La biodiversidad ocupa un lugar central en la Cumbre COP15

Más de 100 países han acordado tomar medidas para preservar los hábitats naturales y la biodiversidad. Queda por ver cómo pretenden hacerlo.

Más de 100 países participantes en la cumbre internacional COP15 celebrada en Kunming (China) han acordado proteger la biodiversidad.

Los gobiernos y las instituciones anunciaron que la protección de la biodiversidad impulsará sus políticas futuras, pero no presentaron ningún compromiso vinculante al respecto.

Entre los objetivos fijados por la cumbre se encontraba el llamado plan 30-30: preservar y proteger al menos el 30 % del territorio de cada país para 2030. Sin embargo, una propuesta para intentar detener la extinción masiva no se incluyó en el borrador final de la declaración, que incluye docenas de objetivos de biodiversidad antiguos y nuevos.

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En la primera parte de la COP15, cuya segunda ronda se celebrará el año que viene, la responsable de biodiversidad de las Naciones Unidas, Elizabeth Maruma Mrema, afirmó que el mundo ha llegado a «un momento de la verdad» y destacó que todas las políticas de biodiversidad anteriores han fracasado.

Más concretamente, el acuerdo sobre biodiversidad de 2010 firmado en Aichi (Japón) sentó las bases para decenas de estrategias de protección de la biodiversidad, ninguna de las cuales ha dado frutos. Un fracaso, según Maruma Mrema, que ha afectado a ecosistemas esenciales para el bienestar humano.

La agricultura se considera cada vez más esencial no solo para reducir los gases de efecto invernadero, sino también por el papel que puede desempeñar en la restauración de los hábitats.

El borrador de la declaración final de la COP15 pretende fomentar la agricultura sostenible, que es también uno de los objetivos fijados por diversos planes verdes nacionales, como el Pacto Verde de la Unión Europea.

La declaración también tiene como objetivo aumentar los «enfoques basados en los ecosistemas» para abordar la pérdida de biodiversidad, restaurar regiones degradadas, potenciar la resiliencia de los hábitats, mitigar el cambio climático y adaptarse a él, y promover la salud, entre otros objetivos.

La declaración insta además a una mayor participación de las comunidades locales y los pueblos indígenas en la definición de intervenciones centradas en la restauración y la protección de la biodiversidad.

Los países que se han comprometido a firmar la declaración durante la reunión final de la COP15 del próximo año también han acordado aplicar nuevas políticas destinadas a poner fin a los residuos plásticos, un problema global omnipresente.

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Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y cada año se utilizan en todo el mundo cinco billones de bolsas de plástico de un solo uso.

«En total, la mitad de todo el plástico producido está diseñado para usarse una sola vez y luego tirarse», señaló el PNUMA.

En 2018, la Real Sociedad Estadística de Gran Bretaña estimó que solo el nueve por ciento de todo el plástico fabricado hasta la fecha será reciclado.

Un estudio publicado por National Geographic en 2018 reveló que, desde la década de 1950, los seres humanos han producido 8300 millones de toneladas métricas de plástico.

Un artículo publicado en mayo de 2021 en Nature apunta a la presencia generalizada de microplásticos en el planeta como una amenaza potencial para la biodiversidad.

Se han encontrado plásticos de menos de cinco milímetros en todas las muestras de agua y suelo utilizadas para estudiar el fenómeno, como las profundidades oceánicas, el hielo antártico, los mariscos, la sal de mesa, el agua potable y la cerveza. También se han detectado en la lluvia y la nieve, y tardarán décadas en degradarse.

La incertidumbre se cierne sobre la COP15, ya que no está claro si todos los países firmarán el compromiso «30-30» y los demás objetivos más ambiciosos, incluida China, principal productora de plástico y anfitriona de la cumbre.

La declaración se presentará a la Asamblea General de las Naciones Unidas y pasará a formar parte de los principios actuales sobre desarrollo sostenible.