Un estudio revela que el consumo habitual de aceite de oliva se asocia con un perímetro de cintura más reducido
Las personas que consumen aceite de oliva virgen extra casi a diario suelen tener un contorno de cintura más reducido, según un nuevo estudio que analiza los hábitos alimenticios de más de 16 000 adultos.
Según un nuevo estudio, el consumo regular de aceite de oliva virgen extra se ha relacionado con niveles más bajos de obesidad abdominal.
El estudio analizó los hábitos alimenticios y de estilo de vida de más de 16 000 adultos —hombres y mujeres en proporciones casi iguales— que seguían la dieta mediterránea en distintos grados.
Los investigadores descubrieron que solo el consumo frecuente de aceite de oliva virgen extra se asociaba con una circunferencia de cintura (CC) menor y un índice de masa corporal (IMC) más bajo. El consumo ocasional o esporádico no mostró ningún beneficio significativo, según el estudio publicado en Frontiers in Nutrition.
Si bien la calidad general de la dieta tuvo el efecto más significativo sobre la composición corporal, el consumo de aceite de oliva más de seis días a la semana desempeñó un papel fundamental. El análisis sugirió que aproximadamente el 62 % de la asociación de la dieta mediterránea con cinturas más estrechas podría atribuirse al uso regular de aceite de oliva, mientras que el 38 % restante se explicaba por otros alimentos básicos, como frutas, verduras, legumbres y frutos secos.
Los participantes que consumian aceite de oliva a diario tendian a tener cinturas más estrechas, incluso cuando sus puntuaciones dietéticas gerales eran similes a las de los demás.
«Aunque en algunos estudios el consumo de aceite de oliva aumentó el peso corporal, varios estudios clínicos han asociado su consumo con una menor tasa de aumento de peso, un riesgo reducido de obesidad y una mejora de los parametros metabolicos debido a sus sustancias bioactivas», afirmó Antonios E. Koutelidakis, profesor asociado de nutrición humana en la Universidad del Egeo en Grecia, quien no participó en el estudio.
Investigaciones anteriores en las que participó Koutelidakis también han demostrado que el consumo de aceite de oliva puede ayudar a controlar el peso. «Casi todos los estudios muestran un efecto positivo del aceite de oliva en los índices metabólicos», señaló. «Varios estudios han constatado que el peso, la circunferencia de la cintura y la presión arterial disminuyen tras el consumo de aceite de oliva».
La última investigación utilizó un diseño transversal, recopilando datos en un único momento mediante un cuestionario en línea. Los participantes informaron sobre sus hábitos alimenticios, el consumo de aceite de oliva y sus comportamientos de estilo de vida, así como su altura, peso y circunferencia de la cintura.
Aunque este tipo de estudios pueden revelar asociaciones, no pueden determinar la relación de causa y efecto. Los investigadores reconocieron posibles limitaciones, entre ellas las mediciones autoinformadas y la posibilidad de una causalidad inversa —por ejemplo, que las personas con cinturas más sanas puedan ser más propensas a elegir el aceite de oliva.
No obstante, el estudio encontró una relación inversa fuerte y consistente entre el consumo de aceite de oliva y tanto el IMC como la circunferencia de la cintura: cuanto más frecuentemente consumían aceite de oliva los participantes, menores eran sus medidas de cintura —la relación se mantuvo tanto en hombres como en mujeres.
«El aceite de oliva se clasifica como grasa. Sin embargo, varios estudios han demostrado que, en el contexto de una dieta equilibrada como la mediterránea, no afecta al aumento de peso de la misma manera que otras grasas», afirmó Koutelidakis.
Explicó que esta diferencia se debe a la rica composición de compuestos bioactivos del aceite de oliva virgen extra —entre los que se incluyen tocoferoles, oleuropeína, hidroxitirosol y ácido oleico—, que favorecen la salud metabólica.
«En las regiones donde el aceite de oliva aporta la mayor parte de la energía diaria procedente de las grasas, los científicos han observado bajas tasas de obesidad y mejores indicadores metabólicos», añadió Koutelidakis. «Probablemente, esto se deba tanto al elevado consumo de aceite de oliva como a la acción sinérgica de los componentes bioactivos de la dieta mediterránea».
También señaló que numerosos estudios clínicos y epidemiológicos han documentado los efectos positivos del aceite de oliva sobre los lípidos en sangre, la regulación de la glucosa y los marcadores inflamatorios, todos ellos factores de riesgo metabólico clave.
La obesidad y el síndrome metabólico se desarrollan a través de mecanismos complejos en los que intervienen proteínas y enzimas cuya actividad se ve influida por la expresión génica. «Las investigaciones han demostrado que muchos alimentos funcionales, como el aceite de oliva, contienen compuestos bioactivos que pueden inhibir diversos procesos implicados en las enfermedades metabólicas», explicó Koutelidakis.
Con el tiempo, estos compuestos pueden influir en la forma en que se expresan genes específicos a nivel del ARNm —el paso que determina cómo se traduce la información genética en la producción de proteínas—. Al modificar este proceso, los compuestos del aceite de oliva podrían ayudar a regular las proteínas relacionadas con la disfunción metabólica y el desarrollo de enfermedades.
«Los compuestos bioactivos del aceite de oliva pueden contribuir a un patrón y un ritmo diferentes de aumento de peso corporal», afirmó Koutelidakis. «El consumo de aceite de oliva, cuando se ajusta a las recomendaciones dietéticas, puede ayudar a controlar el peso, incluso en personas con sobrepeso».
Sin embargo, advirtió que los resultados de los distintos estudios siguen siendo dispares. «Los datos aún no son del todo concluyentes», afirmó Koutelidakis. «Se necesitan más estudios clínicos y prospectivos, así como metaanálisis con poblaciones más amplias, para confirmar el papel del aceite de oliva en la regulación del peso corporal».