El sector oleícola, pieza clave del Plan de Economía Circular de Andalucía
Un nuevo plan quinquenal del Gobierno andaluz establece objetivos ambiciosos para transformar la mayor región productora de aceite de oliva del mundo en una bioeconomía circular.
La Junta de Andalucía ha publicado su nuevo plan quinquenal para la creación de una economía agroalimentaria circular en la que el sector oleícola desempeña un papel fundamental.
El «Plan de Acción para la Bioeconomía Circular en la Cadena de Valor Agroalimentaria 2025-2030» pretende servir de hoja de ruta para la transición del sector agroalimentario andaluz hacia una economía sostenible, circular y de base biológica.
Basado en la política europea y los marcos legislativos regionales, se centra en ampliar el uso de los recursos de biomasa, impulsar las economías rurales y mejorar la sostenibilidad del sistema alimentario.
Véase también: Mientras las empresas estadounidenses dan marcha atrás en sus objetivos climáticos, las empresas de aceite de oliva mantienen el rumbo«La pandemia de la COVID-19 puso de relieve la interdependencia de las cadenas de valor globales y la necesidad de acelerar la transición hacia un modelo económico e industrial más limpio, más digital y más resiliente», escribió el Gobierno andaluz.
«Las repercusiones de la guerra en Ucrania en los mercados energéticos y alimentarios han llevado a la Unión Europea a buscar alternativas y diversificar sus fuentes de suministro», añadió. «La transición hacia una energía más limpia, impulsada por la necesidad de combatir el cambio climático y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, es también una de las iniciativas lideradas por la UE, lo que se traduce en el fomento de la inversión en tecnologías verdes y sostenibles».
El plan concede una gran importancia al sector oleícola, reconociendo su relevancia económica, cultural y medioambiental para la región.
Integrando el Objetivo Estratégico 6 de la «Estrategia Andaluza para el Sector Oleícola», aprobada en febrero, las medidas del plan incluyen la promoción de la «cadena de valor de base biológica» de los productos oleícolas, el apoyo a proyectos que desarrollen nuevos usos para los residuos derivados del olivo, como el proyecto Oleacirc, y el fomento de una cultura de sostenibilidad dentro del sector.
El proyecto Oleacirc se centra en el desarrollo empresarial de iniciativas exitosas en el ámbito de la explotación de subproductos del olivo. Su objetivo es mejorar la sostenibilidad medioambiental y económica del sector mediante la identificación de modelos de negocio viables y la ampliación de enfoques técnicos exitosos.
Otros proyectos respaldados por el plan incluyen GASOLIVE, que se centra en el potencial de las tecnologías de gasificación para convertir los residuos de la aceituna en energía y fertilizantes orgánicos, y el proyecto ORULAND, que lo complementa al tener como objetivo la reducción de residuos y emisiones de los procesos de producción de aceite de oliva.
Los tres proyectos tienen como objetivo ayudar a los productores de aceitunas a cumplir con la normativa medioambiental, al tiempo que convierten los flujos de residuos en recursos rentables. Al tratarse de iniciativas impulsadas por el gobierno, los resultados obtenidos también se utilizarán para respaldar la toma de decisiones oficiales, tanto a nivel empresarial como de aplicación de políticas, con el fin de mejorar la sostenibilidad del sector andaluz del aceite de oliva.
Uno de los objetivos destacados del plan es estimular la participación global del sector olivarero en la cadena de valor. Esto implica facilitar la colaboración entre los productores de aceite de oliva y las entidades industriales que pueden transformar los subproductos en energía, fertilizantes o materiales.
Véase también: Investigadores transforman residuos de olivares en bioplásticoEsta medida está diseñada para que el sector pase de un modelo de producción lineal a uno en el que los residuos se conviertan en insumos, multiplicando así el impacto económico de la industria olivarera y reduciendo al mismo tiempo su impacto ambiental.
Otra prioridad es promover nuevos proyectos que aprovechen las prácticas circulares. Entre ellas se incluye el desarrollo de nuevas tecnologías para separar, procesar y convertir los residuos del olivo en productos comercialmente viables.
Esto se verá respaldado por incentivos para iniciativas piloto, la adopción de tecnologías y la comercialización de productos de origen biológico.
Incentivar la adopción de prácticas más sostenibles se considera clave para el éxito del plan. «Uno de los mecanismos consiste en aprovechar las oportunidades de innovación y las nuevas oportunidades de fuentes de ingresos complementarias», señaló el gobierno andaluz.
El plan también incluye medidas específicas de comunicación y participación ciudadana destinadas a sensibilizar al sector olivarero sobre las oportunidades que ofrece una bioeconomía circular.
Estas medidas implican la creación de estrategias de comunicación y materiales educativos a medida para fomentar la participación, difundir casos de éxito e integrar la sostenibilidad en la cultura y la ética empresarial del sector.
El plan también propone el establecimiento de una plataforma regional para conectar a los actores de toda la cadena de valor del olivo y aumentar la cohesión entre productores, procesadores, investigadores, inversores y responsables políticos.
Un gran número de departamentos gubernamentales y grupos de trabajo ya están vinculados formalmente en este sentido. No obstante, la estrategia tiene como objetivo aumentar drásticamente la participación del sector privado, así como las asociaciones público-privadas.