Mejora tu dieta con aceite de oliva
El aceite de oliva no solo es una grasa saludable, sino también una fuente de componentes que interactúan con otros nutrientes, mejorando así el perfil nutricional de una comida.

El aceite de oliva se conoce como una grasa saludable porque es una excelente fuente de las grasas «buenas», los ácidos grasos monoinsaturados, que han demostrado reducir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) en la sangre y proteger contra las enfermedades cardíacas. Pero es mucho más que grasas saludables.
El aceite de oliva contiene ácidos grasos específicos, así como polifenoles, compuestos con actividad antioxidante. Estos componentes del aceite de oliva interactúan con otros nutrientes y aumentan el valor nutricional de una comida.
Sabemos que la presencia de grasa aumenta la absorción de las vitaminas liposolubles A, D, E y K, pero ¿qué ocurre con los antioxidantes?
Varios estudios, por ejemplo, han demostrado que el consumo de tomates cocinados con aceite de oliva mejora su actividad antioxidante. Esto no se observó al utilizar otros tipos de aceite.
Otras investigaciones indican que combinar el aceite de oliva con pescado graso puede ser beneficioso para las arterias. Investigadores noruegos observaron que cuando el aceite de pescado rico en omega-3, como el que se encuentra en las sardinas, las anchoas o el salmón, se combinaba con aceite de oliva virgen extra, prevenía el endurecimiento de las arterias (aterosclerosis) en mayor medida que cada uno de estos alimentos por separado.
Por lo tanto, es importante considerar el aceite de oliva no solo como un ingrediente individual, sino también como un componente de la dieta que potencia el valor nutricional de otros alimentos.