Un estudio revela las propiedades terapéuticas de los polifenoles del aceite de oliva virgen extra en el cáncer infantil
Los investigadores analizaron la oleuropeína y el hidroxitirosol para determinar su potencial en el tratamiento del neuroblastoma, un cáncer infantil muy grave.
Un estudio conjunto realizado por investigadores de las universidades de Castilla-La Mancha, Oporto, Lisboa y Palermo ha analizado el potencial terapéutico de la oleuropeína y el hidroxitirosol en el tratamiento del neuroblastoma, un cáncer que afecta a los niños pequeños.
La revisión destaca el papel de la dieta mediterránea y el aceite de oliva, que contienen ambos polifenoles, destacando sus propiedades antioxidantes, que podrían reforzar las defensas celulares y mitigar el daño oxidativo en las células del neuroblastoma.
Además, se ha demostrado que la oleuropeína y el hidroxitirosol inducen la apoptosis (muerte celular), reducen los efectos secundarios de los tratamientos convencionales y contrarrestan la latencia tumoral como mecanismo de resistencia, lo que sugiere vías prometedoras para futuras investigaciones, especialmente estudios in vivo.
Véase también: Noticias de saludEl neuroblastoma es un cáncer pediátrico complejo que afecta principalmente a niños de entre 17 y 18 meses. Surge de las células de la cresta neural del sistema nervioso simpático y suele originarse en las glándulas suprarrenales, el cuello, el tórax o la médula espinal.
A pesar de los avances en las modalidades de tratamiento, como la quimioterapia, la cirugía y la radioterapia, el neuroblastoma sigue siendo una entidad clínica formidable debido a su propensión a la recurrencia y al desarrollo de resistencia a los fármacos. Por lo tanto, existe una necesidad urgente de nuevas estrategias terapéuticas para mejorar los resultados de los pacientes.
La revisión destacó el potencial de los compuestos naturales derivados de la dieta mediterránea para abordar los retos terapéuticos del neuroblastoma. Su accesibilidad y su reducida citotoxicidad los convierten en candidatos atractivos para su integración con los tratamientos convencionales.
Por ejemplo, los compuestos derivados del ajo y los antioxidantes del vino tinto han demostrado efectos anticancerígenos en diversos tipos de cáncer, incluido el neuroblastoma. El aprovechamiento de estas sustancias naturales para mejorar la eficacia del tratamiento y mitigar los efectos secundarios resulta prometedor, especialmente en oncología pediátrica.
La dieta mediterránea es conocida por sus beneficios para la salud y sus efectos protectores contra diversas enfermedades, incluido el cáncer.
El aceite de oliva virgen extra, la principal fuente de grasa de la dieta mediterránea, contiene compuestos fenólicos bioactivos, entre ellos la oleuropeína y el hidroxitirosol, que han suscitado interés científico por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas.
La oleuropeína, el principal compuesto fenólico presente en el aceite de oliva, muestra diversos potenciales terapéuticos, entre los que se incluyen efectos cardioprotectores, antiinflamatorios y neuroprotectores. Su capacidad para interactuar con vías moleculares críticas en la progresión de la enfermedad la convierte en una candidata atractiva para la terapia contra el cáncer.
Tras la hidrólisis, la oleuropeína produce hidroxitirosol, que comparte propiedades beneficiosas similares y ha demostrado ejercer potentes efectos anticancerígenos en diversos tipos de tumores.
Una de las características distintivas de las células cancerosas es su desequilibrio redox, lo que conduce a una mayor producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y estrés oxidativo.
Gracias a sus propiedades antioxidantes, la oleuropeína y el hidroxitirosol pueden mitigar potencialmente el daño oxidativo y reforzar las defensas antioxidantes celulares en las células de neuroblastoma.
Al eliminar los radicales libres y modular las vías del estrés oxidativo, estos compuestos fenólicos pueden inhibir el crecimiento tumoral, inducir la apoptosis y sensibilizar las células tumorales a los tratamientos convencionales.
Véase también: Una investigación muestra el papel de los polifenoles en la inhibición de la metástasis del cáncerAdemás de sus efectos antioxidantes, se ha demostrado que la oleuropeína y el hidroxitirosol modulan diversas vías de señalización implicadas en la progresión del cáncer.
Pueden inhibir la activación del factor nuclear kappa-cadena ligera potenciador de las células B activadas (NF-κB), la expresión del factor inducible por hipoxia 1α (HIF-1α) y la actividad de la histona deacetilasa (HDAC), suprimiendo así las respuestas inflamatorias, la angiogénesis y la tumorigénesis.
La angiogenesis tumoral implica el desarrollo de vasos sanguíneos en la masa cancerosa para suministrar nutrientes y oxígeno, lo que favorece el crecimiento tumoral y la metastasis.
Los inhibidores de la angiogénesis se consideran un medio para complementar otras terapias y prevenir el desarrollo de tumores malignos. La terapia antiangiogénica, aunque no es una cura, es eficaz para destruir los tumores, ya que el suministro vascular es esencial para su crecimiento.
La revisión destacó la importancia de explorar la farmacocinética y la biodisponibilidad de la oleuropeína y el hidroxitirosol para optimizar su eficacia terapéutica.
A pesar de su baja biodisponibilidad, estos compuestos pueden alcanzar concentraciones terapéuticas en los tejidos diana, especialmente en los tumores, debido a su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica e interactuar con las dianas celulares.
Los investigadores indicaron que las estrategias para mejorar la administración y la biodisponibilidad de la oleuropeína y el hidroxitirosol, como las nanoformulaciones y los sistemas de administración dirigida de fármacos, merecen una mayor investigación para maximizar su utilidad clínica en el tratamiento del neuroblostama.
Además, la oleuropeína y el hidroxitirosol muestran citotoxicidad selectiva hacia las células cancerosas sin afectar a las células normales, lo que los convierte en candidatos prometedores para la terapia oncológica dirigida.
Los estudios preclínicos han mostrado resultados prometedores, entre los que se incluyen la inhibición del crecimiento tumoral, la inducción de la apoptosis y la sensibilización de las células tumorales a la quimioterapia.
Sin embargo, los investigadores añadieron que la traslación de estos hallazgos a la práctica clínica requiere una evaluación rigurosa en ensayos clínicos bien diseñados para establecer la seguridad, la eficacia y los regímenes de dosificación óptimos.
Los autores señalan que se necesita más investigación para elucidar por completo sus mecanismos de acción, optimizar su farmacocinética y evaluar su eficacia clínica en pacientes con neuroblastoma.
Al aprovechar el potencial terapéutico de la oleuropeína y el hidroxitirosol, esperan allanar el camino hacia tratamientos más eficaces y menos tóxicos para el neuroblastoma y otros cánceres pediátricos, mejorando en última instancia los resultados y la calidad de vida de los pacientes afectados y sus familias.