros del Consejo tienen previsto elaborar una propuesta para una conferencia sobre el efecto de sumidero de carbono de los olivos que se presentará en la COP22, una conferencia de las Naciones Unidas dedicada al cambio climático que se celebrará en Marrakech en noviembre.
El hecho de que la protección de este cultivo y el consumo de su aceite sean positivos para el medio ambiente convierte su mera existencia en un aliado en la lucha contra el cambio climático. Es «precisamente el mensaje que el COI desea compartir», afirmó el COI. «Nuestro mensaje podría ser que “el aceite de oliva es saludable y bueno para el medio ambiente”».
La propuesta se redactará en la próxima reunión del COI en Hammamet, Túnez. La 27.ª reunión extraordinaria comienza el 11 de julio.
El consejo elogió a Túnez como miembro fundador activo y valioso del COI, que lleva 60 años contribuyendo a la investigación y el desarrollo en el campo de la química del aceite de oliva. Túnez, junto con Bélgica, Francia, Grecia, Israel, Italia, Libia, Marruecos, Portugal, España y el Reino Unido, es signatario del primer Acuerdo Internacional del Aceite de Oliva, redactado en 1959.

Olivares en Takrouna, Túnez
Hoy en día, el país cuenta con la segunda superficie olivarera más grande del mundo después de España, con unos 800 millones de olivos que representan el 16 % de la superficie mundial dedicada al olivo.
«El cultivo del olivo es una de las principales actividades agrícolas de Túnez. Desempeña un papel social y económico fundamental, dado que el sesenta por ciento de los agricultores del país trabajan en este sector y obtienen de él la totalidad o parte de sus ingresos», señalaba el boletín, que también destacaba que el país es el segundo mayor exportador mundial después de la Unión Europea.