El reconocimiento facial podría complementar las pruebas de cata
Los investigadores están desarrollando un software de reconocimiento facial con el objetivo de mejorar la precisión de las pruebas de panel.
En España se ha desarrollado el primer método experimental que utiliza el reconocimiento facial de emociones para complementar las catas de panel en la clasificación de los aceites de oliva virgen extra.
Citoliva, Inoleo y el Emotion Research Lab han colaborado en el diseño del software de reconocimiento facial, que permitirá a los catadores analizar la respuesta inconsciente de un panel de cata ante una muestra de aceite de oliva.
El software identifica emociones primarias como la felicidad, la sorpresa, la ira, el asco, el miedo, la tristeza o la neutralidad, y más de un centenar de emociones secundarias, como el aburrimiento, la inquietud, el placer o la curiosidad.
Las pruebas de panel se centran en la evaluación de los rasgos organolépticos y los defectos del aceite de oliva. Este innovador software podría utilizarse para ayudar a los catadores a determinar en tiempo real cómo se sienten ante las muestras de aceite de oliva.
El uso de la tecnología para analizar los sentimientos hace que la evaluación y clasificación de los aceites de oliva sea más objetiva, lo que proporciona una mayor confianza a los productores y consumidores de aceite de oliva.
Véase también: Noticias sobre investigación en aceite de olivaLa prueba organoléptica emocional se está desarrollando y probando como parte del proyecto OlivEMOTION.
«La metodología y los resultados de este proyecto de investigación aún son preliminares», declaró Raquel Costales Rodríguez, del departamento de investigación y desarrollo de Citoliva, a Olive Oil Times.
Citoliva se ha encargado de recopilar datos sobre las reacciones emocionales de los catadores de aceite de oliva utilizando un software creado con el Emotion Research Lab, que se ha adaptado para la evaluación del aceite de oliva.
Utilizando la cámara de un ordenador o de un teléfono móvil para capturar las reacciones faciales, el software ha sido capaz de traducir los movimientos y las microexpresiones de los catadores en reacciones emocionales que describen el grado de placer o disgusto provocado por los diferentes sabores y texturas de los aceites de oliva.
«El software identifica emociones primarias como la felicidad, la sorpresa, la ira, el asco, el miedo, la tristeza o la neutralidad (la ausencia de emociones), y más de un centenar de emociones secundarias, como el aburrimiento, la inquietud, el placer o la curiosidad», explicó Costales Rodríguez.
El estudio ha analizado una amplia selección de aceites de oliva virgen extra que habían sido evaluados previamente por Citoliva. Se compararon los resultados de ambas evaluaciones con el fin de reproducir los perfiles sensoriales de los catadores respecto a los aceites de oliva. A continuación, los investigadores pudieron clasificar los aceites e investigar la conexión entre las respuestas faciales y verbales de los catadores.
«Analizamos tanto aceites de oliva virgen extra como aceites de oliva lampante de diferentes variedades de aceituna y diversas regiones», explicó Costales Rodríguez. «También se evaluaron la intensidad y los defectos. En cuanto a los perfiles organolépticos, había aceites con diferentes grados de afrutado, amargor y picante».
«Intentamos garantizar la mayor variabilidad posible con el objetivo de obtener modelos matemáticos robustos», añadió.
Las conclusiones preliminares de los resultados indicaron que el software parece ser una herramienta adecuada para complementar las pruebas de panel en la evaluación y clasificación de los aceites de oliva virgen extra.
Los investigadores de Citoliva creen que, en el futuro, la herramienta podrá utilizarse para reducir la incertidumbre en la comercialización de los aceites de oliva, así como para garantizar la confianza de los consumidores. La tecnología podría disipar los temores de los grupos exportadores, que han señalado anteriormente que los resultados de los paneles de cata son demasiado subjetivos y exponen a los exportadores a riesgos legales.
Según Costales Rodríguez, Citoliva seguirá desarrollando el proyecto y, en función de los resultados, determinará si la organización sin ánimo de lucro incorporará formalmente esta metodología a las evaluaciones estándar de los aceites de oliva.