El aceite de oliva español, bajo la amenaza constante del cambio climático
La producción española de aceite de oliva se ha duplicado en los últimos diez años, pero el cambio climático podría suponer un revés para el líder mundial en producción.
La producción española de aceite de oliva se ha duplicado en los últimos diez años, pero la sequía actual y el cambio climático podrían suponer un revés para el líder mundial en la producción del «oro líquido».
España produce el 46 % del aceite de oliva mundial, una cifra que ha aumentado desde el 28 % registrado en 2002. Sin embargo, ahora se sugiere que la producción del país podría correr la misma suerte que la de otras potencias productoras de aceite de oliva, como Grecia e Italia, debido a los efectos del cambio climático. Italia ha registrado una caída del 50 % en la producción desde 2001 y Grecia también ha visto reducirse a la mitad sus niveles de producción anual, y se considera que el cambio climático es un factor importante.
El descenso de la producción en Italia y Grecia ha tenido un efecto positivo temporal en España, que ahora produce el doble de la producción conjunta de Grecia e Italia, cubriendo felizmente el vacío en el mercado. El aceite de oliva reviste una enorme importancia para el sector agrícola español y es una de las principales exportaciones agrícolas del país. Sin embargo, la cosecha actual en España será escasa, con una caída del 40 % en la producción debido a la sequía, lo que provocará un enorme aumento de los precios de mercado del aceite de oliva.
Este descenso en el nivel de producción podría convertirse en algo habitual si la continua escasez de agua y el aumento de las temperaturas comienzan a afectar a los olivares en España, tal y como ha venido ocurriendo en otros lugares. Si bien las altas temperaturas son óptimas para el crecimiento y el desarrollo de las aceitunas, también son necesarias las lluvias intensas para completar el proceso de maduración.
La escasez de agua afecta a todos los continentes y países como Grecia e Italia ya han sufrido los efectos devastadores de la sequía, con aceitunas que mueren a causa de las altas temperaturas y la falta de agua. Además de los efectos directos del cambio climático sobre la población de olivos, las variaciones meteorológicas también pueden provocar cambios en otros factores ambientales, como los insectos y las enfermedades. Estos, a su vez, pueden influir en la población de olivos, lo que constituye un efecto indirecto del cambio climático.
Investigadores españoles ya han sugerido que una zona clave de la producción de aceite de oliva en Cataluña, la DOP Siurana, podría dejar de ser viable en un plazo de 20 años debido al aumento de las temperaturas y a la escasez de agua. Se considera que España es muy vulnerable al cambio climático, con un aumento del nivel del mar Mediterráneo de ocho centímetros en los últimos 50 años y un incremento medio de la temperatura de 0,028 grados Celsius al año. Los estudios han demostrado que el periodo de floración de los olivos depende en gran medida de las temperaturas primaverales anuales, que están aumentando de forma constante con el paso del tiempo.
Si España quiere mantener su supremacía como nación productora de aceite de oliva, habrá que crear alternativas de riego nuevas e innovadoras para hacer frente al clima en constante cambio. Sin embargo, no es una tarea fácil, ya que el aumento del riego puede tener efectos negativos en el suministro de agua de la zona, lo que provocaría zonas desérticas y escasez de agua para otros fines, como ya se ha visto anteriormente en Grecia, Italia y Portugal cuando aumentó la demanda de riego.
