La intervención temprana con aceite de oliva virgen extra se muestra prometedora para reducir los síntomas del síndrome de Down

Una nueva investigación realizada con ratones sugiere que el consumo de aceite de oliva virgen extra podría mitigar los efectos neurodegenerativos causados por el síndrome de Down.

El aceite de oliva virgen extra podría desempeñar un papel clave en la lucha contra la degeneración cognitiva en las personas con síndrome de Down.

Un nuevo estudio realizado con un modelo murino de síndrome de Down ha demostrado que el aceite de oliva virgen extra puede mejorar significativamente la memoria y las capacidades cognitivas.

El aceite de oliva virgen extra podría alterar el «perfil inflamatorio» del cerebro de forma positiva, ralentizando el proceso neurodegenerativo no solo en el Alzheimer, sino también en otras afecciones como el síndrome de Down.- Domenico Praticò, fundador del Centro de Alzheimer

«Históricamente, el aceite de oliva se ha asoc­ia­do pre­cim­an­te­mente con los ben­ef­icios car­dio­vas­cu­lares», expli­có a Olive Oil Times Domenico Praticò, pro­fe­sor de neuro­cien­cias en la Universidad de Temple, en Filadelfia, y fundador del Centro de Alzheimer de Temple.

«Durante mucho tiempo, no se consideraba que el cerebro fuera una entidad afectada por el consumo de aceite de oliva virgen extra. En realidad, un número cada vez mayor de estudios está demostrando que los efectos positivos del aceite de oliva virgen extra también se extienden a la salud cerebral», explicó Praticò.

En su último estudio, publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, el equipo de investigación de Praticò explicó cómo las personas con síndrome de Down suelen desarrollar deterioro cognitivo y patologías similares al Alzheimer ya a partir de los 40 años, mucho antes que la población general.

«Gracias a los avances farmacológicos y a las nuevas técnicas quirúrgicas, la esperanza de vida de las personas con síndrome de Down ha aumentado significativamente, extendiéndose a menudo mucho más allá de los 50 años», afirmó Praticò.

Entre el 60 y el 70 % de estas personas comienzan a desarrollar problemas cognitivos mucho antes que las personas sin síndrome de Down. «No se trata exactamente de la enfermedad de Alzheimer, pero son afecciones extremadamente similares», señaló Praticò.

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«Dada la creciente evidencia del papel del aceite de oliva virgen extra, nuestro estudio tenía como objetivo investigar si la intervención temprana con aceite de oliva virgen extra podría tener un impacto positivo en esta población», explicó.

Para ver­i­fi­car la efi­ca­cia del aceite de oliva virgen extra, el equipo utilizó un modelo ani­mal de sí­ndrome de Down, trata­n­do a los ratones con una dieta en­ri­cida con aceite de oliva virgen extra durante cinco meses.

Los investigadores eligieron un aceite de oliva virgen extra monovarietal de Coratina producido en Apulia, Italia, debido a su importante perfil fenólico.

Al final del tratamiento, se realizaron pruebas cognitivas para evaluar las capacidades de aprendizaje y memoria de los animales.

«Las pruebas de memoria en animales, como el laberinto acuático de Morris, nos permiten medir la rapidez con la que los ratones aprenden a encontrar una plataforma oculta», explicó Praticò.

«Observamos que los ratones tratados con aceite de oliva virgen extra eran mucho más rápidos en el aprendizaje y la memoria comparados con sus homólogos no tratados», añadió.

Otro aspecto interesante de la investigación fue el efecto del aceite de oliva virgen extra sobre las sinapsis, las conexiones entre las células nerviosas responsables de transmitir la información en el cerebro.

Los experimentos demostraron que los ratones tratados con aceite de oliva virgen extra mostraban una mejora en la función sináptica, según las mediciones realizadas mediante técnicas de electrofisiología.

«Las sinapsis funcionaban de manera más eficiente, lo que sugiere que el aceite de oliva virgen extra tiene un efecto protector sobre las conexiones neuronales», afirmó Praticò.

Además, el aceite de oliva virgen extra redujo significativamente los niveles de neuroinflamación, un proceso estrechamente vinculado al deterioro cognitivo y la neurodegeneración.

«Descubrimos que el aceite de oliva virgen extra puede modular la actividad de la microglía, unas células que, entre otras cosas, actúan como eliminadoras de residuos en el cerebro», explicó Praticò.

«Estas células, en condiciones de estrés crónico, pueden acabar dañando el cerebro en lugar de ayudarlo», añadió. «Gracias al aceite de oliva virgen extra, la microglía se mantiene en un estado más equilibrado y puede seguir desempeñando su función beneficiosa».

Un aspecto crucial del estudio fue el análisis en profundidad de los marcadores inflamatorios en los cerebros de ratones tratados con aceite de oliva virgen extra.

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En par­ti­cu­lar, se ha de­mostrado que el aceite de oliva virgen extra tiene un impacto si­g­ni­fi­ca­tivo en varias cito­kinas, pro­te­inas que regu­lan la respuesta in­flam­a­to­ria del si­stema in­mun­o­lógico.

Entre los marcadores analizados, las interleucinas son cruciales para modular la inflamación cerebral, un fenómeno estrechamente asociado al deterioro cognitivo y la neurodegeneración.

El equipo de Praticò observó una reducción significativa de moléculas como la interleucina-12 y el CD40, ambas conocidas por promover la activación microglial.

«La supresión de CD40 es especialmente relevante porque esta proteína suele intervenir en la activación de la microglía y en la producción de otras citocinas proinflamatorias como la interleucina-12», afirmó Praticò. «Reducir la actividad de estas moléculas ayuda a mitigar un factor que acelera el deterioro cognitivo».

Al mismo tiempo, se observó un aumento del antagonista del receptor de la interleucina 1 (IL-1ra) y de la interleucina 5, ambos asociados a efectos neuroprotectores.

«El IL-1ra actúa como un freno sobre la inflamación inducida por la interleucina-1, una de las citocinas más potentes en la promoción de las respuestas inflamatorias», explicó Praticò.

Estos hallazgos indican que el aceite de oliva virgen extra reduce la inflamación cerebral y actúa de forma selectiva, promoviendo la expresión de moléculas que protegen las células nerviosas.

«Nuestro estudio sugiere que el aceite de oliva virgen extra podría alterar el «perfil inflamatorio» del cerebro de forma positiva, ralentizando el proceso neurodegenerativo no solo en el Alzheimer, sino también en otras afecciones como el síndrome de Down», señaló Praticò.

Según los científicos, los resultados de esta investigación abren la puerta a nuevos enfoques terapéuticos para enfermedades como el Alzheimer y otras formas de demencia.

El aceite de oliva virgen extra, con sus componentes bioactivos, entre los que se incluyen el oleocanthal, la oleaceína y la oleuropeína, podría constituir un arma natural en la lucha contra el deterioro cognitivo.

En un contexto en el que la población está envejeciendo y la demencia es cada vez más común, el descubrimiento de nuevas herramientas preventivas es crucial. «Estamos solo al comienzo de esta exploración», dijo Praticò.

«Pero si podemos demostrar que algo tan sencillo como el aceite de oliva virgen extra puede marcar la diferencia, entonces habremos encontrado una forma accesible de mejorar la calidad de vida de muchas personas», concluyó.