Los huesos de aceituna impulsan los vuelos desde Sevilla

El biocombustible obtenido a partir de huesos de aceituna y otros residuos orgánicos redujo las emisiones de dióxido de carbono en 200 toneladas, lo que equivale a las emisiones de más de 200 vuelos.

Los huesos de aceituna, el aceite de cocina usado y otros residuos vegetales se transformaron en biocombustible para más de 200 aviones que despegaron del aeropuerto de Sevilla a finales de noviembre.

Según Cepsa, el fabricante del biocombustible, los vuelos de seis aerolíneas diferentes utilizaron un 4,5 % de combustible de aviación sostenible en sus depósitos. El objetivo a escala europea para la incorporación de combustible de aviación sostenible es del 2 % para 2025.

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La empresa afirmó que la iniciativa evitó 200 toneladas de emisiones de dióxido de carbono. En general, sostienen que sustituir el combustible de aviación por biocombustible reduciría las emisiones de la aviación hasta en un 90 %.

La mayor parte del combustible de aviación se basa en queroseno con diversos aditivos para evitar la solidificación, reducir el punto de congelación y elevar el punto de inflamación.

«Hemos visto que no es necesario realizar ningún cambio en los motores de los aviones ni en los sistemas de suministro de los aeropuertos o las aeronaves para adoptar este tipo de biocombustible», declaró Javier Gándara, presidente de la asociación nacional de aerolíneas, a los medios locales. «Es posible mezclar combustible sostenible con queroseno convencional».

Según Our World in Data, una organización sin ánimo de lucro, el transporte aéreo representaba alrededor del 2,5 % de las emisiones globales de dióxido de carbono y el 1,9 % del total de emisiones de gases de efecto invernadero antes del inicio de la pandemia de COVID-19.

La organización estimó que la aviación produjo 1040 millones de toneladas de dióxido de carbono solo en 2018.

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Carlos Barrasa, director comercial y de energías limpias de Cepsa, afirmó que el proyecto desempeña un papel importante en la transición ecológica del sector de la aviación y crearía nuevos puestos de trabajo en la región.

Señaló que la empresa tiene previsto producir 2,5 millones de toneladas de biocombustible en su planta del suroeste de Andalucía, de las cuales 800 000 toneladas se destinarían a combustible para aviones.

Barrasa estimó que la generación actual de biomasa en la comunidad autónoma —la mayor región olivarera y productora de aceite de oliva del mundo— podría cubrir alrededor del 10 % de la demanda de combustible de aviación del aeropuerto de Sevilla.

Según Tobi Pardo, director de aviación y producción de asfalto de Cepsa, el principal factor limitante para la adopción generalizada de los biocombustibles en la aviación es el coste. Estimó que la producción de biocombustibles cuesta entre dos y tres veces más que el combustible tradicional para aviones.

A pesar de estas limitaciones, Cepsa espera producir suficiente biocombustible para cubrir unos 400 000 kilómetros de vuelos de las aerolíneas participantes, lo que supone un total de entre 400 y 500 horas de vuelo.