Un estudio revela cómo la dieta mediterránea podría contrarrestar la COVID-19
Una nueva investigación ha demostrado que los flavonoides y el hidroxitirosol contrarrestan algunos de los efectos más letales de la COVID-19, entre ellos las tormentas de citoquinas y la inflamación pulmonar.
Un nuevo estudio de revisión exhaustivo muestra cómo seguir una dieta mediterránea y consumir aceite de oliva virgen extra podría ofrecer cierta protección frente a los efectos más graves de una infección por COVID-19.
Hay indicios que sugieren que seguir la dieta mediterránea tradicional podría ayudar a prevenir la infección.
En comparación con otras dietas, como la occidental, la dieta mediterránea parece capaz de contener la inflamación e inhibir consecuencias potencialmente mortales de la COVID-19, como las tormentas de citoquinas.
Véase también: Investigadores españoles comienzan a probar un tratamiento derivado del olivo para el «COVID prolongado»La investigación, publicada por la revista Journal of Physiology and Biochemistry, recopiló los datos disponibles sobre elementos clave de la dieta mediterránea, como sus compuestos fenólicos, analizando su posible impacto en la prevención o el tratamiento de la infección por COVID-19.
«En contraste con los posibles efectos beneficiosos de la dieta mediterránea, las dietas occidentales están relacionadas con la inflamación sistémica, el aumento del estrés oxidativo y una menor respuesta inmunitaria, por lo que pueden aumentar la gravedad de los pacientes con COVID-19», escribieron los investigadores.
«Estos efectos se deben a su alto contenido en grasas saturadas, carbohidratos refinados y azúcar, y a su bajo contenido en fibra», añadieron.
En la introducción del estudio, los investigadores señalaron cómo en varios estudios previos se ha atribuido a la dieta mediterránea la reducción de los riesgos de desarrollar afecciones graves comunes, como el síndrome metabólico o las enfermedades cardiovasculares.
«Las pruebas actuales respaldan los posibles beneficios que el hidroxitirosol, el resveratrol, los flavonoles como la quercetina, los flavanoles como las catequinas y las flavanonas del tipo de la naringenina podrían tener sobre la COVID-19», escribieron los autores.
Sin embargo, los científicos reconocieron que aún no se han demostrado los efectos de estos polifenoles, que se encuentran habitualmente en los alimentos de la dieta mediterránea, sobre la COVID-19.
Aun así, escribieron, «estos compuestos bioactivos muestran actividades biológicas que pueden ser útiles para prevenir esta infección o para mejorar su pronóstico».
Los investigadores analizaron las propiedades de los polifenoles, como su actividad antioxidante, que podría controlar la inflamación y la liberación de radicales libres.
Más concretamente, los investigadores destacaron cómo el hidroxitirosol inhibe dos enzimas: la metaloproteasa de matriz 9 (MMP-9) y la ciclooxigenasa 2 (COX-2). Se considera que la MMP-9 es responsable de permitir que la inflamación se propague a los pulmones.
Los científicos creen que la MMP-9 y la COX-2 desempeñan un papel activo en la aparición de la tormenta de citoquinas, una de las afecciones más mortales causadas por la COVID-19.
El hidroxitirosol es uno de los fenoles más relevantes del aceite de oliva virgen extra debido a su capacidad para proteger los lípidos sanguíneos del estrés oxidativo. También se le atribuyen propiedades antivirales.
Los investigadores también observaron en un entorno de laboratorio que el resveratrol, un polifenol que se encuentra comúnmente en los alimentos de la dieta mediterránea, ha demostrado la capacidad de inhibir los virus respiratorios.
Una de las razones de este efecto es su capacidad para activar el factor nuclear eritroide 2 (Nrf2), que mejora las defensas antioxidantes celulares. Tanto el hidroxitirosol como el resveratrol se consideran cruciales para modular las defensas del Nrf2.
«Se ha postulado que la activación de Nrf2 podría ser una diana terapéutica potencial contra esta enfermedad, ya que se sabe que protege frente a lesiones pulmonares como la lesión pulmonar aguda o el síndrome de dificultad respiratoria», escribieron los investigadores.
Los autores del artículo creen que el resveratrol también podría ayudar a prevenir la inflamación excesiva y aportar aún más beneficios a los pacientes con afecciones comunes como la aterosclerosis o la hipertensión.
También se investigaron los flavonoides presentes en la dieta mediterránea por sus posibles efectos beneficiosos.
«Las propiedades antibacterianas y anticancerígenas de los flavonoides son ampliamente conocidas. Además, estos compuestos, que se encuentran habitualmente en la dieta mediterránea, tienen la capacidad de capturar radicales libres», escribieron los científicos.
Aunque los flavonoides podrían activar la vía Nrf2 y modular el proceso inflamatorio, los investigadores advirtieron que se necesitan más estudios para evaluar dicho potencial.
Los flavonoles, como la quercetina, podrían contribuir a prevenir el daño renal agudo causado por la COVID-19, la activación de macrófagos nocivos y la protección del factor Nrf2.
El interés por los efectos antiinflamatorios y antivirales de la quercetina se debe también a su presencia generalizada en alimentos muy asociados a la dieta mediterránea, como las manzanas, las uvas y las cebollas. «Es el flavonoide más abundante en la dieta humana», afirmaron los investigadores.
En sus conclusiones, los investigadores destacaron que es necesario abordar la falta de pruebas sobre el impacto de los polifenoles en la COVID-19, y que se requieren más estudios.
«No obstante, numerosos estudios han demostrado que estas moléculas producen efectos positivos sobre varias alteraciones provocadas por esta enfermedad en condiciones distintas a la infección por SARS-CoV-2, como el estrés oxidativo, la inflamación y la trombosis», escribieron.
«Esta información científica es valiosa y sugiere que los compuestos fenólicos de la dieta mediterránea pueden representar un factor protector potencial contra la COVID-19. No obstante, hay que actuar con cautela a la hora de relacionar los datos preexistentes con esta nueva infección», añadieron los investigadores.
«Además de los efectos beneficiosos sobre los resultados de la COVID-19 mediados por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, los polifenoles de la dieta mediterránea también pueden actuar a través de otros mecanismos que no se abordan en este artículo de revisión», concluyeron.