Agricultores de toda Europa protestan por los altos costes y la reducción de las ayudas
Con la vista puesta en las elecciones europeas de junio, algunos responsables políticos han propuesto flexibilizar los requisitos medioambientales de la Política Agrícola Común.
En Francia se bloquearon las autopistas, y columnas de tractores ocuparon durante varios días el centro de la capital alemana, Berlín. En Bruselas, corazón y centro administrativo de la Unión Europea, se cortaron las principales vías de comunicación, mientras miles de agricultores se manifestaban por toda Europa.
Los elevados impuestos, los altos precios del combustible, los retrasos en el pago de las ayudas y los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania son el epicentro de las manifestaciones de los agricultores.
Sin embargo, según Arnaud Rousseau, presidente del sindicato agrícola francés FNSEA, el exceso de regulación y las «incomprensibles» políticas de la UE en materia de agricultura son la causa subyacente de las protestas de los agricultores.
Véase también: El presidente de la UE promete un diálogo estratégico con los agricultoresRousseau también afirmó que la estrategia «De la granja a la mesa» del bloque para la sostenibilidad alimentaria obstaculiza el crecimiento económico agrícola europeo al suponer una pesada carga para sus agricultores.
A raíz de las manifestaciones de los agricultores en Francia, el principal productor agrícola de la UE, el primer ministro Gabriel Attal, afirmó que el país solicitará una exención de algunas normas de la Política Agrícola Común (PAC) para adaptarse mejor a las necesidades de sus agricultores.
Además, el presidente francés, Emmanuel Macron, cuestionó el acuerdo de libre comercio del bloque con el grupo de países del Mercosur, alegando que los productos alimenticios importados de los países sudamericanos no cumplirían con los estándares europeos de producción alimentaria y medioambientales.
Macron, no obstente, respaldó las políticas de la UE en materia de agricultura, afirmando que no son la causa de los problemas de los agricultores.
En Alemania, la supresión gradual de una reducción fiscal en el gasóleo agrícola desencadenó manifestaciones de los agricultores, quienes alegaron que podría llevarlos a la quiebra y solicitaron al Gobierno apoyo financiero.
Sin embargo, el ministro de Hacienda del país, Christian Lindner, desestimó su petición, alegando las limitaciones del presupuesto nacional.
En Rumanía, los agricultores han estado protestando por los elevados costes del combustible, las altas tarifas de los seguros y las importaciones agrícolas baratas procedentes de Ucrania.
Los agricultores polacos también se manifestaron contra la competencia de Ucrania, argumentando que Europa debería abstenerse de importar productos agrícolas de este país de Europa del Este devastado por la guerra.
Véase también: Las explotaciones agrícolas que se enfrentan a limitaciones naturales desempeñan un papel clave en la agricultura europea«El cereal ucraniano debería ir a donde le corresponde, a los mercados asiáticos o africanos, no a Europa», afirmó Adrian Wawrzyniak, portavoz del sindicato de agricultores polacos.
Las protestas también se están extendiendo al sur de Europa, con agricultores en Grecia montando los primeros bloqueos en autopistas importantes y sus homólogos en España preparándose para expresar su descontento por los elevados costes de producción y las estrictas regulaciones medioambientales.
Para apaciguar a los agricultores que protestan en toda la UE, la Comisión ha propuesto rebajar los requisitos de agricultura ecológica recogidos en la Política Agrícola Común (PAC), manteniendo al mismo tiempo los pagos a los agricultores sin cambios.
«Al adoptar esta medida de estabilización, podemos ayudar a aliviar la presión que sabemos que sienten nuestros agricultores para garantizar que puedan seguir siendo económicamente viables en estos tiempos de gran incertidumbre», dijo el vicepresidente ejecutivo de la Comisión, Maroš Šefčovič.
Las manifestaciones de los agricultores se han producido apenas unos meses antes de las elecciones al Parlamento Europeo de junio, lo que ha avivado la preocupación entre los líderes políticos, que temen que los partidos de extrema derecha de Europa reciban un apoyo significativo de los agricultores frustrados de todo el continente.
Aunque no figuraban en el orden del día, se esperaba que las protestas de los agricultores se debatieran de manera extraoficial en la cumbre de líderes de la Unión Europea celebrada en Bruselas el 1 de febrero.