Los drones ayudan a los olivareros a aplicar tratamientos de forma selectiva y a aumentar la rentabilidad
Gracias al uso de drones, cámaras multiespectrales y sensores remotos, los olivareros pueden realizar previsiones precisas sobre los nutrientes, orientar los tratamientos fitosanitarios y aplicar los fertilizantes y el riego con mayor precisión.
Los drones pueden ayudar de manera eficaz a los olivareros a supervisar sus árboles, proporcionando datos útiles sobre el estado de cada uno de ellos y contribuyendo a detectar enfermedades.
Estas fueron algunas de las principales conclusiones de un estudio realizado por la Asociación de Jóvenes Agricultores y Ganaderos (Asaja), la Junta de Andalucía, la Universidad de Jaén y varios otros grupos de interés.
El presente y el futuro ya están aquí, y tenemos que empezar a cultivar con estas nuevas tecnologías.
A lo largo de dos años, los olivareros de las provincias de Jaén, Córdoba, Málaga, Granada y Almería sobrevolaron sus árboles con drones equipados con cámaras de imágenes multiespectrales. Estas cámaras recogían datos de sensores que se habían colocado en los propios árboles o en el suelo cercano, y luego se analizaban mediante una aplicación de nuevo desarrollo.
«Las nuevas tecnologías han llegado para quedarse», afirmó Rafael Navas, secretario general de Asaja Córdoba. «La agricultura de precisión ya existe y eso es un hecho. Pero no existe en el olivar».
Véase también: Tecnología del aceite de olivaMediante los sensores remotos, los drones pudieron recopilar datos sobre la cantidad de agua en cada árbol, los niveles de nutrientes en las hojas y el suelo, el crecimiento y la masa foliar, y el tamaño de la copa de los árboles, entre otros.
Estos datos se utilizaron posteriormente para generar un conjunto de imágenes similares a mapas de calor, que se procesaron mediante una aplicación que utilizaba inteligencia artificial para generar predicciones sobre los nutrientes futuros.
Al mismo tiempo, se recogieron hojas de olivo y se enviaron a un laboratorio local para someterlas a un análisis químico foliar, lo cual puede resultar difícil, costoso y llevar mucho tiempo, pero proporciona lecturas precisas de los mismos datos.
El resultado del análisis mostró que el 80 % de las predicciones futuras sobre nutrientes realizadas utilizando los mapas creados por los drones eran precisas.
Anastasio Sánchez, director del Atlas Flight Center, que también participó en el estudio, añadió que este tipo de agricultura de precisión es más rápida, más barata y más precisa que el análisis foliar.
«Esto nos permite obtener una imagen muy precisa, no solo de una plantación concreta, sino del estado de cada una de las zonas de la misma, y aplicar cualquier tipo de tratamiento fitosanitario de forma mucho más selectiva», afirmó.
El uso de drones no solo ahorra tiempo y dinero a los agricultores, sino que este tipo de agricultura de precisión también puede reducir el impacto medioambiental de la agricultura al permitir que el riego, los pesticidas y los fertilizantes se dirijan a determinadas secciones del olivar en lugar de aplicarse de manera uniforme.
«La posibilidad de centrar los tratamientos necesarios para optimizar las cosechas en áreas concretas de las explotaciones mejora enormemente la rentabilidad de los cultivos», declaró Sánchez a Olive Oil Times en una entrevista de 2017. «Todo ello conduce a una reducción del impacto medioambiental de las actividades agrícolas, ahorrando agua y productos fitosanitarios».
Los organizadores del estudio esperan que estos resultados positivos conduzcan a un uso más generalizado del cultivo asistido por drones.
«El presente y el futuro están aquí, y tenemos que empezar a cultivar con estas nuevas tecnologías», afirmó Navas, de Asaja Córdoba.