Las autoridades de Castilla-La Mancha apuestan por el oleoturismo para impulsar los ingresos de los agricultores
Las autoridades y los agricultores están trabajando para construir nuevos alojamientos turísticos, organizar catas y atraer visitantes a las almazaras.
En Castilla-La Mancha, la segunda región productora de aceite de oliva de España, se están llevando a cabo iniciativas para proporcionar ingresos complementarios a los olivareros tradicionales a través del oleoturismo.
En la provincia de Albacete, al sureste de la región, los agricultores y los responsables gubernamentales están colaborando para desarrollar nuevas oportunidades de oleoturismo, desde la construcción de casas rurales y museos hasta la organización de catas, visitas a almazaras y olivares y eventos culturales.
«El oleoturismo surge como una forma de diversificación económica en regiones como esta, donde se produce aceite de oliva y se valora el enfoque tradicional de su elaboración, al igual que sus propiedades organolépticas», afirmó Ramón Sáez, delegado provincial de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Albacete.
Véase también: Empeora la perspectiva de la cosecha en EspañaAñadió que los esfuerzos por desarrollar y promover el oleoturismo son fundamentales para proporcionar fuentes de ingresos adicionales a los agricultores tradicionales, muchos de los cuales se han vuelto cada vez menos competitivos en comparación con los olivares de alta y superalta densidad.
Según datos del gobierno regional, los olivares ocupan cerca de 41 000 hectáreas en Albacete, de las cuales unas 30 000 son de secano. La provincia produce generalmente unas 70 000 toneladas de aceite de oliva al año a partir de aceitunas de las variedades Picual, Arbequina y Cornicabra.

Castilla-La Mancha, España
La Sierra de Alcaraz, que alberga unas 8.200 hectáreas de olivares tradicionales, se destacó como un ejemplo en el que el oleoturismo puede marcar una diferencia real para los productores.
La zona ya cuenta con su propia «marca colectiva» para identificar el aceite de oliva virgen extra de producción tradicional, en un intento por añadir valor al producto final.
Las autoridades esperan que atraer a turistas para que conozcan este proceso cultural e histórico ayude a frenar el éxodo rural en España, un problema generalizado en el país que ha llevado a la creación de un ministerio específico del Gobierno federal.
En su informe de 2021, la Asociación Española de Olivares Tradicionales (Asolite) advirtió de que más de 1,3 millones de hectáreas de olivares tradicionales corren el riesgo de ser abandonadas, ya que los márgenes de beneficio de los agricultores han caído considerablemente, mientras que los costes de producción han aumentado de forma constante.
Además de promover el oleoturismo, las autoridades locales también se comprometieron a apoyar las 8 000 hectáreas de olivares ecológicos de la provincia, que representan alrededor del 20 % del total.
En el marco del programa de desarrollo rural de la región, los agricultores ecológicos recibirán 35 millones de euros durante los próximos cinco años. Los olivareros ecológicos recibirán unos 200 euros por hectárea para las primeras 40 hectáreas.
«Una ayuda específica vinculada a este tipo de olivar, destinada a paliar la dificultad competitiva de los olivares tradicionales de bajo rendimiento —que, sin embargo, definen nuestro paisaje—, es un elemento esencial de la economía regional debido a su fuerte implicación social en la generación de empleo y la contención de la despoblación», concluyó el Gobierno regional.