Los alimentos saludables son más sostenibles desde el punto de vista medioambiental
Un nuevo estudio revela una clara relación entre la alimentación saludable y la sostenibilidad medioambiental.
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de Minnesota revela que los alimentos que se consideran saludables, como los cereales integrales, las frutas, las verduras, las legumbres, los frutos secos y el aceite de oliva, son también los que tienen un menor impacto medioambiental.
Este estudio demuestra que comer de forma más saludable también significa comer de forma más sostenible.
El estudio, titulado «Multiple health and environmental impacts of foods» (Múltiples impactos de los alimentos en la salud y el medio ambiente) y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revela una clara relación entre la alimentación saludable y la sostenibilidad medioambiental.
Estudios recientes han confirmado que las elecciones alimentarias pueden tener un efecto sobre el medio ambiente. Este nuevo estudio señala que la producción agrícola de alimentos emite aproximadamente el 30 % de los gases de efecto invernadero a nivel mundial, ocupa aproximadamente el 40 % de la superficie terrestre, provoca una contaminación por nutrientes que afecta a los ecosistemas y a la calidad del agua, y utiliza aproximadamente el 70 % del agua dulce del planeta procedente de ríos, embalses y aguas subterráneas.
Como parte del estudio, los investigadores examinaron el impacto de consumir una ración adicional al día de quince alimentos específicos sobre cinco «resultados de salud» en adultos provocados por una dieta deficiente y que representan casi el 40 % de la mortalidad mundial, concretamente: mortalidad, diabetes tipo 2, accidente cerebrovascular, cardiopatía coronaria y cáncer colorrectal.
Al mismo tiempo, se estudiaron los efectos sobre cinco «aspectos de la degradación medioambiental provocada por la agricultura», entre los que se incluyen las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso del suelo, el uso del agua, la acidificación y la eutrofización (las dos últimas son formas de contaminación por nutrientes).
Los alimentos incluidos fueron pollo, lácteos, huevos, pescado, frutas, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, patatas, carne roja procesada, cereales de grano refinado, bebidas azucaradas, carne roja sin procesar, verduras y cereales integrales.
«Ahora sabemos bastante bien que las dietas predominantemente vegetales son mucho más saludables y sostenibles que las dietas ricas en carne», afirmó Marco Springmann, de la Universidad de Oxford, uno de los investigadores. «Pero a veces sigue habiendo confusión entre la gente sobre qué alimentos elegir».
Al comparar los cinco impactos en la salud y los cinco impactos ambientales de cada alimento, los investigadores determinaron que los alimentos con menor impacto ambiental suelen ser los que aportan mayores beneficios para la salud. Alimentos como los cereales integrales, las frutas, las verduras, las legumbres, los frutos secos, el aceite de oliva y el pescado tuvieron el impacto más positivo en la salud, al tiempo que presentaban el menor impacto ambiental —con la excepción del pescado—.
Por el contrario, los alimentos con mayor impacto ambiental, como la carne roja sin procesar y procesada, también se asociaron con el mayor riesgo de enfermedad. Se descubrió que los alimentos vegetales mínimamente procesados y beneficiosos para la salud, así como el aceite de oliva, tenían un bajo impacto ambiental, pero también lo tenían los alimentos procesados con alto contenido en azúcar que son perjudiciales para la salud, como las bebidas azucaradas.
«Los alimentos que componen nuestra dieta tienen un gran impacto tanto en nosotros mismos como en nuestro entorno», afirmó David Tilman, de la Universidad de Minnesota. «Este estudio demuestra que comer de forma más saludable también significa comer de forma más sostenible. Normalmente, si un producto alimenticio es bueno para un aspecto de la salud de una persona, también es mejor para otros resultados de salud. Lo mismo ocurre con los resultados medioambientales».
El estudio concluyó que una transición hacia dietas compuestas por alimentos más saludables mejoraría no solo la salud pública general al reducir el riesgo de enfermedades, sino que también promovería la sostenibilidad medioambiental y facilitaría el progreso hacia el cumplimiento de objetivos como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y el Acuerdo de París sobre el Clima.
«Seguir comiendo como lo hacemos amenaza a las sociedades, a través de enfermedades crónicas y la degradación del clima, los ecosistemas y los recursos hídricos de la Tierra», afirmó el investigador principal del estudio, Michael Clark, de la Universidad de Oxford. «Elegir dietas mejores y más sostenibles es una de las principales formas en que las personas pueden mejorar su salud y ayudar a proteger el medio ambiente».