Los científicos identifican variedades de olivo resistentes a la Xylella y prueban tratamientos térmicos

El proyecto BeXyl ha identificado variedades de olivo con mayor tolerancia a la Xylella fastidiosa y ha dado a conocer los primeros resultados de un tratamiento térmico experimental contra la bacteria.

Los científicos que participan en el proyecto «Beyond Xylella» (BeXyl), respaldado por la Unión Europea, se disponen a publicar una investigación sobre los mecanismos que subyacen a la resistencia a la Xylella fastidiosa y a dar a conocer los primeros resultados de un tratamiento térmico destinado a combatir este patógeno vegetal mortal.

Investigadores de toda Europa, Estados Unidos y Costa Rica han estado llevando a cabo estudios en invernadero con plantas vivas para identificar genotipos resistentes. El trabajo tiene como objetivo ayudar a los fitomejoradores a repoblar las zonas afectadas por la Xylella, como la región de Apulia, en el sur de Italia, con el apoyo de análisis moleculares y fisiológicos.

La investiga­ción sobre la re­siste­ncia ex­ami­nó acei­tunas, almendras, café, ca­qui, algarroba y otras especies de plantas que se sabe que son sus­cep­tibles a la Xylella fas­tidiosa. Los científicos combinaron datos fenotípicos, fisiológicos y genéticos para identificar los genes asociados a la resistencia y orientar el cultivo de variedades más resistentes.

En los olivos, los ensayos en invernadero mostraron que las variedades Arbequina y Arbosana presentaban altas tasas de infección, especialmente cuando se exponían a la cepa pauca de la bacteria.

Por el contrario, Leccino, Frantoio y Gordal mostraron menores cargas bacterianas y menos síntomas de la enfermedad, lo que indica una mayor tolerancia.

Desde que el proyecto comenzó en 2022, los investigadores han identificado más de un millón de diferencias genéticas entre las variedades de olivo, reduciendo así los genes que podrían estar asociados a la tolerancia a la Xylella.

El equipo también ha ana­li­za­do la compo­si­ción nut­ri­tiva de las plantas infectadas para com­pre­ender me­jor cómo la en­fer­medad al­tera la fisi­o­logía del olivo y cómo los árboles respon­den a estresores a­bio­ticos como la se­que­cha.

Xylella fastidiosa

La Xylella fastidiosa es una bacteria fitopatógena que vive en el xilema (tejidos conductores de agua) de las plantas, donde bloquea el flujo de agua y nutrientes. Propagada por insectos que se alimentan de la savia, como las chinches y los saltahojas, causa graves enfermedades en una amplia gama de cultivos y árboles —entre ellos, olivos, uvas, cítricos y almendros—, lo que a menudo provoca quemaduras en las hojas, el deterioro de la planta y, en casos graves, su muerte.

Un científico que participa en el proyecto BeXyl declaró a Olive Oil Times que no se podían revelar los detalles específicos de los experimentos individuales debido a las normas de confidencialidad que rigen la investigación financiada por la UE.

A partir de los conocimientos obtenidos en los estudios, los investigadores han producido entre 300 y 500 nuevas plántulas cada año para evaluar el rendimiento agronómico y la resistencia a la Xylella.

Entre los nuevos cruces que ya se están sometiendo a evaluación de campo se encuentra un híbrido de Arbosana —ampliamente utilizada en olivares de muy alta densidad— y la variedad Leccino, tolerante a la Xylella.

Paralelamente a los ensayos en invernadero, el proyecto ha plantado en la isla de Mallorca una colección de 372 olivos que representan 26 cultivares de 12 países. Se eligió este emplazamiento porque las tres subespecies de Xylella fastidiosa que se sabe que infectan a los olivos —fastidiosa, multiplex y pauca— están presentes de forma natural en la zona.

Los investigadores esperan que la colección, que se mantendrá más allá de la conclusión prevista del proyecto en 2026, proporcione datos valiosos sobre la susceptibilidad de los cultivares a las diferentes subespecies en condiciones naturales.

Paralelamente a la investigación sobre la resistencia, otro equipo de BeXyl ha probado tratamien­tos térmicos en varias especies de plantas expuestas a Xylella fas­tidiosa, con resultados en general pos­iti­vos.

Sin embargo, el enfoque resultó menos e­ficaz para los esquejes de olivo destinados a la pro­pa­ga­ción, que pre­senta­ron una alta mor­ta­l­idad y di­fi­cul­da­des para el desar­rollo de las raíces.

«En el caso de los olivos, que son estratégicos en la zona mediterránea, en 2026 continuarán las pruebas en col­abo­ra­ción con viveros co­mer­ciales para identi­fi­car las combina­ciones pre­cisas de tem­pe­ra­tura, duración y humedad que maximicen la eficacia sin comprometer la viabilidad de los esquejes», afirmaron los investigadores.

Además de los olivos, las moreras tampoco to­leraron las altas tem­per­a­tu­ras, pero muchas otras especies orna­mentales y agri­cul­turas respondieron bien al trata­miento térmico. Entre ellas se encontraban los almendros y los cerezos, así como el laurel, la lavanda, la adelfa y la poligala.