Estudio: La intensificación agrícola perjudica la productividad de los olivares
Unos investigadores de Andalucía descubrieron que la intensificación agrícola perjudicaba a los olivares al eliminar a los depredadores naturales de las plagas y deteriorar la calidad del suelo.
Cuatro años después de su puesta en marcha, el proyecto «Olivares Vivo» en Andalucía sigue arrojando resultados positivos en cuanto al papel de un ecosistema rico en biodiversidad en los olivares tradicionales.
Según los resultados de un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Applied Ecology por investigadores de la Universidad de Jaén, el mantenimiento de la cubierta vegetal y de las áreas naturales en los olivares mejoró la diversidad de especies y las funciones que estas desempeñan en las tierras de cultivo.
No solo es drástica la pérdida de especies, sino también la pérdida de funcionalidad.
«En nuestro estudio, descubrimos que la diversidad de especies y las funciones que desempeñan en el olivar se veían afectadas negativamente por la simplificación del paisaje del olivar y la gestión intensiva de la cubierta vegetal», afirmó el investigador principal, Rubén Tarifa, doctorando del departamento de biología y ecología animal y vegetal de la universidad.
Véase también: Las explotaciones olivareras intensivas contribuyen a la desertificación en España, advierten los expertos«Las especies raras fueron las más afectadas en este proceso», añadió.
Según el estudio, las prácticas agrícolas intensivas en los olivares suelen provocar una pérdida de biodiversidad al ejercer una intensa presión sobre las plantas, las aves y los insectos, que son fundamentales para controlar las plagas comunes del olivo.
«No solo es drástica la pérdida de especies, sino también la pérdida de funcionalidad», señaló Tarifa. «Además, hasta ahora se desconocía si las prácticas agrícolas intensivas podían estar afectando a las especies más raras, tanto taxonómica como funcionalmente, o, por el contrario, a aquellas que son más comunes o dominantes».
«Se sabe que, en determinadas comunidades, las plantas raras desempeñan un papel muy importante dentro de la comunidad, desempeñando funciones insustituibles dentro del ecosistema», añadió. «Por todas estas razones, propusimos este estudio».
Al igual que en estudios anteriores, los investigadores descubrieron que la intensificación agrícola mermaba la cobertura vegetal, siendo las plantas raras las que soportaban la mayor parte de la presión ejercida por este tipo de prácticas agrícolas.
Se descubrió que la intensificación afectaba a la capacidad de reproducción de las plantas debido al arado recurrente y al uso de herbicidas. Cuando los herbicidas se utilizan durante periodos prolongados, existe el riesgo de agotar las semillas de ciertas plantas. Esto lleva a que esas plantas desaparezcan del paisaje, incluso cuando se encuentran en estado de letargo.
En otros casos, la intensificación afecta indirectamente a las plantas al interferir con animales que son fundamentales para su existencia, como los polinizadores. Dado que las plantas raras contribuyen de manera desproporcionada a la riqueza funcional, su disminución suele comprometer la integridad de diferentes procesos ecológicos.
Durante el estudio, los investigadores tomaron muestras de la cubierta vegetal de 40 olivares en las provincias de Málaga, Jaén, Córdoba, Cádiz, Granada y Sevilla.
Los investigadores concluyeron que, dado que la cubierta de maleza desempeña un papel esencial en el sustento de la fauna de los cultivos permanentes, como los olivares, y en su producción, los programas agroambientales en estos cultivos deberían adoptar prácticas de baja intensidad que favorezcan la funcionalidad y la diversidad de los ecosistemas.