Un nuevo proceso mejora la sostenibilidad y el perfil fenólico de los extractos de hoja de olivo

Un nuevo método que no utiliza productos químicos nocivos y permite obtener un extracto con posibles aplicaciones en la producción de aceite de oliva y el envasado de alimentos.

Investigadores de la Universidad de Barcelona han descubierto un nuevo método respetuoso con el medio ambiente para extraer polifenoles de las hojas de olivo.

En un estudio publicado recientemente en Food Chemistry, los científicos detallaron un novedoso método de extracción que utiliza disolventes eutécticos profundos naturales (NaDES).

El objetivo de nuestro equipo de investigación es promover la sostenibilidad en la industria del aceite de oliva mediante la integración de los residuos de la aceituna en la economía circular. — Sónia Sentellas, ingeniera química, Universidad de Barcelona

El método de extracción es crucial porque influye en los costes y la viabilidad del procesamiento de hojas de olivo a gran escala fuera del laboratorio.

Además, afecta a la composición de las sustancias extraídas y a sus posibles aplicaciones.

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Los investigadores crearon el NaDES a partir de componentes naturales, combinando una sustancia líquida similar al glicerol con cloruro de colina, una sal sólida utilizada en la alimentación animal.

«Al combinar estas dos sustancias, se forma un nuevo disolvente», explicó Sónia Sentellas, investigadora del departamento de ingeniería química y química analítica de la universidad y coautora del estudio.

«Es una sustancia natural que no tiene efectos tóxicos para la salud humana», declaró a Olive Oil Times.

El primer paso para producir el extracto consiste en triturar las hojas hasta convertirlas en un polvo fino.

«A continuación, mezclamos una proporción específica de este polvo con el disolvente a 80 ºC durante dos horas y esperamos a que se produzca el extracto», explicó Sentellas.

«Todo el proceso es similar a la preparación del té», añadió. «Las hojas de té se infusionan en agua caliente, que actúa como disolvente. Al cabo de un rato, se obtiene agua coloreada con algunos componentes del té, y luego se separan las hojas del líquido».

Los investigadores descubrieron que el uso de NaDES mejoraba la eficiencia de la extracción al tiempo que se respetaban prácticas respetuosas con el medio ambiente.

El estudio identificó varios polifenoles en los extractos de hoja de olivo, entre ellos el hidroxitirosol, la luteolina y la oleuropeína.

Estos compuestos, que también se encuentran en el aceite de oliva virgen extra, son conocidos por sus propiedades antioxidantes y su capacidad para proteger la salud cardiovascular y cerebral.

Aunque los investigadores aún están explorando posibles aplicaciones, este proceso de extracción podría beneficiar a la producción de aceite de oliva, el envasado de alimentos y la industria cosmética.

Además, la producción a gran escala de extractos de hoja de olivo podría tener un impacto significativo en la gestión de residuos de las hojas de olivo.

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El uso de disolventes naturales, respetuosos con el medio ambiente y no tóxicos amplía el perfil de aplicación de las sustancias obtenidas.

«Algunas investigaciones se centran en comprender cómo se podrían añadir dichos extractos al aceite de oliva para mejorar su perfil saludable y su sabor», afirmó Sentellas.

Más allá del aceite de oliva, los investigadores están estu­diando cómo podrían utilizarse los extra­ctos en otras aplica­ciones, como la prolongación de la vida útil de los pro­du­ctos al­i­menticios enva­si­dos y como a­gen­te an­ti­mic­robiano.

«Dentro de nuestro equipo de investigación en Barcelona, también estamos trabajando en el desarrollo de láminas», dijo Sentellas. «Estas se basan en materiales biodegradables y están enriquecidas con el extracto de polifenoles, lo que abre la posibilidad de utilizar estas láminas para prolongar la vida útil de los alimentos y prevenir el crecimiento bacteriano».

El equipo de investigación se centró en métodos para maximizar la purificación del extracto con el fin de ampliar el alcance de sus aplicaciones. Además, están trabajando en el reciclaje del disolvente utilizado en el proceso de extracción.

«Reciclar el disolvente no solo es rentable y respetuoso con el medio ambiente, sino que también hace que todo el proceso resulte más atractivo para la industria», afirmó Sentellas.

España es el mayor pro­du­tor de aceite de oliva del mundo. Durante la cosecha de la aceituna y la poda posterior se genera una cantidad significativa de biomasa, incluidas las hojas de olivo. Según algunas estimaciones, las explotaciones de alta y muy alta densidad producen en España 30 toneladas de biomasa procedente de la poda de olivos por hectárea cada año.

«El objetivo de nuestro equipo de investigación es promover la sostenibilidad dentro de la industria del aceite de oliva mediante la integración de los residuos del olivo en la economía circular», afirmó Sentellas. «En esta investigación, nuestro objetivo es recuperar compuestos para crear un extracto rico con beneficios para la salud, añadiendo valor a este residuo».

«Esto se ajusta a los principios de la economía circular, en la que se minimizan los residuos y se reutilizan los recursos de manera eficiente», añadió. «Ampliar el proceso de extracción a escala industrial podría transformar la forma en que la industria del aceite de oliva gestiona sus residuos».

El proceso se está probando actualmente en un entorno de laboratorio. «El siguiente paso es preparar una planta piloto para ver cómo se puede ampliar nuestro trabajo de laboratorio a escala industrial», concluyó Sentellas.