Acuerdo sobre la compensación para los países vulnerables al cambio climático en la COP27
El acuerdo final preveía pagos por «pérdidas y daños» para las economías en desarrollo y reforzaba los compromisos de reducir las emisiones, pero no de eliminar progresivamente los combustibles fósiles.
La 27.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) concluyó en Sharm El-Sheikh, Egipto, con un acuerdo para proporcionar financiación destinada a cubrir las «pérdidas y daños» sufridos por los países vulnerables gravemente afectados por las catástrofes climáticas.
El acuerdo también reafirmó los compromisos de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 ºC por encima de la media preindustrial, reforzar las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse a los efectos irreversibles del cambio climático.
Hemos determinado el camino a seguir en un debate que lleva décadas sobre la financiación para pérdidas y daños.
«Este resultado nos hace avanzar», afirmó Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. «Hemos determinado el camino a seguir en un debate que se ha prolongado durante décadas sobre la financiación para pérdidas y daños, deliberando sobre cómo abordar los efectos en las comunidades cuyas vidas y medios de subsistencia han quedado arruinados por los peores efectos del cambio climático».
La compensación por pérdidas y daños fue el tema más controvertido de la COP27, en la que decenas de países de bajos ingresos y climáticamente vulnerables pidieron a los países desarrollados —que han emitido la mayor parte de los gases de efecto invernadero de origen antropogénico al medio ambiente— que asumieran la responsabilidad financiera.
Véase también: Los productores alimentarios multinacionales piden un cambio rápido en las prácticas agrícolasLa COP27 reconoció las «devastadoras pérdidas económicas y no económicas» del cambio climático, como «el desplazamiento forzoso y los impactos sobre el patrimonio cultural, la movilidad humana y las vidas y medios de subsistencia de las comunidades locales».
Sin embargo, el acuerdo también establece que los pagos por pérdidas y daños no constituyen una admisión de responsabilidad, lo que impide que se exija a las naciones desarrolladas rendir cuentas por futuros desastres climáticos.
Desde ahora hasta la COP28, delegados de decenas de países trabajarán para definir aspectos cruciales del acuerdo sobre pérdidas y daños, como qué gobiernos e instituciones tendrán que pagar y qué países y programas recibirán los fondos.
Los observadores de la conferencia señalaron que, una década después de su promesa de financiar un fondo de apoyo al cambio climático de 100 000 millones de dólares (97 700 millones de euros) para las naciones vulnerables, muchos países más ricos aún no han realizado pagos significativos.
Aun así, muchos delegados de países vulnerables expresaron su satisfacción con el nuevo acuerdo sobre pérdidas y daños.
Varios países europeos se comprometieron a aportar 300 millones de dólares (293 millones de euros) en financiación para ayudar a las naciones más vulnerables a hacer frente a las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos, que causan daños por valor de miles de millones de dólares cada año.
El acuerdo también reiteró que es necesario mitigar en la medida de lo posible los efectos del cambio climático. Se afirmó que esto sería más manejable si el aumento de la temperatura se mantuviera por debajo de 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales.
La conferencia acordó además que se debe evitar un aumento de 2 °C y resolvió proseguir con los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C, tal y como estipula el Acuerdo de París.
Los delegados reconocieron que la comunidad internacional debe eliminar el 45 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 a fin de alcanzar este objetivo. Sin embargo, las concentraciones atmosféricas globales de emisiones volvieron a alcanzar máximos históricos en 2021.
Según las políticas actuales, se prevé que las temperaturas aumenten entre 2,1 ºC y 2,9 ºC para finales de siglo.
Al igual que hicieron en la COP26 de Glasgow, los delegados se comprometieron a reducir gradualmente la energía del carbón y a eliminar las subvenciones a los «combustibles fósiles ineficientes».
La oposición de los países productores de petróleo y gas, con una presencia significativa en la ciudad turística egipcia, impidió que se alcanzara un compromiso para eliminar los combustibles fósiles más contaminantes del sistema energético mundial, algo que muchos activistas climáticos habían presionado para que se incluyera.
Véase también: El cambio climático sigue amenazando la salud mundial, según un estudio«Que las emisiones alcancen su punto máximo antes de 2025, tal y como la ciencia nos indica que es necesario. No figura en este texto», afirmó Alok Sharma, presidente de la COP26. «Un seguimiento claro de la reducción gradual del carbón. No figura en este texto».
El acuerdo también hizo hincapié en la necesidad de una acción urgente para la transición hacia fuentes de energía más limpias. Animó a los países más ricos a proporcionar «apoyo específico a los más pobres y vulnerables, en consonancia con las circunstancias nacionales, y a reconocer la necesidad de apoyo para una transición justa».
Los delegados coincidieron en que una transición global hacia una energía más limpia requeriría entre 4 y 6 billones de dólares (entre 3,9 y 5,9 billones de euros) al año.
«La obtención de esta financiación requerirá una transformación rápida y exhaustiva del sistema financiero y de sus estructuras y procesos, con la participación de gobiernos, bancos centrales, bancos comerciales, inversores institucionales y otros actores financieros», señaló la ONU.
Un acuerdo independiente alcanzado por los países del G20 reunidos en Indonesia comprometió 20 000 millones de dólares (19 500 millones de euros) durante los próximos cinco años para acelerar una transición ecológica equitativa.
El acuerdo de la COP27 también pidió a los países que «consideraran nuevas medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero distintos del dióxido de carbono en 2030, incluido el metano».
Más allá de la mitigación, el papel de la adaptación al clima fue también un tema central debatido en la conferencia, y los distintos países acordaron seguir caminos diferentes. Se anunciaron nuevas contribuciones de hasta 230 millones de dólares (225 millones de euros) para un fondo de adaptación.
No se llegó a un acuerdo definitivo sobre la financiación del fondo, pero los delegados coincidieron en que debería haber al menos 40 000 millones de dólares (39 000 millones de euros) anuales para las políticas de adaptación de aquí a 2050.
«Estos compromisos ayudarán a muchas más comunidades vulnerables a adaptarse al cambio climático mediante soluciones de adaptación concretas», afirmó la ONU.
Según el acuerdo final, la nueva financiación constituiría la columna vertebral de un esfuerzo global que también debe incluir la transferencia de tecnología, la ampliación de la capacidad de energía renovable y exigir a todos los países que formulen y apliquen planes nacionales de adaptación.
Entre las medidas de adaptación más relevantes, las Naciones Unidas anunciaron un plan de 3100 millones de dólares (3000 millones de euros) para desarrollar sistemas de alerta temprana contra fenómenos meteorológicos extremos, a los que una parte significativa de la población mundial no tiene acceso.
En la COP27 también se acordó la importancia de conservar y restaurar los ecosistemas naturales, haciendo especial hincapié en la reforestación y la preservación de los entornos marinos para ayudar a capturar el dióxido de carbono de la atmósfera. Con este fin, los delegados acordaron fijar el objetivo de detener la deforestación para 2030.
La próxima conferencia mundial sobre el clima —la COP28— tendrá lugar en los Emiratos Árabes Unidos en noviembre de 2023.