Jaén pone en marcha una iniciativa para mejorar la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas y las almazaras
A través del proyecto «Seralma Verde», la Diputación Provincial de Jaén asesorará y prestará apoyo a los productores que deseen transformar los residuos del aceite de oliva.
La Diputación Provincial de Jaén, una de las principales provincias productoras de aceite de oliva de España, ofrece una serie de nuevos servicios a las cooperativas y almazaras con el fin de ayudarles a aumentar su rentabilidad y reducir costes.
Los productores de toda la provincia, así como del resto del país, llevan más de un año sufriendo los bajos precios del aceite de oliva, y muchos afirman que están obteniendo pérdidas con sus productos.
Véase también: España apuesta por las biorrefinerías para encontrar nuevas fuentes de ingresos para los pequeños productores«El sector olivarero en su conjunto se enfrenta a diferentes retos y quizás el más difícil sea la competitividad de nuestras almazaras y cooperativas», afirmó Pedro Bruno, concejal de Agricultura, Ganadería, Medio Ambiente y Cambio Climático de Jaén.
«Por lo tanto, una de las estrategias para lograrlo puede ser la sostenibilidad, aprovechando los subproductos del olivar para obtener ingresos o ahorros de costes que contribuyan a contrarrestar esta disminución de la rentabilidad del sector», añadió. «En definitiva, hacer que nuestra industria del aceite de oliva sea más sostenible desde el punto de vista económico y medioambiental».
A través de la iniciativa, denominada Seralma Verde, el gobierno provincial de Jaén ofrecerá asesoramiento técnico sobre los proyectos y ayudará a las almazaras y cooperativas a encontrar socios para desarrollarlos.
El gobierno tiene previsto centrarse en cuatro áreas principales: la transformación de la poda de los olivos en pellets de madera; la limpieza y el reciclaje de los huesos de aceituna, para que puedan transformarse en biomasa; la transformación del orujo de aceituna en fertilizante ecológico; y la producción de biogás a partir de las aguas residuales de la almazara y del orujo graso.
El beneficio de estos proyectos es triple: las almazaras y cooperativas se deshacen de residuos cuya retirada normalmente les supone un coste, crean subproductos que pueden utilizar ellas mismas o vender a otras empresas, y se vuelven más sostenibles.
«Esperamos diversificar la actividad productiva de las almazaras y cooperativas mediante la creación de nuevos servicios vinculados al olivar, generando nuevos puestos de trabajo y ampliando los que ya se generan gracias a la campaña de recolección», afirmó Bruno.
«Pretendemos atraer y movilizar nuevas inversiones, reducir los niveles de emisión de CO₂ mediante el uso de energías renovables y demostrar que somos una provincia que cree en la sostenibilidad y está comprometida con ella», añadió.