España anuncia una ampliación de los controles antifraude en el sector del aceite de oliva

España ha anunciado un nuevo conjunto de controles oficiales y medidas antifraude que abarcan toda la cadena de suministro del aceite de oliva y el orujo, cuya aplicación está prevista que comience en 2026.

A partir de este año, se pondrán en marcha nuevos controles oficiales y medidas antifraude en toda la cadena de producción de aceite de oliva y productos derivados del orujo en España, y la mayoría de las medidas entrarán en vigor en 2026.

La iniciativa tiene como objetivo tranquilizar a los consumidores nacionales e internacionales, frenar el fraude y salvaguardar la reputación del producto agrícola estrella de España.

Las nuevas medidas fueron anunciadas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca (MAPA), a raíz de una amplia propuesta presentada al Gobierno por el sector español del aceite de oliva en los últimos meses.

El anuncio también se produce tras un intenso debate nacional sobre supuestas operaciones en la sombra en el mercado del aceite de oliva, desencadenado por las acusaciones formuladas en diciembre de 2024 por Dcoop, una cooperativa que representa a miles de productores. Ese debate se vio aún más amplificado por las persistentes preocupaciones sobre la trazabilidad en todo el sector.

En el nuevo marco, al menos el 20 % de los operadores del sector del aceite de oliva estarán sujetos a controles oficiales de calidad cada año, lo que confirma y refuerza los umbrales de inspección existentes.

Si bien los controles específicos se centrarán en los productores de aceite de oliva, las inspecciones se extenderán a toda la cadena de suministro, incluidos los servicios de comercialización, los minoristas y los controles fronterizos.

Uno de los objetivos principales del plan es identificar los puntos críticos de riesgo en la producción y la comercialización en los que es más probable que se produzcan tergiversaciones, incumplimientos o fraudes.

La iniciativa se ajusta al Plan Nacional de Control de la Cadena Alimentaria de España, que abarca formalmente el periodo 2026-2030 y se inscribe en el marco más amplio de la Unión Europea para los controles alimentarios.

El plan se basa también en una versión actualizada de la Guía Especial para la Lucha contra el Fraude, elaborada en 2023 por el MAPA y la Junta de Coordinación de Calidad Alimentaria. La guía ayuda a las autoridades públicas a coor­di­nar las inspec­ciones, pon­di­endo mayor énfasis en el an­áli­sis de riesgos en lugar de en los controles de rutina.

Los controles basados en datos contarán con el apoyo de las herramientas de trazabilidad digital del ministerio, SIMO y REMOA.

SIMO, el sistema de información del mercado del aceite de oliva de España, recopila datos sobre la producción, las existencias y la salida de los operadores para supervisar el equilibrio del mercado y señalar anomalías. REMOA, el registro obligatorio de movimientos a granel, realiza un seguimiento de los traslados de aceite de oliva y aceite de orujo para garantizar la trazabilidad física y apoyar los controles antifraude específicos a nivel nacional.

Para reforzar aún más la aplicación de la normativa, el plan también prevé talleres técnicos para los servicios de inspección regionales.

Estas sesiones serán coordinadas por la Agencia de Información y Control Agroalimentario (AICA) para garantizar una aplicación coherente y armonizada del nuevo marco de control en toda España.

Una propuesta destacada del sector que no se incluyó en el plan del MAPA se refiere a un marco de autocontrol voluntario promovido por el Interprofesional del Aceite de Oliva Español.

Dicha propuesta preveía un sistema impulsado por el sector de controles proactivos de calidad y transparencia, en el que los operadores compartieran voluntariamente datos operativos detallados para complementar las inspecciones oficiales. El MAPA optó, en cambio, por basarse exclusivamente en controles públicos y en las bases de datos existentes gestionadas por el Estado, alegando preocupaciones relacionadas con la aplicabilidad legal, la gobernanza de los datos y la participación desigual.

En un reciente informe especial sobre los sistemas de control del aceite de oliva en Europa, el Tribunal de Cuentas Europeo consideró que España se encontraba entre los Estados miembros más avanzados, aunque aún se enfrentaba a retos para aplicar plenamente la normativa de la UE.

Los auditores señalaron que, a pesar del uso por parte de España de herramientas digitales y registros específicos del sector, no siempre se cumplen las normas mínimas para los controles de conformidad, y la verificación del origen sigue siendo desigual entre las distintas regiones.

El informe hizo hincapié en la necesidad de inspecciones basadas en el riesgo, un mejor uso de los datos y metodologías más claras, áreas que el nuevo plan del MAPA está diseñado explícitamente para abordar.

Según el MAPA, las medidas ya han sido respaldadas por todas las comunidades autónomas, lo que refuerza su credibilidad en cuanto a su aplicación. Se espera que los primeros efectos se hagan patentes durante la actual campaña oleícola.