Un proyecto de ley italiano apoyaría a los cultivadores aficionados para evitar el abandono
La legislación propuesta reconoce el papel que desempeñan los olivicultores aficionados en la preservación del medio ambiente y del patrimonio agrícola de Italia.
Las ayudas públicas al cultivo del olivo en Italia podrían ampliarse pronto para incluir más olivares y agricultores que nunca.
Según un proyecto de ley recientemente presentado, el Gobierno reconocería el trabajo realizado por los productores cuya ocupación principal es otra, pero que aún así mantienen y cuidan sus olivares.
El aceite de oliva producido en estos olivares se destina casi en su totalidad al autoconsumo o se comparte con el círculo más cercano de familiares y amigos del agricultor.
Véase también: Italia presenta un plan para revitalizar el sector del aceite de olivaLa idea es animar a los productores a adoptar prácticas sostenibles y ayudarles a recuperar y restaurar los olivares abandonados.
Según la Agencia Nacional de Servicios al Mercado Agrícola (Ismea), al menos tres millones de familias en todo el país se dedican a la autoproducción.
Aunque no hay cifras oficiales sobre las cantidades producidas, se estima que entre el 30 y el 37 por ciento de la producción italiana de aceite de oliva se destina al autoconsumo.
«Estamos hablando de olivares pequeños o medianos, que para muchos representan una actividad secundaria. Aun así, es muy importante», declaró a Olive Oil Times Alberto Bozza, consejero regional de Véneto y uno de los impulsores del nuevo proyecto de ley.
«Su trabajo no es profesional, pero cuidan el medioambiente, protegen la tierra, promoven la biodiversidad y ayudan a controlar plagas como la mosca del olivo», añadió.
La mayoría de estos olivares se han transmitido de generación en generación. Sin embargo, con el paso del tiempo, la cantidad de trabajo que requiere su mantenimiento, unida a los bajos rendimientos y a las difíciles condiciones climáticas, ha contribuido a su abandono.
Esta tendencia está muy extendida, sobre todo en zonas de colinas y montañosas.
«Un olivar abandonado perjudica el paisaje y aumenta el riesgo de inestabilidad hidrogeológica y de incendios forestales», afirmó Bozza.
Estos cambios en el paisaje se consideran una de las causas del descenso de la capacidad global de producción de aceite de oliva en Italia.
«La idea es combatir el abandono mediante el reconocimiento de nuevas figuras, entre ellas la de los olivareros que no son ni agricultores ni empresarios agrícolas», establece el proyecto de ley. «Estas nuevas figuras deben considerarse guardianes del patrimonio nacional del cultivo del olivo».
El año pasado se introdujo una nueva ley nacional que designa a los agricultores profesionales y a las cooperativas agrícolas como custodios del medio ambiente.
El cultivo del olivo en Italia abarca aproximadamente 1,1 millones de hectáreas, con cerca de 620 000 productores y más de 4300 almazaras.
En los últimos tres años, las dificultades para mantener la rentibilidad han provocado el cierre de más de 26 500 empresas.
«Incluso en este contexto, el aceite de oliva italiano sigue considerándose el producto de mayor calidad disponible en todo el mundo», afirmó Bozza.
Según los promotores del proyecto de ley, la calidad superior del aceite de oliva italiano se debe a la amplia variedad de variedades de olivo del país, a unas condiciones climáticas únicas y a los procesos de producción tradicionales.
Sin embargo, muchos productores familiares no pueden optar a ayudas públicas y tienen un acceso limitado a las innovaciones tecnológicas, a pesar de contribuir a la biodiversidad olivarera de Italia.
La legislación actual exime a los agricultores que producen para su propio consumo de las estrictas regulaciones que se aplican a los productores profesionales, incluidos los requisitos de trazabilidad y el registro de los volúmenes de producción en el Sistema Nacional de Información Agrícola (SIAN).
Los productores se clasifican como no profesionales siempre que su producción anual de aceite de oliva no supere los 350 kilos y su producto no se comercialice.
«En este contexto, un paso crucial es tener una visión clara de la situación», afirmó Bozza, haciendo hincapié en la falta de datos oficiales fiables.
Por este motivo, Bozza y sus colegas también están promoviendo un proyecto de ley regional que propone la creación de un Observatorio Público del Olivo en Véneto. «Se trata de una medida fundamental que otras regiones italianas podrían adoptar fácilmente», afirmó.
Según Bozza, el observatorio permitiría a la región examinar, verificar y supervisar el estado de sus zonas de cultivo de olivos. El objetivo es realizar un censo preciso para clasificar todas las tierras de cultivo de olivos y evaluar el estado de cada zona cultivada.
«Este censo ayudará a las instituciones regionales a evaluar cómo apoyar a los agricultores no profesionales», añadió Bozza, sugiriendo que se podrían poner a disposición recursos adicionales a través de programas regionales, nacionales y europeos.
Varias asociaciones de los sectores agri
Según Tommaso Loiodice, presidente de la Unión Nacional de Productores de Aceite de Oliva (Unapol), el proyecto de ley debe recibir apoyo para ayudar a evitar el abandono de los olivares.
«Sin embargo, es importante no confundir este tipo de olivicultura, que yo calificaría de aficionada y que en la mayoría de los casos produce aceite para el consumo familiar, con la olivicultura comercial que abastece al mercado», dijo Loiodice.
«En mi opinión, la ley propuesta debería fomentar la cooperación y la agrupación entre estos pequeños productores, con una visión a largo plazo destinada a crear empresas más estructuradas y rentables», añadió.
Bozza espera que el Consejo Regional del Véneto apruebe el observatorio antes de este verano.
«En cuanto al proyecto de ley nacional, se remitirá a la comisión parlamentaria correspondiente», afirmó. «En ese momento, trabajaré para sensibilizar a los diputados nacionales, especialmente a los de las comisiones de agricultura, para intentar acelerar el proceso si consideran que la propuesta se ajusta a las prioridades de la política agrícola nacional».