Señales de vida en un olivo milenario quemado en los incendios forestales de Cerdeña

Los voluntarios e investigadores encargados de la restauración del árbol advierten de que es necesario hacer más para prevenir futuros incendios forestales.

El olivo silvestre milenario de Sa Tanca Manna, en Cuglieri, que se vio afectado por los incendios del verano pasado en el oeste de Cerdeña, está resurgiendo: de su tocón han brotado tres vigorosos tallos.

Tras la consternación general provocada por los daños sufridos por el olivo milenario, que antes del desastre medía 16,5 metros de altura y tenía una circunferencia de 10 metros, este acontecimiento ha devuelto la esperanza a todos.

Creemos que, en la mayoría de los casos, estos desastres se pueden evitar.– Pietro Paolo Arca, presidente de la Asociación Montiferru

«Los nuevos brotes son una señal de que la planta no ha muerto, y podemos esperar con confianza una recuperación total», declaró Pietro Paolo Arca, presidente de la Asociación Montiferru, a Olive Oil Times.

El resurgimiento del árbol milenario fue posible gracias al trabajo de los voluntarios de la asociación y de botánicos de la Universidad de Cagliari y la Universidad de Sassari.

Véase también: Las llamas envuelven el antiguo olivar de Amfissa

«Tras el incendio, decidimos unir fuerzas para apoyar a los agricultores y a las instituciones», explicó Arca. «Nuestro objetivo era regenerar el territorio, recuperar los olivos destruidos y sensibilizar a la opinión pública sobre la importancia de actuar de inmediato para restablecer rápidamente el tejido productivo de la zona, con el fin de evitar la pérdida de años de productividad y de puestos de trabajo».

El grupo de voluntarios hizo un llamamiento a otras asociaciones y empresas privadas, que respondieron con gran entusiasmo y contribuyeron de manera significativa al suministro de plantones para devolver la vida a los recursos olivareros y forestales de la zona afectada.

Tras enviar una solicitud formal al municipio de Cuglieri, la Asociación Montiferru obtuvo permiso para ayudar a las instituciones locales a gestionar el emplazamiento del olivo silvestre milenario. A continuación, siguiendo las recomendaciones de los expertos, comenzaron a aplicar una serie de medidas para restaurar la vitalidad de la planta.

«Sobre los restos del árbol colocamos una lona de sombreo, es decir, una estructura de cobertura construida con tubos de andamio con el objetivo de sustituir el follaje que había sido destruido», explicó Arca.

Esta disposición, junto con una capa de mantillo de paja, les permitió reducir las temperaturas del suelo y del tocón, que habían alcanzado los 90 °C, y devolverlas a la normalidad. También instalaron un sistema de riego por goteo.

«Los investigadores de la Universidad de Cagliari descubrieron que la actividad fotosintética seguía teniendo lugar en algunas partes del tocón», explicó Arca. «Esto significaba que la planta no estaba muerta. Fue un verdadero alivio».

«Por lo tanto, planificamos el riego cada uno o dos días en aquellos puntos donde la planta aún estaba viva», añadió. «Y finalmente, un día de abril, durante las vacaciones de Semana Santa, encontramos los brotes recién salidos de la base».

Esperaron un tiempo antes de comunicar la noticia, hasta que las ramitas se hubieran fortalecido lo suficiente.

«La estructura milenaria se ha perdido, evidentemente», dijo Arca. «Sin embargo, está renaciendo, y es un verdadero orgullo para nosotros haber contribuido a la recuperación de este monumento viviente».

«El mérito es de los numerosos voluntarios que colaboraron con los 84 miembros de nuestra asociación», añadió. «Aun así, podemos decir que la fuerza de la naturaleza se impuso a la insensatez de la humanidad».

Aunque es imposible regar toda la zona afectada, la asociación está trabajando para recuperar todos los olivos dañados por el incendio.

Entre el 60 y el 70 % de las plantas centenarias han respondido bien y presentan nuevos brotes en el tronco o el tocón. La esperanza es que un gran número de ellas se recupere en un plazo de tres a cuatro años.

«En este caso, el riesgo es el abandono de los terrenos afectados, lo que supone una amenaza no solo para la economía local, sino también para la protección del paisaje», señaló Arca. «En cambio, esta recuperación nos da a todos una confianza renovada».

El 23 de julio, un año después del incendio forestal, la Asociación Montiferru celebrará un acto público para debatir la restauración del árbol milenario e instar a las partes interesadas locales a tomar las medidas necesarias para prevenir futuros incendios forestales, que se prevé que se agraven como consecuencia del cambio climático.

«Creemos que, en la mayoría de los casos, estos desastres se pueden evitar», afirmó Arca. «Existe una tendencia generalizada, en todos los sectores, a recortar en seguridad. Sin embargo, cuesta mucho menos invertir en prevención que reparar los daños y aplicar medidas correctivas a posteriori. Todo esto debería ser una advertencia y una lección para las generaciones de hoy y de mañana».