Unos investigadores caracterizan por primera vez dos variedades de aceituna gallegas
Una investigación ha clasificado las variedades de olivo de una región olivarera emergente de España. Un estudio paralelo ha revelado que el aceite obtenido de estos cultivares puede resultar útil para prevenir enfermedades neurodegenerativas.
El aceite de oliva, principal fuente de grasa de la dieta mediterránea, es famoso por sus nutrientes y sus propiedades saludables. España ostenta el título de mayor productor
mundial de este «oro líquido». Aunque la mayor parte del aceite de oliva del país se produce en Andalucía, en los últimos años otras regiones han comenzado a elaborar aceite de oliva de alta calidad
a partir de variedades autóctonas.
El conocimiento que tenemos sobre las características del aceite de oliva gallego es escaso y, hasta ahora, no se había realizado ninguna caracterización sistemática sobre este tema.
En Galicia, una región del noreste de España, se cultivan dos variedades de aceituna llamadas Brava y Mansa. Aunque el clima difiere del de otras partes de España en cuanto a insolación y precipitaciones, las aceitunas autóctonas crecen bien aquí.
Recientemente, por primera vez, los investigadores examinaron los olivos de Galicia para establecer su identidad y determinar su relación genética con otros cultivares de olivo de la Península Ibérica. El estudio fue una colaboración entre la Universidad de Córdoba y el equipo de investigación AA1 del Departamento de Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Vigo.
Los científicos utilizaron un procedimiento de identificación basado en 14 marcadores moleculares (ADN) y 11 marcadores morfológicos o estructurales. Este procedimiento se había utilizado anteriormente en el proceso de clasificación del Banco de Germoplasma del Olivo de Córdoba, que contiene 800 variedades procedentes de 23 países.
El análisis de los datos reveló que el 75 % de los olivos de Córdoba pertenecían a la variedad Brava y el 22 % a la variedad Mansa. Los autores concluyeron que ambas variedades tienen un alto potencial para producir aceite de oliva virgen extra de excelente calidad.
Según Isabel Trujillo Navas, una de las investigadoras participantes de la Universidad de Córdoba, «el conocimiento que tenemos sobre las características del aceite de oliva gallego es escaso y, hasta ahora, no se había realizado ninguna caracterización sistemática sobre este tema».
Estos resultados sientan las bases para que en el futuro se pueda continuar catalogando las diferencias y similitudes entre las variedades de olivo. La investigación, que seguirá adelante durante los próximos meses, ha brindado la oportunidad de «producir nuevos aceites de oliva únicos y diversificar los mercados nacionales e internacionales», afirmó Navas.
Los resultados se publicaron en la revista Scientia Horticulturae.
El estudio se llevó a cabo inmediatamente antes de una investigación de febrero de 2018 que evaluó las propiedades terapéuticas de los aceites de oliva virgen extra gallegos Brava y Mansa. Los investigadores extrajeron de los aceites unos compuestos saludables llamados polifenoles y evaluaron su capacidad para inhibir enzimas asociadas a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson y el trastorno depresivo mayor.
Los científicos han postulado que las altas concentraciones de ciertas enzimas reducen los niveles de neurotransmisores cerebrales, que son sustancias químicas que protegen contra las enfermedades neurodegenerativas. Por lo tanto, un agente que inhiba estas enzimas, como los polifenoles del aceite de oliva, puede dar lugar a un aumento de los niveles de los neurotransmisores necesarios para un funcionamiento cerebral óptimo.
Los resultados mostraron que ambas variedades de aceituna, en particular la Brava, podían inhibir algunas de las enzimas implicadas. Por lo tanto, los aceites podrían considerarse candidatos a alimentos funcionales para estos trastornos, desempeñando un papel en su prevención y tratamiento.
Es posible que el consumo diario de aceite de oliva virgen extra sea responsable de la menor incidencia de trastornos neurodegenerativos en los países ribereños del Mediterráneo. El estudio se publicó en la revista Molecules.