El sector del aceite de oliva sopesa las oportunidades y los riesgos ante la inminente aprobación del acuerdo entre la UE y Mercosur
A medida que el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur se acerca a su aprobación, los productores de aceite de oliva de Europa y Sudamérica sopesan las nuevas oportunidades de exportación frente a las preocupaciones sobre la competencia y el equilibrio del mercado.
Los productores y exportadores de aceite de oliva a ambos lados del Atlántico expresan una mezcla de expectación y preocupación a medida que el mayor acuerdo de libre comercio del mundo se acerca a su culminación.
El Consejo Europeo aprobó el histórico acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur después de que las concesiones adicionales de Bruselas llevaran a Italia a retirar su oposición.
Ahora se espera que el acuerdo siga adelante, a la espera de la aprobación del Parlamento Europeo, donde se requiere una mayoría simple, y de la ratificación por parte de los parlamentos nacionales de los cuatro países del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Aunque el acuerdo se enfrentó a una fuerte oposición por parte de gran parte del sector agrícola europeo, los productores y exportadores de aceite de oliva de toda la Unión Europea han acogido muy favorablemente el acuerdo.
Según Juan Vilar, director ejecutivo de la consultora agroindustrial Vilcon, la producción de aceite de oliva en los países del Mercosur solo satisface aproximadamente la mitad de la demanda interna, estimada en unas 78 000 toneladas métricas anuales.
Describió al Mercosur como un mercado deficitario tanto para el aceite de oliva como para las aceitunas de mesa, y añadió que la eliminación total de los aranceles sobre el aceite de oliva podría generar importantes oportunidades al mejorar los márgenes de los productores y exportadores europeos.
Vilar también sugirió que el acuerdo podría reforzar la competitividad de los mayores productores de aceite de oliva de Argentina al permitirles importar aceite de oliva a granel y reexportarlo a Estados Unidos y otros mercados regionales.
Añadió que los olivares sudamericanos competitivos también podrían beneficiarse de la producción contrasestacional, suministrando aceite de oliva recién producido al hemisferio norte entre abril y julio, cuando la disponibilidad europea es más limitada.
Rafael Pico Acevedo, el recién nombrado director de la Asociación Española de Exportación, Industria y Comercio del Aceite de Oliva (Asoliva), coincidió en que el acuerdo presenta oportunidades para los productores españoles, aunque advirtió de que siguen existiendo retos.
Afirmó que la liberalización gradual del comercio podría fomentar un mayor consumo de aceite de oliva en los países del Mercosur, especialmente dado que el interés por productos saludables y de alta calidad sigue creciendo, lo que podría ampliar la base de consumidores de los aceites de oliva europeos.
Sin embargo, Pico Acevedo señaló que las reducciones arancelarias para el aceite de oliva se aplicarán de forma asimétrica. Los países del Mercosur obtendrán acceso inmediato libre de aranceles a la Unión Europea, mientras que las exportaciones de aceite de oliva de la UE al Mercosur se enfrentarán a una reducción gradual de los aranceles a lo largo de 15 años. En el caso de los aceites de orujo de oliva, el período de eliminación gradual será de cuatro años.
En el resto de la Unión Europea, los funcionarios y productores han acogido en gran medida con satisfacción el acuerdo, que protegerá 130 aceites de oliva virgen extra con la denominación de origen protegida.
Paolo Mascarino, presidente de Federalimentare, la asociación de la industria alimentaria italiana, declaró a Il Sole 24 Ore que el aceite de oliva virgen extra, uno de los principales productos de exportación de Italia al Mercosur, se beneficiará del acuerdo.
Enzo Gambin, director de la Asociación Interregional de Productores de Aceite de Oliva, también expresó una opinión generalmente positiva, señalando nuevas oportunidades para los exportadores europeos en Brasil.
Gambin afirmó que el mercado brasileño del aceite de oliva sigue creciendo, especialmente en el segmento de calidad, donde el aceite de oliva italiano ya goza de una sólida reputación.
Añadió que es poco probable que las exportaciones relativamente bajas del Mercosur, principalmente de Argentina, afecten de manera significativa a los productores italianos y que, por el contrario, podrían permitir a los embotelladores abastecerse de aceite de oliva fresco durante los meses de verano, cuando las existencias europeas suelen disminuir.
Gambin también señaló que los olivicultores de la UE podrían beneficiarse de la eliminación de los aranceles sobre determinados productos fertilizantes importados de los países del Mercosur, lo que podría contribuir a reducir los costes de producción.
Las autoridades de Portugal y Grecia han señalado igualmente que el acuerdo podría beneficiar a los productores de aceite de oliva de sus países.
Mariana Matos, secretaria general de Casa do Azeite, la asociación de productores de aceite de oliva portugueses, , afirmó que los acuerdos de libre comercio suelen favorecer al sector del aceite de oliva, dada la posición de Europa como el mayor y más competitivo productor del mundo.
En Sudamérica, sin embargo, algunos productores han expresado un mayor escepticismo, especialmente en Argentina y Uruguay, donde persiste la preocupación por el aumento de la competencia de las marcas europeas.
Guillermo Kemp, director comercial de Solfrut, afirmó que el acuerdo podría perjudicar a los productores argentinos, citando las persistentes subvenciones de la UE y las limitadas perspectivas para las marcas argentinas que compiten en los mercados minoristas europeos.
Aunque algunos productores uruguayos han planteado preocupaciones similares, Gonzalo Aguirre, presidente de Asolur, afirmó que no espera que la reducción gradual de los aranceles perjudique significativamente a los productores nacionales, haciendo hincapié en la importancia de los controles de calidad de las importaciones.
En Brasil, los productores y minoristas han informado hasta ahora de un impacto limitado tras la suprisión por parte del país de los artículos sobre las importaciones de aceite de oliva europeo a principios de este año.
Rafael Marchetti, propietario de Prosperato, afirmó que el elevado consumo y la escasa producción nacional de Brasil hacen que sea poco probable que las importaciones europeas afecten de manera significativa a los productores locales, mientras que la reducción de los aranceles podría, con el tiempo, mejorar el acceso a la maquinaria y la tecnología.
De cara al futuro, Frankie Gobbee, director ejecutivo de Argentina Olive Group, señaló que el acuerdo representa una oportunidad a largo plazo para expandir la producción de aceite de oliva en Argentina, Brasil y Uruguay, especialmente mediante la inversión en regiones áridas infrautilizadas.
Añadió que la producción fuera de temporada en el hemisferio sur complementa el suministro del hemisferio norte, lo que ayuda a mantener la calidad y la disponibilidad para los consumidores durante todo el año.