El ministro advierte de que hasta 27 millones de personas en España se enfrentarán a la escasez de agua para 2050

El sureste de España es la zona de mayor riesgo. Las nuevas inversiones en infraestructuras y tecnología son fundamentales para mitigar los efectos de la crisis.

El sureste de España, donde se encuentran algunas de las provincias con mayor producción de aceite de oliva del país, se encamina hacia una reducción del 40 % en la disponibilidad de recursos hídricos para 2050, según la ministra de Transición Ecológica y Demografía.

Teresa Ribera afirmó que esta cifra representa una disminución crítica, mucho peor que la reducción del 24 % que se prevé para el resto del país.

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También confirmó que la desertificación se está extendiendo rápidamente por el país hasta el punto de que tres cuartas partes de España podrían estar en riesgo.

«Si no se toman medidas, el 70 % de todo el territorio español se verá afectado por sequías para 2050», afirmó Ribera, añadiendo que hasta 27 millones de ciudadanos españoles corren el riesgo de sufrir escasez de agua en las próximas tres décadas.

«Vamos a tener que hacer frente a situaciones extremas», declaró la ministra ante una reunión de responsables locales, nacionales y europeos celebrada en Alicante.

Según Ribera, la próxima década planteará retos que exigirán la aplicación de estrategias de mitigación y adaptación totalmente nuevas que no se han contemplado en planes estratégicos anteriores.

La ministra advirtió de un escenario marcado por inundaciones repentinas que se alternarán con «sequías extremas». También destacó que los impactos tan significativos del cambio climático que se prevén requieren «una revisión permanente de las infraestructuras que serán necesarias para hacer frente a la situación».

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Ribera también hizo hincapié en la importancia de actuar de inmediato para garantizar una conectividad digital fluida entre las cuencas hidrográficas españolas, lo que requerirá una mejora sustancial de la infraestructura existente y supone actualmente un gran reto para el sureste del país, que incluye partes de Andalucía.

Además de mejorar la conectividad entre las cuencas hidrográficas españolas, Ribera también abogó por un mayor reciclaje de agua, la desalinización y un mayor aporte de los ríos a las cuencas hidrográficas nacionales.

Otras medidas de mitigación incluirán también el cultivo de variedades más resistentes a los efectos del cambio climático, nuevas infraestructuras para prevenir las inundaciones y sistemas más eficientes en el uso del agua.