Estudio: El cambio climático sigue amenazando la salud mundial

Expertos de diversas organizaciones expusieron las repercusiones del cambio climático provocado por los hidrocarburos en la seguridad alimentaria, las enfermedades infecciosas y los problemas de salud.

El destino de la salud humana en todo el mundo está «a merced de una adicción persistente a los combustibles fósiles», según un informe publicado en The Lancet, una prestigiosa revista médica.

Los 99 investigadores que participaron en el informe concluyeron que la dependencia de los gobiernos y del sector privado de los combustibles fósiles había agravado la inseguridad alimentaria, aumentado la propagación de enfermedades infecciosas y hecho que las enfermedades relacionadas con el calor fueran más frecuentes.

Ha habido una tendencia a dejar el cambio climático en un segundo plano. Si no somos capaces de revertir la tendencia actual, estaremos condenados.– António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas

El informe advertía de que los costes de la inacción frente al cambio climático en la salud mundial se sumarían a los de la pandemia de COVID-19, los conflictos armados actuales y los retos macroeconómicos.

Los expertos constataron que las olas de calor provocaron que 98 millones de personas más sufrieran inseguridad alimentaria de moderada a media en 2020, en comparación con la media del periodo de 30 años que finalizó en 2010.

Véase también: Los editores de 200 revistas de salud advierten de que el cambio climático está provocando crisis sanitarias a nivel mundial

Afirmaron que, entre 2012 y 2021, la superficie terrestre afectada por sequías extremas fue un 29 % mayor que en el mismo periodo 70 años antes, lo que ha aumentado la inseguridad alimentaria y hídrica, ha puesto en peligro el saneamiento, ha agravado los incendios forestales y ha incrementado el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas.

El informe también reveló que el aumento de las temperaturas medias anuales ha prolongado la temporada de reproducción de los mosquitos, lo que ha incrementado la transmisión del dengue, la fiebre amarilla y el parásito causante de la dirofilariosis en más de un 10 % en los últimos 10 años, en comparación con el mismo periodo de hace 70 años.

Los investigadores añadieron que el cambio climático también ha ampliado el área de distribución geográfica de este tipo de enfermedades, así como de las enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua.

El informe reveló además que las muertes relacionadas con el calor han aumentado en dos tercios desde 2001. Los expertos señalaron que el calor extremo tiene una serie de repercusiones en la salud, como el agravamiento de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, el aumento de los golpes de calor y el deterioro de la salud mental.

Aunque el informe pintaba un panorama sombrío, los autores concluyeron con un optimista llamamiento a la acción y afirmaron que la adopción de medidas inmediatas para reducir las emisiones aún salvaría millones de vidas. Sin embargo, advirtieron de que esto requeriría una transición mucho más acelerada para abandonar los combustibles fósiles.

Por su parte, otro informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado justo después del informe de The Lancet, puso de relieve la magnitud del desafío que plantea la extracción de combustibles fósiles.

La OMM constató que las concentraciones atmosféricas de los tres principales gases de efecto invernadero alcanzaron máximos históricos en 2021, lo que indica que la quema de combustibles fósiles siguió aumentando a pesar de la importante inversión en energías renovables durante la última década.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, declaró a la BBC que la comunidad internacional debe volver a dar prioridad al cambio climático a pesar de las distracciones provocadas por la invasión rusa de Ucrania, la crisis energética mundial y la inflación galopante.

«Ha habido una tendencia a dejar el cambio climático en un segundo plano», afirmó. «Si no somos capaces de revertir la tendencia actual, estaremos condenados».

«Este es el tema definitorio de nuestra época; nadie tiene derecho a sacrificar la acción internacional contra el cambio climático por ningún motivo», concluyó Guterres.