Un estudio revela los posibles beneficios para la salud del hidroxitirosol presente en el aceite de oliva

El hidroxitirosol, un compuesto fenólico presente en el aceite de oliva virgen extra, puede reducir los niveles de colesterol LDL oxidado y podría tener beneficios cardiovasculares y neuroprotectores.

Una nueva investigación arroja nueva luz sobre el posible impacto en la salud humana del hidroxitirosol, uno de los principales compuestos fenólicos presentes en el aceite de oliva virgen extra.

El estudio con­fir­mó, entre otros hall­a­mi­entos, que el hidrox­i­ti­rosol re­duce si­g­ni­fi­ca­tiva­mente los niv­eles de oxi­da­ción del col­es­te­rol LDL (el llamado «colesterol malo»), lo que podría mejorar la salud cardiovascular y reducir los riesgos asociados.

«Algunos fenoles del aceite de oliva virgen extra contienen precursores de esta molécula. Cuando consumimos aceite de oliva virgen extra, nuestro cuerpo reacciona produciendo hidroxitirosol», explicó a Olive Oil Times la coautora del estudio, María-Carmen López de las Hazas.

La potencia del hidroxitirosol como antioxidante crea un entorno rico en antioxidantes en el plasma, lo que protege al LDL del estrés oxidativo. — Alberto Dávalos, investigador del IMDEA

López es investigadora del Laboratorio de Epigenética del Metabolismo Lipídico del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación y la Salud (IMDEA) de Madrid.

El estudio consistió en un ensayo clínico durante el cual 12 participantes sanos recibieron primero una dosis única de 25 miligramos de hidroxitirosol, seguida de una dosis diaria de 25 miligramos de hidroxitirosol durante una semana.

Los investigadores documentaron una disminución apreciable en los niveles de LDL oxidado (oxLDL) tras una semana de ingesta diaria de hidroxitirosol.

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Reducir el oxLDL es crucial, ya que desempeña un papel clave en el desarrollo de la aterosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.

«Observamos reducciones notables en la oxidación del LDL tras solo una semana, lo que nos sorprendió porque inicialmente creíamos que se tardaría mucho más en ver algún efecto», explicó Alberto Dávalos, investigador del IMDEA y director del proyecto.

«La potencia del hidroxitirosol como antioxidante crea un entorno rico en antioxidantes en el plasma, protegiendo al LDL del estrés oxidativo», añadió.

Los investigadores se centraron en las vesículas extracelulares para comprender mejor los mecanismos que subyacen a la actividad antioxidante del hidroxitirosol. Estas vesículas son pequeñas moléculas secretadas por las células que circulan por todo el cuerpo, transportando sustancias y mensajes a otras células y tejidos.

«Las llamamos el WhatsApp celular. Son pequeñas vesículas lipídicas secretadas por células de todos los reinos de la vida, que actúan como vehículos de comunicación fundamentales entre las células», explicaron López y Dávalos.

Las vesículas extracelulares transportan diversas moléculas biológicas, entre ellas proteínas, lípidos y ácidos nucleicos como los microARN (miARN), influyendo en los procesos fisiológicos y en la comunicación intercelular.

La investigación demostró que la ingesta de hidroxitirosol aumenta la secreción de vesículas extracelulares y modula su tamaño y potencial de carga, lo que influye de manera significativa en las vías de señalización intercelular relacionadas con la salud y la enfermedad.

Además, los investigadores descubrieron que la ingesta de hidroxitirosol afecta a los miARN transportados dentro de las vesículas extracelulares. Las moléculas de ácido ribonucleico micro (miARN) son esenciales para regular la expresión génica al determinar la cantidad de proteína producida a partir de un gen.

Los miARN intervienen en diversos procesos fisiológicos, entre ellos la inflamación y la salud cardiovascular, y pueden proteger contra ciertos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas.

Según los investigadores, la ingesta de hidroxitirosol indujo cambios notables en la actividad de miARN específicos, con algunos volviéndose más activos y otros menos activos.

«El miARN-124, que suele estar elevado en las complicaciones cardiovasculares, disminuyó significativamente, lo cual es beneficioso», señalaron López y Dávalos.

«Por el contrario, el miRNA-590, importante para la reparación cardíaca tras un infarto de miocardio, aumentó, lo que indica posibles efectos cardioprotectores», explicaron.

«Estos miARN podrían servir como biomarcadores o dianas terapéuticas, lo que pone de relieve el prometedor impacto del hidroxitirosol», subrayaron los investigadores.

