La dieta mediterránea durante el embarazo mejora el desarrollo neurológico del bebé

Los niños de dos años nacidos de madres que siguieron la dieta mediterránea o un programa de reducción del estrés durante el embarazo obtuvieron mejores resultados en los ámbitos cognitivo y socioemocional.

Un equipo multidisciplinar de investigadores médicos españoles ha publicado los resultados de la segunda fase de un importante ensayo clínico.

El ensayo «Improving Mothers for a Better Prenatal Care Trial Barcelona» (IMPACT BCN) tenía como objetivo evaluar si las intervenciones estructuradas, centradas en la dieta mediterránea o en la reducción del estrés basada en la atención plena (MBSR), podían reducir el porcentaje de recién nacidos pequeños para la edad gestacional (SGA) y mejorar otros resultados adversos del embarazo.

El objetivo principal de este nuevo análisis fue un criterio de valoración secundario preespecificado destinado a investigar si las intervenciones maternas relacionadas con la dieta mediterránea o la reducción del estrés durante el embarazo podían mejorar el desarrollo neurológicoen los hijos a la edad de dos años.

Véase también: Noticias de salud

La eval­u­ación del des­ar­rollo neuro­lo­gico utilizó las Escalas Bayley de Des­ar­rollo del Bebé y el Niño Pequeño (Bayley-III), que evalúan los ámbitos cognitivo, del lenguaje, motoro, socio-emo­cional y del comportamiento adap­tativo. El análisis del ensayo se llevó a cabo entre julio y noviembre de 2022.

El ensayo original, realizado en Barcelona, incluyó a 1.221 mujeres embarazadas consideradas de alto riesgo de dar a luz a recién nacidos pequeños para la edad gestacional. La reclu­ta­ción se llevó a cabo entre febrero de 2017 y octubre de 2019, y el seguimiento se prolongó hasta el parto, concluyendo el 1 de marzo de 2020.

Aunque numerosos estudios han demostrado los posibles beneficios de la dieta mediterránea para reducir resultados adversos para la salud, como los eventos cardiovasculares, la diabetes, el deterioro cognitivo y las enfermedades inflamatorias entre adultos de alto riesgo, este fue el primer estudio de este tipo en examinar los posibles beneficios neurológicos para los niños a través de la dieta materna durante el embarazo.

La aleatorización dividió a los participantes en tres grupos: una intervención nutricional, una intervención para la reducción del estrés y un grupo de control que recibió atención estándar.

La recopilación de datos incluyó visitas iniciales y finales, en las que las participantes respondieron a cuestionarios, proporcionaron muestras biológicas y se recopilaron datos perinatales. Los criterios de valoración primarios y secundarios del ensayo, entre los que se incluyen el porcentaje de recién nacidos pequeños para la edad gestacional y los resultados perinatales adversos, se habían publicado anteriormente.

El ensayo IMPACT BCN empleó un diseño clínico paralelo, abierto y aleatorizado, llevado a cabo en BCNatal, un centro destacado de medicina materno-fetal y neonatal en Barcelona. Se incluyeron mujeres embarazadas en la fase media del embarazo (entre las semanas 19 y 23,6) con un alto riesgo de dar a luz a recién nacidos pequeños para la edad gestacional.

El ensayo tenía como objetivo garantizar la generalizabilidad mediante el registro de la raza y el origen étnico. La aleatorización se realizó en una proporción de uno a uno en los grupos de intervención dietética, intervención para la reducción del estrés y control.

La evaluación Bayley-III mostró que los niños de dos años nacidos de madres que se sometieron a intervenciones estructuradas en el estilo de vida basadas en la dieta mediterránea o en la reducción del estrés durante el embarazo obtuvieron mejores puntuaciones en los dominios cognitivo y socio-emocional-emocionales.

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Cabe destacar que este es el primer ensayo clínico aleatorizado que evalúa el impacto de este tipo de intervenciones en el desarrollo neurológico del niño.

La inter­ven­ción dietética, basada en la dieta mediterrá­nea tra­di­cional adapta­da al embarazo, incluía ses­iones mensuales indi­vidu­ales y en grupo, comple­mentadas con aceite de oliva virgen extra y nueces.

Las participantes en el programa de reducción del estrés recibieron un programa de reducción del estrés basado en la atención plena adaptado al embarazo, que incluía clases grupales semanales, una sesión de día completo y prácticas diarias en casa. Las participantes del grupo de atención habitual siguieron los protocolos estándar de atención durante el embarazo.

La evaluación, realizada a la edad corregida de 24 meses, reveló que los niños del grupo de la dieta mediterránea obtuvieron puntuaciones significativamente más altas tanto en el ámbito cognitivo como en el socioemocional en comparación con el grupo de atención habitual.

Los niños del grupo de reducción del estrés obtuvieron puntuaciones más altas en el ámbito socioemocional. No se observaron diferencias entre los grupos del estudio en las puntuaciones de lenguaje, motricidad y adaptación.

Los análisis exploratorios de toda la población del estudio demostraron asociaciones positivas entre la puntuación de la dieta mediterránea y los dominios cognitivo y del lenguaje del Bayley-III.

Una mayor ingesta de ácido docosahexaenoico, un ácido graso omega-3 presente en los aceites de pescado, se relacionó con mejores puntuaciones en el lenguaje. En com­paración, una mayor ingesta de ácidos grasos trans se asoció inversamente con las puntuaciones socioemocionales y del lenguaje.

Las grasas trans, aunque se encuentran de forma natural en los productos lácteos y las grasas animales, se ingieren con mayor frecuencia en el siglo XXI a través del consumo de alimentos procesados con alto contenido en aceites vegetales parcialmente hidrogenados.

Los niveles de grasas trans en el torrente sanguíneo de los lactantes alimentados con leche materna fluctúan según las cantidades presentes en la leche, que a su vez varían en función de la dieta de la madre. Un estudio de 1999 informó de porcentajes de grasas trans en proporción a las grasas totales de la leche materna que oscilaban entre el 1 % en España y el 7 % en Canadá y Estados Unidos.

Aunque los autores señalan ciertas limitaciones de su estudio, como el hecho de que las participantes fueran seleccionadas entre aquellas consideradas de alto riesgo de resultados adversos en el embarazo, concluyen que las intervenciones estructuradas en el estilo de vida materno basadas en la dieta mediterránea durante el embarazo contribuyeron a mejorar las puntuaciones cognitivas y socioemocionales de los niños a los dos años.

El equipo cree que los resultados respaldan la idea de que un patrón alimentario saludable como la dieta mediterránea puede influir positivamente en el desarrollo neurológico fetal. Los ensayos clínicos aleatorios y las evaluaciones en otras poblaciones de pacientes permitirán comprender mejor los mecanismos implicados.