El Consejo del Olivo impulsa un plan para llevar los créditos de carbono de los olivares al mercado europeo

El Consejo Oleícola Internacional tiene previsto armonizar su sistema de créditos de carbono para olivares con la normativa de la Unión Europea e integrarlo en el registro de la UE antes de que finalice 2028.

Se prevé que los créditos de carbono generados por los olivares en el marco de un programa del Consejo Oleícola Internacional se comercialicen en toda la Unión Europea.

Tras la aprobación por parte de los países miembros de la segunda fase de su Proyecto de Balance de Carbono, el Consejo Oleícola Internacional confirmó a Olive Oil Times que el programa de certificación está concebido para ser totalmente compatible con el Marco de Certificación de Eliminación de Carbono y Agricultura de Carbono de la Unión Europea.

Juan Antonio Polo Palomino, jefe del Departamento de Tecnología y Medio Ambiente del Aceite de Oliva del COI, afirmó que la organización espera iniciar el proceso de reconocimiento europeo en 2027. El objetivo es que el programa esté plenamente operativo e integrado en el registro de la UE a finales de 2028.

La segunda fase se basa en un proyecto piloto que generó 110 evaluaciones del balance de carbono que abarcaban aproximadamente 20 000 hectáreas de olivares en 16 países.

Cada evaluación comparó las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las actividades agrícolas con el dióxido de carbono eliminado de la atmósfera y almacenado en los olivos y el suelo.

El balance resultante, expresado en toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente por hectárea y año, indica si un olivar es una fuente neta de emisiones o un sumidero neto de carbono.

Estos cálculos sirven de base para determinar cuántos créditos de carbono puede generar un proyecto de cultivo de olivos. Cada crédito representa, por lo general, una tonelada métrica de dióxido de carbono equivalente eliminada de la atmósfera o cuya emisión se ha evitado, una vez que el resultado ha sido verificado y certificado de forma independiente.

Según Polo Palomino, el proyecto piloto confirmó las conclusiones de estudios de modelización anteriores realizados por el COI, que estimaban que los olivares podían secuestrar una media de unas 4,16 toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente por hectárea al año.

«Esa cifra se ha confirmado mediante procesos externos de validación y certificación que han utilizado los datos primarios proporcionados por 110 informes registrados en la plataforma», declaró a Olive Oil Times.

Polo Palomino señaló que el proyecto piloto también puso de manifiesto un interés generalizado por la agricultura de carbono en todo el sector olivarero. Asimismo, demostró que la plataforma digital del COI podía ofrecer «una evaluación sólida y precisa del balance de carbono en diversos sistemas de cultivo del olivo».

La plataforma sigue estando disponible de forma gratuita para los productores, las cooperativas y otros operadores del sector olivarero. Los usuarios pueden calcular el balance de carbono de cada olivar y simular cómo los cambios en las prácticas agrícolas podrían mejorar su rendimiento medioambiental.

Si bien el proyecto piloto se centró en medir y validar el secuestro de carbono, la segunda fase se centrará en crear la infraestructura institucional y técnica necesaria para certificar y registrar créditos de carbono voluntarios.

«A lo largo del proyecto, mantendremos un estrecho diálogo con la Comisión Europea con el objetivo de obtener el reconocimiento en virtud de este reglamento», afirmó Polo Palomino.

«Nuestro objetivo es garantizar que los créditos generados en el marco del programa del COI alcancen el mayor nivel posible de credibilidad y, por lo tanto, el mayor valor en el mercado», añadió.

La Unión Europea es miembro del COI en virtud del actual Acuerdo Internacional sobre el Aceite de Oliva y las Aceitunas de Mesa desde 2017.

También se prevé que la tecnología blockchain se incorpore al proceso de registro.

«El COI participa actualmente en un proyecto piloto liderado por la Dirección General de Servicios Digitales y la Dirección General de Acción por el Clima de la Comisión Europea, que explora el uso de la tecnología blockchain para la emisión de créditos de agricultura de carbono, junto con otros casos de uso», explicó Polo Palomino.

«A través de esta iniciativa, estamos adquiriendo experiencia de primera mano sobre cómo los sistemas de certificación pueden generar tokens digitales que se registran automáticamente en un registro público que funciona en la infraestructura de blockchain de la UE», añadió.

El COI espera que esta experiencia le permita incorporar la cadena de bloques a su sistema de certificación sin tener que desarrollar una plataforma específica desde cero.

Según Polo Palomino, la visión más amplia del COI es crear un entorno digital capaz de gestionar todo el ciclo de vida de un proyecto de créditos de carbono.

«Nuestro objetivo es proporcionar un entorno tecnológico que sea fácil de usar, transparente, robusto y fiable tanto para los generadores como para los compradores de créditos de carbono», afirmó.

Se espera que el sistema abarque el registro de operadores, la presentación de datos de proyectos, la certificación, la generación de tokens digitales y el registro de créditos de carbono en el registro público de la UE para los operadores europeos.

«Para los operadores fuera de la UE, o para los operadores europeos que deseen negociar sus créditos en otros mercados, el sistema también permitirá el registro en otros mercados internacionales de carbono reconocidos», señaló Polo Palomino.