Los agricultores de Córdoba temen las consecuencias a largo plazo de la prolongada sequía
La falta de lluvias y la escasez de recursos hídricos hacen que es posible que los árboles no reciban suficiente agua este invierno para producir frutos y aceite en 2023.
La escasez de agua está afectando de manera significativa a la cosecha de aceitunas en toda España este año. Sin embargo, los agricultores de Córdoba temen ahora que las consecuencias de la sequía puedan extenderse hasta la cosecha de 2023.
Las escasas precipitaciones registradas en las últimas semanas en algunas zonas del país no han sido suficientes para reponer los recursos hídricos, que se han evaporado en gran medida. Como consecuencia, los embalses del país siguen estando muy por debajo de su capacidad media, y se están manteniendo debates a nivel nacional y local para determinar y gestionar las prioridades en el uso del agua.
Solo podemos esperar que las lluvias lleguen en estas semanas para mejorar el estado de los olivares.
Asaja Córdoba, una asociación de jóvenes agricultores y ganaderos, advirtió de que podría no haber suficientes precipitaciones este otoño e invierno para que los olivos den fruto el año que viene.
La asociación señaló que las zonas menos afectadas por la sequía ya han comenzado a cosechar y procesar sus aceitunas, con rendimientos muy por debajo de la media. El fenómeno se debe tanto a una menor cantidad de frutos como al estrés hídrico, que ha reducido la acumulación de aceite en las drupas.
Véase también: Actualizaciones sobre la cosecha de 2022«La sequía a la que nos enfrentamos tendrá un mayor impacto en el tamaño de las aceitunas, lo que nos dejará con frutos más pequeños», afirmó Ignacio Fernández de Mesa, presidente de la asociación. «Por eso solo podemos esperar que las lluvias lleguen en estas semanas para mejorar el estado de los olivares».
En la situación actual, De Mesa advirtió de que se prevé que los rendimientos en la provincia se reduzcan a la mitad, lo que supondrá unas pérdidas de 500 millones de euros en la campaña 2022/23.
Asaja Córdoba también señaló que la disminución de la producción afectaría aún más a los agricultores, que ya se enfrentan a unos costes desorbitados de combustible, energía y fertilizantes.
Según la asociación, los precios del gasóleo han subido de 0,56 a 1,30 euros por litro en menos de un año. Del mismo modo, los precios de los fertilizantes han aumentado un 105 % en el mismo periodo, pasando de 380 a 780 euros por tonelada.
Sin embargo, la importante reducción del rendimiento en Córdoba no es una sorpresa. Se han observado tendencias similares en toda Andalucía, la mayor región productora de aceite de oliva del mundo, y en otras importantes regiones olivareras españolas.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España publicó estimaciones oficiales que confirman una disminución del 48 % en la producción española de aceite de oliva.
El ministerio estima que la producción de aceite de oliva alcanzará las 773 881 toneladas en 2022/23, muy por debajo de las 1 489 351 toneladas de la temporada 2021/2022.
Según los datos, Andalucía ha experimentado una disminución de la producción del 49 %. En Jaén, la provincia andaluza con mayor producción de aceite de oliva, se espera que la cosecha caiga un 60 %, hasta las 200 000 toneladas. Por su parte, en Córdoba, se prevé que la producción alcance las 158 000 toneladas, lo que supone una caída del 47 %.
Se esperan descensos similares en Extremadura (-53 %), la tercera región productora de aceite de oliva de España, mientras que la Comunidad Valenciana prevé una caída del 58 %.
Las noticias son ligeramente mejores en Castilla-La Mancha, la segunda región productora de aceite de oliva de España, que prevé una disminución del 39 %, y en Cataluña, que anticipa una caída del 41 %.