Unos investigadores identifican compuestos para frenar la propagación de la marchitez por Verticillium
En un experimento controlado, investigadores de la Universidad de Córdoba redujeron el desarrollo de la enfermedad en un 70 %.
Un nuevo estudio publicado en «Frontiers in Plant Science» por investigadores del departamento de agronomía de la Universidad de Córdoba ha identificado una posible estrategia para frenar la propagación de la marchitez por Verticillium.
Considerada la enfermedad más devastadora del olivo debido a sus altos índices de mortalidad y a la reducción de la producción de frutos que se produce durante la infección, la marchitez por Verticillium puede sobrevivir hasta 14 años en el suelo.
Seleccionamos estos tres compuestos porque, aplicados a través del riego en plántulas de olivo inoculadas con V. dahliae (el hongo que propaga la enfermedad), redujeron el desarrollo de la enfermedad hasta en un 70 por ciento.
En consecuencia, encontrar una estrategia de mitigación ha sido una prioridad máxima para los investigadores de la Andalucía, región impregnada de aceite de oliva.
Tras más de una década investigando más de 20 compuestos diferentes, los investigadores identificaron dos microorganismos beneficiosos —Aureobasidium pullulans y Bacillus amyloliquefaciens— y un fertilizante de fosfito de cobre que podría ayudar a controlar la enfermedad.
Véase también: Los investigadores presentan las últimas tecnologías para ayudar a la cosecha y la producción de aceite de olivaInicialmente, los investigadores probaron los dos microorganismos y un compuesto in vitro, pero descubrieron que no tenían un impacto directo sobre la enfermedad.
Sin embargo, al aplicarlos a los árboles como medida preventiva, los investigadores descubrieron que mejoraban las defensas naturales de los árboles contra la enfermedad antes de que se infectaran.
«Seleccionamos estos tres compuestos porque, aplicados mediante riego en plántulas de olivo inoculadas con V. dahliae [el hongo que propaga la enfermedad], redujeron el desarrollo de la enfermedad hasta en un 70 %», afirmó Ana López-Moral, investigadora de la universidad.
Posteriormente, los investigadores descubrieron que los microorganismos y compuestos también podían aplicarse de forma eficaz a través de las hojas de los árboles, lo que significa que el tratamiento también podría aplicarse en olivares no regados.
López-Moral añadió que cada microorganismo y compuesto promueve la resistencia de los olivos a través de diferentes mecanismos, lo que explica en parte la gran eficacia del tratamiento en el estudio.
«Lo más llamativo fue que la inducción de la resistencia provocada por los dos microorganismos utilizados está regulada por diferentes vías metabólicas», afirmó. «Mientras que B. amyloliquefaciens desencadena la activación de las defensas a través de la vía del ácido salicílico, cuando aplicamos A. pullulans, detectamos que la vía implicada corresponde a la regulada por el ácido jasmónico».
Además de proporcionar resistencia a la marchitez por Verticillium, los investigadores creen que los compuestos también podrían ser eficaces contra otros patógenos, pero subrayaron que se necesitarían más investigaciones para comprobar esta hipótesis.
Por ahora, se centran en la siguiente fase de este experimento, que implica ensayos de campo en olivares que crecen en diversos climas y tipos de suelo para determinar la eficacia del tratamiento en la práctica.