Andalucía intensifica sus esfuerzos para reducir las emisiones de CO₂ y fomentar la biodiversidad
El Gobierno de Andalucía se ha asociado con SEO/BirdLife para reducir la huella de carbono de la región mediante la ampliación del proyecto «Olivares Vivos».
El Gobierno regional de Andalucía, la Junta de Andalucía, ha acordado con la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ampliar la implantación del modelo de cultivo de olivos «LIFE Olivares Vivos+» para reducir la huella de dióxido de carbono de la región.
La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural aportará 200 000 euros en financiación directa para ámbitos como la comunicación y la sensibilización ciudadana, la formación y la gestión de proyectos en zonas especialmente sensibles al cambio climático.
Según los términos del acuerdo, la consejería también se encargará de difundir los resultados del proyecto entre el sector olivarero y a través de publicaciones científicas.
Véase también: El Gobierno de Andalucía solicita cambios en la PAC para los olivarerosEl acuerdo forma parte de una iniciativa quinquenal destinada a acelerar la adopción del modelo «Olivares Vivos» por parte de más regiones de España, Portugal, Grecia e Italia. Está previsto que el proyecto se prolongue hasta septiembre de 2026.
Al final de este periodo, se espera que la iniciativa haya aumentado la superficie ocupada por olivares certificados por «Olivares Vivos»certificados como «Olivares Vivos» en al menos 10 000 hectáreas y que dé lugar, entre otros beneficios, a un aumento significativo de la biodiversidad, una reducción de al menos el 50 % en el uso de plaguicidas y un incremento del 25 % en el intercambio neto de dióxido de carbono del ecosistema en los nuevos olivares.
El modelo de cultivo «Olivares Vivos», basado en investigaciones llevadas a cabo por el departamento de ecología de la Universidad de Jaén y la Estación Experimental de Zonas Áridas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), tiene como objetivo reducir el impacto medioambiental negativo del cultivo del olivo al tiempo que aumenta la biodiversidad.
Esto se consigue mediante la introducción de especies autóctonas no cultivadas; el fomento y mantenimiento de la cubierta vegetal herbácea entre los árboles; la instalación de infraestructuras de apoyo para la fauna, como estanques, cajas nido y postes de cercado; y la restauración de las denominadas «zonas improductivas» de los olivares, como barrancos, arroyos, caminos y muros.
Investigaciones previas han demostrado que, si bien todos los olivares actúan como sumideros de dióxido de carbono, aquellos que siguen modelos de cultivo tradicionales eliminan de la atmósfera más del doble de dióxido de carbono equivalente por kilogramo de aceite producido en comparación con los que utilizan métodos de cultivo de alta densidad.
Para alcanzar los objetivos declarados de la iniciativa es fundamental comunicar de forma eficaz los beneficios del modelo «Olivares Vivos» al sector olivarero y al público en general.
Esto resulta indispensable para que el modelo se expanda según lo previsto, sobre todo porque el aumento anual previsto del 7 % en la demanda de mercado de aceite producido por olivares certificados incrementaría su viabilidad económica.
Según el Gobierno español, Andalucía —la región con mayor producción de aceite de oliva con diferencia y donde se concentran la mayoría de los olivares de alta densidad del mundo— se encuentra entre los territorios con mayor riesgo de sufrir graves daños medioambientales provocados por el abandono de los métodos agrícolas tradicionales.