El aceite de oliva ayuda a revertir los daños causados por las dietas ricas en grasas
Unos investigadores de Chile descubrieron que un compuesto presente en el aceite de oliva reducía los efectos negativos sobre el colesterol y la insulina provocados por una dieta rica en grasas.
Aunque los beneficios cardiovasculares
del aceite de oliva virgen extra son bien conocidos, sus mecanismos de acción siguen siendo, en cierta medida, un misterio. Un nuevo estudio ha arrojado luz al respecto, ya que ha demostrado que un compuesto presente en el aceite podría reducir o revertir las consecuencias negativas para la salud de una dieta rica en grasas.
La adición de una dosis relativamente baja de hidroxitirosol fue capaz de revertir el estrés oxidativo, los signos de enfermedad del hígado graso y los efectos negativos observados en otros órganos.
Debido a la falta de conocimiento sobre las propiedades por las que actúa el aceite de oliva, investigadores de la Universidad de Chile se propusieron evaluar los efectos de un componente común que se sospecha que es responsable de sus beneficios para la salud: el compuesto llamado hidroxitirosol. Descubrieron que revertía los marcadores de la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la resistencia a la insulina en ratones sometidos a una dieta rica en grasas.
«El hidroxitirosol es un polifenol presente en el aceite de oliva virgen extra, conocido por sus propiedades antioxidantes y que podría desempeñar un papel clave en sus beneficios para la salud», afirmó el autor principal, Rodrigo Valenzuela.
Los investigadores querían determinar la acción del hidroxitirosol sobre ciertas enzimas del hígado que son importantes en la síntesis de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga. Algunos de estos ácidos son necesarios para la salud vascular. Descubrieron que los ratones con una dieta rica en grasas presentaban una menor actividad de estas enzimas, lo que se asociaba con un desequilibrio en la composición grasa del corazón, el hígado y el cerebro.
Sin embargo, cuando la dieta rica en grasas de los ratones se complementó con hidroxitirosol, la actividad enzimática y la composición grasa de los órganos resultaron comparables a las de los ratones alimentados con la dieta habitual. En otras palabras, el compuesto beneficioso presente en el aceite de oliva virgen extra parecía revertir esos dos efectos nocivos.
«Nuestro estudio reveló que los ratones alimentados con una dieta rica en grasas presentaban signos de enfermedad hepática no alcohólica, lo que creemos que ha provocado la notable reducción de la actividad enzimática en el hígado y los efectos negativos sobre la composición de ácidos grasos en este y otros órganos», explicó Valenzuela.
«También observamos que el hígado mostraba signos de un mayor estrés oxidativo, que sabemos que está relacionado con la enfermedad del hígado graso. Es interesante que añadir una dosis relativamente baja de hidroxitirosol a la dieta fuera capaz de revertir estos efectos, reducir los signos de la enfermedad del hígado graso y mitigar los efectos negativos observados en los demás órganos».
En la investigación, se alimentó a grupos de ratones con una dieta con un 60 % de grasa o con una dieta con un 10 % de grasa. Cada uno de estos grupos de ratones se subdividió en un grupo al que se le administró un suplemento de hidroxitirosol y otro al que no. El periodo de intervención fue de 12 semanas. Al final del estudio, se recogieron muestras de sangre y tejido para medir la actividad enzimática y la composición de ácidos grasos en múltiples órganos.
El análisis de los análisis de sangre mostró aumentos en el colesterol total y el LDL, o colesterol malo, pero ningún cambio en el HDL, o colesterol bueno, en los ratones alimentados con la dieta rica en grasas. Los efectos perjudiciales sobre el colesterol se redujeron notablemente con la suplementación con hidroxitirosol.
La dieta rica en grasas también elevó los marcadores de resistencia a la insulina, un efecto que se redujo con el hidroxitirosol. Sin embargo, el compuesto no redujo los marcadores a los niveles observados en los ratones alimentados con una dieta normal.
Estos hallazgos refuerzan la evidencia de que el hidroxitirosol podría ser la base de muchos de los beneficios para la salud del aceite de oliva virgen extra, según los investigadores. El estudio se publicó en la revista Lipids in Health and Disease.
En una entrevista con Olive Oil Times, el candidato a naturópata Rob Raponi explicó que, para obtener el máximo beneficio del hidroxitirosol, es mejor evitar calentar el aceite en exceso.
«Si alguien desea obtener algún beneficio de este descubrimiento, es importante asegurarse de que el aceite de oliva se consuma crudo (preferiblemente) o ligeramente calentado. Si se calienta más allá del punto de humeo, comienza a oxidarse, un efecto que reduce la cantidad de hidroxitirosol. Mi mensaje final sería, pues, que disfruten del aceite de oliva, pero que tengan cuidado de no destruir su delicado equilibrio».