La dieta mediterránea baja en carbohidratos ayuda a los pacientes con diabetes a alcanzar la remisión

Un estudio reveló que una dieta mediterránea baja en carbohidratos resultaba más eficaz para ayudar a los pacientes con diabetes tipo 2 a alcanzar la remisión, en comparación con una dieta baja en grasas o una dieta mediterránea tradicional.

Un nuevo artículo de revisión científica resume los datos que sugieren que seguir una dieta vegetal baja en carbohidratos, complementada con aceite de oliva, puede ser fundamental para la remisión de la diabetes tipo 2.

La remisión se produce cuando los niveles de glucosa en sangre de las personas previamente diagnosticadas con diabetes se mantienen por debajo del umbral de diagnóstico durante un periodo prolongado sin necesidad de tomar medicamentos para la diabetes.

La revisión, publicada en Diabetes & Metabolic Syndrome: Clinical Research and Reviews, se centró en dos factores clave para la remisión de la diabetes tipo 2: la pérdida de peso y el control de la dieta.

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La revisión analizó 52 estudios de diversas fuentes científicas, investigando la correlación entre la ingesta dietética, los objetivos de pérdida de peso y el éxito en la consecución de la remisión de la diabetes.

Los autores señalaron la baja calidad de muchos artículos de investigación en este campo, indicando que alrededor del 40 % de los artículos examinados presentaban un bajo riesgo de sesgo.

A partir de estas fuentes, los autores compararon la eficacia de la dieta mediterránea baja en carbohidratos para la remisión de la diabetes frente a otras dietas relevantes, incluyendo la dieta mediterránea tradicional, las dietas bajas en grasas y la dieta de la Asociación Americana de Diabetes.

Los resultados indican que la remisión se alcanza con mayor frecuencia con dietas bajas en calorías y ricas en proteínas vegetales.

Además, la revisión reveló que, en el caso de los pacientes recién diagnosticados, la pérdida de peso media necesaria para lograr la remisión —seis kilogramos— era menor con una dieta mediterránea baja en carbohidratos en comparación con otras dietas.

La investigación también analizó los resultados de la remisión en pacientes que habían controlado la diabetes durante largos periodos.

En estos casos, la remisión exitosa se asoció con la adopción de una dieta mediterránea baja en carbohidratos y una pérdida de peso más significativa, con un promedio de ocho kilos.

Los hallazgos de los autores sugieren que una dieta mediterránea baja en carbohidratos tiene el potencial de mantener la remisión y, posiblemente, lograr la reversión de la diabetes en pacientes recién diagnosticados.

Aunque la definición sigue siendo objeto de debate dentro de la comunidad científica, la reversión de la diabetes se define habitualmente como una remisión completa que dura más de cinco años desde el diagnóstico.

Los autores de la revisión señalaron que, en estudios anteriores, a veces se lograba la remisión completa con la dieta mediterránea tradicional, a menudo cuando el seguimiento de la dieta iba acompañado de una pérdida de peso significativa.

Curiosamente, se ha demostrado que la dieta mediterránea reduce los niveles séricos de productos finales de glicación avanzada, que están asociados a la resistencia a la insulina, un factor crítico en el desarrollo de la diabetes tipo 2.

La revisión citó el impacto de la dieta mediterránea en la modulación del metabolismo de los productos finales de la glicación avanzada como un posible mecanismo mediante el cual la dieta ayuda a los pacientes con diabetes recién diagnosticada a alcanzar la remisión.

La dieta mediterránea tradicional suele incluir un 50 % de las calorías procedentes de los carbohidratos, un 30 % de las grasas y un 20 % de las proteínas.

La dieta mediterránea baja en carbohidratos modifica esta proporción, reduciendo la ingesta de carbohidratos al 35 % del total de calorías y la de proteínas al 20 %, mientras que aumenta la de grasas al 45 %.

La dieta excluye las grasas saturadas de uso común, la carne roja, los alimentos ultraprocesados y los alimentos con alto contenido en azúcares y carbohidratos simples. Como resultado, el aceite de oliva se considera una fuente nutricional primaria.

Los resultados de la revisión no han sido una sorpresa: el aceite de oliva se considera cada vez más un factor importante para mitigar los efectos de la diabetes, ya que las propiedades saludables de sus grasas monoinsaturadas y polifenoles proporcionan una protección cardiovascular significativa.

Esta protección cardiovascular es especialmente importante, ya que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte entre las personas con diabetes.

El aceite de oliva virgen extra también ayuda a reducir la oxidación y la inflamación, lo que beneficia la salud general de los pacientes.

Según los autores de la revisión, la evidencia actual respalda las dietas bajas en carbohidratos y basadas en plantas como clave para lograr la remisión de la diabetes. Sin embargo, hicieron hincapié en la necesidad de estudios más amplios, sólidos y de alta calidad.

Esta revisión llega en un momento en el que la diabetes se reconoce como un problema de salud mundial significativo.

Según la Federación Internacional de Diabetes, aproximadamente el 10,5 % de la población mundial de entre 20 y 79 años padece actualmente diabetes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de que en 2019 se atribuyeron a la diabetes 1,5 millones de muertes en todo el mundo, y la prevalencia de la diabetes sigue aumentando.

La OMS estimó que el número de personas con diabetes aumentó de 108 millones en 1980 a 422 millones en 2014.

Por su parte, la Federación Internacional de Diabetes prevé que alrededor de 783 millones de personas podrían vivir con diabetes en 2045, lo que supone un aumento del 46 % con respecto a las cifras actuales.