Las prácticas agrícolas regenerativas mejoran la rentabilidad de las explotaciones olivareras en laderas empinadas
Tras constatar que la salud del suelo había mejorado en los olivares abandonados situados en laderas empinadas, los investigadores concluyeron que la agricultura ecológica y regenerativa podría dar resultados similares.
Unos investigadores de la región andaluza, en el sur de España, han descubierto que la aplicación de prácticas agrícolas regenerativas y ecológicas en olivares situados en laderas empinadas mejora la rentabilidad y la sostenibilidad.
Los investigadores del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) y de la Universidad de Granada concluyeron que los sistemas de cultivo que implican la labranza continua degradan la salud del suelo y aumentan la erosión.
Si se aplicaran prácticas agrícolas regenerativas y ecológicas, los agricultores podrían acceder a ayudas públicas para este tipo de cultivos, y su producción sería más rentable. —
Según los investigadores, alrededor de 495 400 hectáreas de olivares en Andalucía, el 29,6 % de la superficie total de olivares de la región, se cultivan en laderas con una pendiente superior al 20 %.
Los olivares de laderas empinadas se caracterizan por una topografía abrupta, elevaciones irregulares y una accesibilidad complicada. Debido a estos factores, los olivares de laderas empinadas suelen adolecer de una mala calidad del suelo, incluida la falta de nutrientes, lo que lleva a los agricultores a labrar el suelo y aplicar fertilizantes anualmente.
Véase también: El cambio climático amenaza la agricultura en laderas empinadasComo resultado de la calidad relativamente pobre del suelo y de la imposibilidad de mecanizar los olivares, los agricultores que cultivan olivos en estos exigentes terrenos se enfrentan a una disminución de los beneficios económicos y a unos costes de producción en alza.
«Por estas razones, muchas parcelas acaban siendo abandonadas», afirma Francisco Bruno Navarro, investigador principal del Ifapa. «Esto provoca la pérdida de actividad socioeconómica en diferentes zonas de olivares en laderas, como Jaén, Granada, Málaga y Córdoba, que representan el 26 % de la superficie total de este cultivo en Andalucía».
En un estudio publicado a principios de este año en Renewable Agriculture and Food Systems, los investigadores descubrieron que la salud del suelo y la biodiversidad suelen mejorar en los olivares de laderas empinadas tras su abandono, lo que reaviva las funciones ecológicas.
Sin embargo, los investigadores añadieron que estos resultados del abandono podrían lograrse mediante prácticas agrícolas regenerativas y ecológicas, lo que permitiría a los agricultores mejorar la salud del suelo y aumentar la rentabilidad de sus olivares en laderas empinadas.

Olivares en laderas empinadas de Andalucía
La principal forma en que los agricultores pueden lograrlo es seguir prácticas agrícolas de labranza cero y fomentar el crecimiento de la cubierta vegetal entre las hileras de olivos, lo que, según los investigadores, protegía el suelo de la erosión, mejora la retención de agua y crea hábitats para los depredadores naturales de las plagas más comunes del olivo.
«Se trata de un sistema de cultivo más natural y rentable que ayuda a frenar los procesos erosivos y la pérdida de biodiversidad», afirmó Bruno Navarro.
Los investigadores llegaron a estas conclusiones tras evaluar exhabituamente las prácticas de gestión del terreno en 20 parcelas diverses repartidas por las regiones olivícolas más significativas de España, incluidas las provincias andaluzas de Córdoba, Jaén, Granada y Málaga.
Estas parcelas seleccionadas representaban un amplio espectro de condiciones, que iban desde áridas y secas hasta húmedas y fértiles, lo que permitió realizar una comparación detallada de diversos enfoques agrícolas.
El estudio analizó seis sistemas de cultivo, revelando la huella ecológica de cada uno de ellos: ecológico con labranza, ecológico con cubierta vegetal espontánea, convencional, convencional sin labranza, abandonado y en proceso de abandono.
Los investigadores llevaron a cabo una evaluación muy detallada de la biodiversidad en cuanto a la flora y el mundo de los lepidópteros, un orden de insectos que incluye a las polillas y las mariposas.
A partir de sus hallazgos, la investigación determinó que las prácticas de labranza convencional eran más erosivas y provocaban la degradación del suelo.
Por el contrario, el enfoque ecológico, caracterizado por el cultivo de una cubierta vegetal protectora, arrojó los mejores resultados en cuanto a la salud del ecosistema y la rentabilidad de los olivares.
«Además, si se aplicara, los agricultores podrían acceder a ayudas públicas para este tipo de cultivos, y su producción sería más rentable», afirmó Bruno Navarro.
La perspectiva de acceder a ayudas públicas en el marco de la última versión de la Política Agrícola Común para la adopción de estos métodos ecológicos podría mejorar la rentabilidad de los paisajes agrícolas de laderas empinadas.
Una vez sentadas las bases, los investigadores se propusieron investigar el aspecto microbiológico de los olivares sin cultivar o cubiertos de vegetación, buscando determinar el tiempo necesario para que el suelo se adapte a las nuevas condiciones de crecimiento.
«Queremos comprobar cuánto tiempo tarda el suelo en adaptarse a las nuevas condiciones de crecimiento, definir cómo influye el clima en este cambio y evaluar cuestiones como la fijación de carbono para explorar todas las ventajas de los olivares abandonados en laderas ecológicas»,» afirmó Bruno Navarro.