La producción italiana de aceite de oliva cae a mínimos históricos

El Instituto de Servicios para el Mercado Agrícola y Alimentario ha indicado que la producción ascendió a 185 000 toneladas. La culpa la tienen una serie de problemas climáticos y fitosanitarios.

El Instituto de Servicios para el Mercado Agrícola y Alimentario (ISMEA) ha publicado datos que indican que los volúmenes producidos durante la actual campaña olivarera en Italia han alcanzado mínimos históricos, situándose en 185 000 toneladas (ligeramente por encima de las 182 000 toneladas de 2016).

Si se quiere producir un buen aceite de oliva virgen extra, hay que prestar cada vez más atención y llevar a cabo una estrecha supervisión del olivar. En resumen, hay que estar preparado para responder a los retos actuales. — Giancarlo Paparoni, productor de aceite de oliva en Agricontura, Sicilia

La significativa caída —casi un 57 % en comparación con el año anterior— se debe principalmente a un notable descenso que se produjo en la parte sur del país. Allí, los agricultores fueron los que más sufrieron las condiciones meteorológicas adversas y los problemas fitosanitarios, que también suponen una amenaza para los productores de toda la península.

Apulia, que normalmente representa la mitad de la producción nacional, vio cómo su producción se reducía en un 65 %. En esta zona, así como en otras regiones del sur, como Sicilia, Calabria y Campania, y también en Lacio, Las Marcas, Umbría y Cerdeña, más al norte, ya se preveía una caída de la producción antes del inicio de las operaciones de recolección.

Véase también: Producción de aceite de oliva

Por otro lado, algunas zonas de las regiones del norte, entre ellas Liguria, Lombardía, Véneto y Friuli-Venecia Julia, se han beneficiado de mejores condiciones, lo que ha permitido recuperar unos niveles de producción buenos y, a menudo, superiores a la media.

La tendencia natural de la alternancia de cosechas habría provocado, en cualquier caso, un ligero descenso general, pero las heladas invernales, seguidas de una serie de problemas climáticos durante los meses más cálidos —entre ellos, lluvias torrenciales y fuertes vientos—, agravaron considerablemente la situación.

En este sentido, cada vez es más difícil negar la relación entre las dificultades de producción y el cambio climático, que ya está en marcha y se está convirtiendo en el principal reto de los olivareros. La experiencia de la última década sugiere que las temporadas complejas son cada vez más frecuentes en prácticamente todos los países productores.

ISMEA señala que, en los últimos seis años, en Italia, los volúmenes producidos durante los «años de baja producción» siempre han resultado ser inferiores al nivel fisiológico medio.

«Debemos dejar claro que una serie de cosechas difíciles marcadas por bajos rendimientos no ha comprometido la calidad del aceite de oliva virgen extra italiano», afirmó Maria Gabriella Ciofetta, una catadora profesional con amplia experiencia.

«En los últimos años, los agricultores han comenzado a abordar los retos climáticos y los problemas fitosanitarios relacionados con gran compromiso», añadió. «Los estándares de los productores actuales son muy altos gracias a un buen punto de partida formado por un conocimiento mayor que nunca, combinado con la capacidad de innovar y el deseo de promover sus territorios a través de un enfoque respetuoso y sostenible».

Estas observaciones han sido ampliamente confirmadas por los buenos resultados, en cuanto a calidad, de los productores italianos a lo largo de los años.

«Nuestro nivel de calidad es siempre alto», afirmó Giovanni Sputore, de La Selvotta. El año pasado, obtuvo dos premios en el Concurso Mundial de Aceite de Oliva del NYIOOC.

«Hemos vuelto a hacer un buen trabajo esta temporada, a pesar de haber registrado una caída de la producción del 20 %. Esto no refleja la situación general de nuestra zona, ya que la caída global superó la mitad de los volúmenes medios», señaló el productor con sede en Abruzzo, añadiendo que solo los agricultores que prestaron mucha atención al desarrollo estacional de los olivos, y por tanto a cualquier ataque de plagas, pudieron obtener un buen producto.

«Además de los brotes de mosca del olivo, primero sufrimos un tiempo muy lluvioso, que se volvió muy seco a finales de septiembre y principios de octubre, y a esto le siguieron fuertes vientos que provocaron la caída de los frutos», añadió. «La única forma de obtener un buen producto es llevar a cabo una estrecha supervisión del olivar y estar preparados para actuar. Quienes lo hicieron obtuvieron excelentes resultados».

La imprevisibilidad de estas complejas temporadas queda patente en la experiencia de Pietro Zecchini, de Antica Quercia Verde.

«En nuestra zona, en Cortona, hemos tenido una de las mejores cosechas de los últimos años, probablemente la mejor desde que dirigimos la empresa», afirmó. «Como somos agricultores ecológicos, hay años en los que la presencia de la mosca puede ser problemática, pero durante el último no hubo rastro de esta plaga, ya que la vigilamos todo el verano».

«Sin embargo, creo que los productores que retrasaron la cosecha pueden haber tenido problemas con ella. Además, en esta parte de la Toscana varios olivares sufrieron sequía», añadió Zecchini. «Afortunadamente, tuvimos la cantidad justa de lluvia, lo que permitió que las aceitunas alcanzaran la maduración perfecta a tiempo para la cosecha. En términos de cantidad, el año pasado fue catastrófico, ya que produjimos solo el 10 % de nuestra media, pero este año nos hemos compensado, logrando un 50 % más de lo habitual. Estamos satisfechos. Básicamente, el clima fue favorable y una cosecha temprana nos permitió mantenernos fieles a nuestros altos estándares».

Otros productores confirmaron que, en lo que respecta a la gestión agronómica, nadie puede decir que haya sido una temporada fácil.

En Sicilia, en Agricontura, Giancarlo Paparoni tuvo que trabajar duro para sacar el máximo partido a sus plantaciones de Santagatese, Minuta y Verdello.

«Las dos últimas son variedades de maduración tardía y, normalmente, la mosca del olivo no supone una amenaza para ellas, pero este año hemos perdido más de la mitad de la producción a causa de ella», afirmó. «Esta plaga suele causar daños mínimos en nuestros olivares, pero esta vez llegó en septiembre, de forma repentina, como una sorpresa indeseada».

«Algunos de nuestros olivos se encuentran cerca del mar, y los demás están a unos 200 metros sobre el nivel del mar, donde logré salvar más frutos gracias a una ubicación más favorable. Y a pesar de este problema, obtuve un producto de muy buena calidad», añadió Paparoni.

El productor de Mirto, en la provincia de Messina, explicó que en sus olivares ecológicos utiliza caolín y trampas de feromonas sin plástico contra la mosca.

«Si se quiere producir un buen aceite de oliva virgen extra, hay que prestar cada vez más atención y llevar a cabo una estrecha supervisión del olivar. En resumen, hay que estar preparado para responder a los retos actuales», concluyó el productor siciliano.