«Sin embargo, las implicaciones a largo plazo y los mecanismos exactos aún deben aclararse mediante estudios más exhaustivos», advirtieron.

El impacto potencial del hidroxitirosol en la salud humana también está relacionado con algunas propiedades únicas que los investigadores están explorando, especialmente su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica.

«Algo relevante sobre el hidroxitirosol es que se trata de uno de los pocos compuestos fenólicos que se pueden encontrar en el cerebro, al menos en varios modelos animales», señaló Dávalos.

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«Los polifenoles normales no pueden atravesar la barrera hematoencefálica a menos que cuenten con un transportador o una estructura química específica. Una posibilidad de cómo cruzan la barrera es el transporte dentro de vesículas extracelulares», explicó.

La barrera hematoencefálica está compuesta por células altamente especializadas que recubren los vasos sanguíneos del cerebro. Sirve como escudo pro­te­ctor que impide que las bac­te­rias, los virus y otras moléculas poten­cialmente da­ñinas accedan al cerebro. La bar­rera también regu­la la entrada de nut­rientes y otras subst­ancias cr­u­ciales.

Según los investigadores, este descubrimiento podría tener importantes implicaciones si futuros estudios confirman que el hidroxitirosol se transporta a través de vesículas extracelulares en una población más amplia.

«Esto es relevante desde el punto de vista dietético porque, al consumir aceite de oliva virgen extra rico en polifenoles, una cierta cantidad de hidroxitirosol puede incorporarse a los vesículos extracelulares, lo que aumenta su potencial para atravesar la barrera hematoencefálica», explicó Dávalos.

«Este me­canismo abre posi­bi­li­da­des ter­apé­uticas mu­y intere­santes, en es­pe­cial en lo que se refi­ere a las en­ferme­des neu­rode­ge­ne­ra­tivas», señ­alaron los investig­adores.

No obstante, los científicos hicieron hincapié en que se necesitan estudios adicionales para comprender a fondo este comportamiento celular y sus implicaciones.

«Es un resultado potencialmente positivo ver que el hidroxitirosol atraviesa la barrera, pero una mayor permeabilidad a las sustancias beneficiosas transportadas en vesículas extracelulares también podría implicar una mayor vulnerabilidad a otros compuestos», advirtió Dávalos.

«Además, si la barrera hematoencefálica es lo suficientemente permeable como para permitir el paso del hidroxitirosol, otras barreras, como la placentaria, también podrían ser atravesadas cuando se transporta en vesículas extracelulares. Se trata de un campo totalmente nuevo por explorar», afirmaron los investigadores.

Según los científicos, las futuras investigaciones podrían estudiar la relación entre la ingesta de hidroxitirosol y los mecanismos antioxidantes endógenos, que son procesos cruciales activados de forma natural por el cuerpo humano para combatir el estrés oxidativo.

«Como seres humanos, obtenemos antioxidantes a través de dos mecanismos. Uno es endógeno, en el que nuestro cuerpo produce antioxidantes de forma natural. El otro es exógeno, en el que consumimos antioxidantes a través de nuestra dieta», explicó López.

Señaló que la introducción de potentes antioxidantes, incluido el hidroxitirosol, podría reducir la producción endógena de antioxidantes.

Según la investigadora, este mecanismo podría no ser siempre beneficioso, especialmente en condiciones de alto estrés oxidativo.

«Lo que podría ocurrir es que el consumo de hidroxitirosol ayude inicialmente a combatir las condiciones oxidativas, pero cuando el efecto del hidroxitirosol se agota, nuestros sistemas antioxidantes endógenos podrían permanecer inactivos durante un tiempo, dejándonos vulnerables», explicaron López y Dávalos.

Los investigadores mencionaron experiencias anteriores con antioxidantes utilizados en ensayos de prevención del cáncer en Estados Unidos durante las décadas de 1980 y 1990.

«La ingesta de esos antioxidantes sintéticos en grandes ensayos clínicos condujo a resultados negativos, con un aumento de la mortalidad, especialmente entre los fumadores», recordaron.

Sin embargo, los científicos destacaron una diferencia crucial: el hidroxitirosol es una molécula de origen natural que se introduce en condiciones dietéticas normales.

«Esto cambia significativamente el panorama. Una suplementación equilibrada de antioxidantes a través de los hábitos alimentarios podría ser la estrategia óptima para aprovechar los mejores efectos posibles del hidroxitirosol», concluyeron López y Dávalos.

«Se necesitan más estudios para comprender plenamente estos aspectos», subrayaron.