Los agricultores advierten de que las nuevas políticas agrícolas sostenibles de Europa encarecerán aún más los alimentos

Los agricultores y las cooperativas se muestran inquietos ante la nueva política de la Unión Europea orientada a la producción sostenible de alimentos y sus repercusiones en los precios.

Los agricultores y las cooperativas agrícolas están preocupados por las consecuencias no deseadas de los planes de la Unión Europea para lograr un sistema de producción alimentaria más sostenible.

Las propuestas se ajustan al Pacto Verde del bloque de 27 miembros, que busca mejorar la salud y el bienestar de los ciudadanos proporcionando alimentos saludables y asequibles, al tiempo que se minimiza el impacto medioambiental.

Tal y como está diseñada la PAC, los instrumentos de mercado son insuficientes, y el agricultor que vive de la actividad agrícola no tendrá prioridad en la distribución de las ayudas.– Andoni García, COAG

Además, para luchar contra el cambio climático, la UE pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en aproximadamente un 55 % para 2030 y alcanzar emisiones netas de carbono cero para 2050.

Según sus defensores, la Política Agrícola Común de la UE y la estrategia «De la granja a la mesa» están diseñadas para ayudar al bloque a cumplir estos objetivos antes de que termine la década.

Véase también: Menos apoyo a los agricultores tradicionales de España en la nueva PAC, advierte un experto

Entre sus principios fundamentales se encuentran el aumento de la superficie dedicada a la producción ecológica, la reducción del uso de fertilizantes petroquímicos en un 20 % y la minimización del uso de antibióticos en la cría de animales en un 50 %.

Sin embargo, los agricultores y las organizaciones agrícolas se sienten perjudicados por estas propuestas, que, según los críticos, añaden costes de producción a un sector que ya opera con márgenes muy ajustados.

Según Ignacio López, director de relaciones internacionales de la Asociación de Jóvenes Agricultores y Ganaderos (Asaja), las cooperativas han adoptado una postura de «esperar y ver».

No obstante, añadió que, si estas propuestas se convierten en vinculantes, probablemente tendrán un impacto «poco alentador» en el sector agrícola.

López prevé que el coste de la producción de alimentos aumentará y que los consumidores tendrán que rascarse más el bolsillo para comprar comida.

Añadió que existe el riesgo de que los agricultores locales se enfrenten a una competencia desleal por parte de países fuera de la región donde no existen estos requisitos y que los Estados de la UE, a su vez, pasen a depender de las importaciones.

En la última versión de la PAC, recientemente aprobada por el Parlamento Europeo para el periodo 2023-2027, la UE se propuso hacer que el sector agrícola fuera más sostenible, más saludable y respetuoso con el medio ambiente.

Sin embargo, López señaló que estos requisitos exigen digitalización y tecnologías de vanguardia, como sensores y drones, para hacer realidad la agricultura de precisión y utilizar de manera eficiente los recursos naturales.

Esto significa que los miembros de la UE, como España, tendrán que destinar más fondos a desarrollar la capacidad para competir en los mercados internacionales.

Andoni García, miembro de la ejecutiva de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG), un sindicato de agricultores, afirmó que los Estados miembros deben introducir numerosos cambios para alcanzar el último conjunto de objetivos de la UE. Entre ellos se incluyen una nueva política de precios y ayudas económicas a los productores que reflejen el coste de producción y protejan contra la externalización.

«Tal y como está diseñada la PAC, los instrumentos de mercado son insuficientes, y el agricultor que vive de la actividad agrícola no será prioritario en la distribución de las ayudas», afirmó García.