Según un informe, la creación de una etiqueta «MedDiet» es clave para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la UE
El informe sostiene que volver a centrarse en la dieta mediterránea podría ayudar a la región a mitigar los efectos del cambio climático, promover la agricultura sostenible y mejorar la seguridad alimentaria.
Una coalición de representantes locales y regionales de la Unión Europea y sus socios mediterráneos ha propuesto un plan de nueve puntos para promover la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria.
En un informe recientemente publicado, la Asamblea Regional y Local Euromediterránea (Arlem) abogó por una estrategia macrorregional para abordar los numerosos retos a los que se enfrenta la agricultura europea, empezando por el cambio climático.
Ante toda la incertidumbre y la tensión en la región mediterránea, las autoridades locales y regionales que son miembros de la Arlem… pueden actuar para reducir la vulnerabilidad alimentaria de las comunidades locales.
«Ante el calentamiento global, que agravará las tensiones en la zona mediterránea, debemos actuar para maximizar los efectos beneficiosos de la agricultura sostenible», afirmó Agnès Rampal, teniente de alcalde de Niza y autora del informe.
«Abogo por una verdadera soberanía alimentaria resiliente, gracias, en particular, a una dieta mediterránea mejorada, adaptada a las condiciones climáticas, respetuosa con los recursos naturales, atenta a la salud y capaz de garantizar una remuneración adecuada a los agricultores», añadió.
Véase también: La reforma de los sistemas alimentarios es crucial en la lucha contra el cambio climático, según un informeLa asamblea abogó por la creación de una etiqueta de dieta mediterránea, que promovería los alimentos locales producidos de forma sostenible y añadiría valor a los productos tradicionales, como el aceite de oliva virgen extra.
Arlem destacó la necesidad de promover la dieta mediterránea en toda la región, argumentando que un renovado énfasis en el valor de la producción alimentaria local reduciría las importaciones y el desperdicio.
El informe también instaba a una mayor inversión en investigación y desarrollo de métodos y tecnologías agrícolas, así como a una mayor cooperación entre las partes interesadas del sector, tanto del ámbito público como del privado.
«Ante toda la incertidumbre y la tensión en la región mediterránea, las autoridades locales y regionales que son miembros de la Arlem… pueden actuar para reducir la vulnerabilidad alimentaria de las comunidades locales y garantizar que las diversas formas de agricultura mediterránea estén mejor preparadas para hacer frente a los trastornos causados por el cambio climático», concluía el informe.
«Avanzar hacia un sistema alimentario y unos patrones de producción y consumo sostenibles que aporten beneficios medioambientales, sanitarios, sociales y económicos dentro de los límites globales: esta ambición podría constituir el núcleo de una estrategia macrorregional mediterránea».