Un compuesto común del orujo de aceituna demuestra tener potencial anticancerígeno
Los investigadores han desarrollado nanopartículas de ácido maslínico, del que se ha demostrado que ayuda a combatir el cáncer de mama, de colon, de páncreas y de próstata mediante diversas terapias.
Investigadores de la Universidad de Granada han desarrollado nanopartículas de ácido maslínico, un compuesto natural derivado de los residuos de la producción de aceite de oliva.
Estas nanopartículas muestran un notable potencial para combatir diversos tipos de cáncer, entre ellos el de mama, colon, páncreas y próstata. El enfoque del equipo tiene como objetivo mejorar la eficacia y ampliar las aplicaciones del ácido maslínico en oncología.
Se trata de un gran avance en la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas que produzcan menos efectos secundarios y sean más selectivas en la lucha contra estos dos tipos de cáncer (de mama y de páncreas).
El ácido maslínico es un compuesto natural extraído de los subproductos de la producción de aceite de oliva. Presenta una serie de importantes beneficios para la salud, lo que lo convierte en un valioso candidato para la investigación médica.
Entre sus propiedades más destacadas, el ácido maslínico presenta potentes propiedades antioxidantes, protegiendo al organismo del estrés oxidativo y mitigando el riesgo de enfermedades asociadas al daño oxidativo, como las afecciones cardiovasculares, el cáncer y el envejecimiento prematuro.
Véase también: Noticias de saludAdemás, el ácido maslínico presenta efectos antiinflamatorios y es un agente antimicrobiano eficaz contra diversas bacterias y hongos.
Esta actividad antimicrobiana ayuda a combatir las infecciones e inhibir la proliferación de microorganismos nocivos en el organismo. Sin embargo, la característica más distintiva del ácido maslínico reside en su potencial para combatir el cáncer.
Las pruebas de laboratorio realizadas en células revelaron el prometedor papel del ácido maslínico como inhibidor del crecimiento de las células cancerosas, ya que promueve la muerte celular programada (apoptosis) en múltiples tipos de cáncer, incluidos el de mama, el de colon y el de próstata.
Ácido maslínico
El ácido maslínico, derivado del orujo de aceituna seco, un subproducto de la producción de aceite de oliva, pertenece al grupo de los triterpenos conocidos como oleananos. Este compuesto bioactivo resulta prometedor en diversos aspectos de la salud. Inhibe las serina proteasas cruciales para la propagación del VIH, muestra propiedades anticancerígenas contra las células del colon y potencia la recaptación de glutamato, lo que podría reducir el daño a las células nerviosas. Gracias a sus efectos antioxidantes contra las especies reactivas nocivas y a su capacidad para frenar la inflamación, el ácido maslínico puede favorecer la síntesis de proteínas, el crecimiento y la salud de las articulaciones. También actúa como inhibidor de la glucógeno fosforilasa, aumentando el almacenamiento de glucógeno en el hígado.
Además, inhibe la angiogénesis, el proceso mediante el cual los nuevos vasos sanguíneos nutren a los tumores. Debido a su versatilidad y potencial terapéutico, el ácido maslínico ha suscitado un interés considerable en los sectores médico y sanitario. No obstante, su aplicación práctica ha sido limitada debido a su baja solubilidad en agua, que se sitúa en tan solo 3,6 microgramos por litro.
El avance logrado por los investigadores de la Universidad de Granada consiste en el diseño de nanopartículas que mejoran significativamente la solubilidad del ácido maslínico en soluciones acuosas, superando en un millón de veces su solubilidad original.
Este avance crucial permite la utilización del compuesto en diversos campos. Además, estas nanopartículas están diseñadas para transportar en su interior otros fármacos insolubles en agua, lo que da lugar a un doble efecto antitumoral: una combinación de las propiedades inherentes del ácido maslínico y la potencia del fármaco encapsulado. Esta innovación es muy prometedora para mejorar la eficacia de los tratamientos contra el cáncer.
Las nanopartículas resultantes tienen un tamaño que oscila entre 120 y 160 nanómetros, presentan una dispersión uniforme y una estabilidad notable, y conservan sus propiedades hasta seis meses cuando se almacenan.
Los ensayos con células demostraron la actividad citotóxica de estas nanopartículas contra líneas celulares de cáncer de mama y de páncreas, observándose una menor toxicidad en las células sanas (fibroblastos).
Además, se observó una rápida internalización de estas nanopartículas por parte de las células cancerosas, lo que demuestra su capacidad para transportar fármacos de quimioterapia ampliamente utilizados para el cáncer de páncreas y de mama: paclitaxel y docetaxel, respectivamente.
Los experimentos en ratones verificaron la naturaleza no tóxica de las nanopartículas y su idoneidad para la administración intravenosa y oral.
Cabe destacar que los pacientes prefieren la administración oral debido a su alta aceptabilidad. Estas nanopartículas están formuladas con una cubierta polimérica que permite la unión de moléculas de orientación, lo que facilita un tratamiento antitumoral más selectivo, que se dirige específicamente a las células tumorales sin afectar a las sanas.
«Hemos observado que estas nanopartículas, ya sean administradas por vía intravenosa u oral, son capaces de llegar a los diferentes órganos del cuerpo», afirmó Juan Antonio Marchal Corrales, investigador de la Universidad de Granada y coautor del estudio. «Y, con una orientación adecuada, podríamos dirigirlas directamente a las células tumorales, pero no a las sanas».
«Se trata de un gran avance en la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas que produzcan menos efectos secundarios y sean más selectivas en la lucha contra estos dos tipos de cáncer, principalmente el cáncer de mama triplenegativo y el cáncer de páncreas, que son tipos de cáncer con una elevada tasa de mortalidad», añadió.
Este sistema amplía las posibles aplicaciones del ácido maslínico a diversos ámbitos. Estas nanopartículas pueden combinarse con diferentes fármacos y adaptarse a los requisitos específicos del tratamiento oncológico. Esta versatilidad convirte al nanosistema en una potente herramienta en la lucha continua contra el cáncer.