Científicos españoles amplían el conocimiento sobre una devastadora enfermedad del olivo

Los investigadores han publicado los resultados de un estudio de 25 años sobre el Colletotrichum, el hongo causante de la antracnosis.

Un equipo dirigido por investigadores del departamento de agronomía de la Universidad de Córdoba ha publicado uno de los estudios más exhaustivos realizados hasta la fecha sobre el Colletotrichum, el hongo causante de la antracnosis, también conocida como «olivo jabonoso».

La antracnosis en el olivo es muy virulenta y puede provocar pérdidas de cosecha de hasta el 100 %. Además, una toxina producida en el interior del fruto podrido puede debilitar los propios árboles al provocar la muerte regresiva de las ramas, lo que reduce los rendimientos futuros incluso tras un tratamiento exitoso. En España, la enfermedad es responsable de una pérdida media anual de cosecha del 2,6 %.

En el caso de Colletotrichum, las características morfológicas no nos permiten diferenciar entre las distintas especies, por lo que debemos recurrir a secuencias de ADN que nos indiquen el grado de similitud entre unos aislados y otros —Juan Moral, investigador de la Universidad de Córdoba

En el estudio se analizaron un total de 185 cepas recogidas a lo largo de más de dos décadas. Las muestras se obtuvieron principalmente de España y Portugal, dos de los mayores países productores de aceite de oliva del mundo. Sin embargo, se recogieron muchas otras muestras de Australia, Brasil, California, Grecia, Italia, Túnez y Uruguay.

Véase también: Noticias sobre investigación en aceite de oliva

Aunque existen muchos estudios previos, hasta ahora no se había llevado a cabo la identificación molecular de los aislados.

«En el caso de Colletotrichum, las características morfológicas no nos permiten diferenciar entre las distintas especies, por lo que debemos recurrir a secuencias de ADN que nos indiquen el grado de similitud entre unos aislados y otros», afirmó Juan Moral, uno de los investigadores principales.

Tras utilizar siete regiones genéticas específicas, se identificaron 12 especies distintas de Colletotrichum.

En el estudio también se incluyeron muestras de otros cultivos susceptibles, como almendras, naranjas dulces y fresas, y se descubrió que el hongo era muy adaptable y oportunista.

Las cepas aisladas de muestras de olivo australianas mostraron, con diferencia, la mayor diversidad de Colletotrichum, pero sin presencia alguna de las dos especies dominantes en España, Portugal, Grecia e Italia. Esto refuerza la hipótesis de que las especies nativas de Colletotrichum son capaces de saltar rápidamente a nuevos huéspedes.

Esta capacidad del hongo tiene implicaciones prácticas para la prevención de la enfermedad, como lo demuestra un caso de contaminación cruzada en un vivero del noreste de España, donde se sospecha que plantas de cítricos portadoras de la especie C. fructicola infectaron a olivos, que posteriormente mostraron necrosis en las hojas, un síntoma raro pero potencialmente mortal de la antracnosis.

Dado el devastador impacto económico del patógeno, se sometieron diversas especies a fungicidas a base de benomilo y de cobre para determinar su sensibilidad y resistencia.

«Hemos observado diferencias en la sensibilidad a los fungicidas entre especies y, al inocular diferentes variedades, también encontramos diferencias en la virulencia entre estos aislados», afirmó Antonio Trapero, investigador de la Universidad de Córdoba.

Los fungicidas a base de cobre se han convertido en uno de los más utilizados en los últimos años, debido en parte a su menor coste. Sin embargo, los resultados varían ampliamente.

Por ejemplo, el equipo observó que, mientras que las cepas españolas de C. godetiae procedentes de regiones olivareras donde los agricultores utilizan con frecuencia fungicidas a base de cobre eran más tolerantes al cobre que las cepas de C. nymphaeae, las muestras de Portugal mostraron resultados opuestos.

«Contar con cepas de muchos países muestra cómo incluso cepas de la misma especie se comportan de manera diferente dependiendo de la zona geográfica de la que proceden», afirmó el investigador Carlos Agustí.

La Universidad de Córdoba señaló que explorar la biología y la biodiversidad de los patógenos causantes de la antracnosis con tal profundidad debería contribuir a avanzar en la creación de métodos de control más eficaces.

Los gobiernos español y andaluz comparten este objetivo y ambos han aportado una importante financiación para la investigación.