En Chile, las grandes esperanzas dan paso a expectativas mixtas
Los productores preveían otra cosecha superior a las 20 000 toneladas, hasta que las malas condiciones climáticas del invierno empañaron sus perspectivas.
Las autoridades y los productores de Chile prevén una caída de la producción en 2024, debido a la falta de lluvias en el norte y a la inestabilidad climática durante la floración en primavera.
Según datos de ChileOliva, una asociación de productores, el segundo país productor más grande de América produjo 21 000 toneladas de aceite de oliva en 2023, lo que se ajusta a la media de los últimos cinco años.
Gabriela Moglia, directora general de ChileOliva, confirmó que era probable que la producción cayera en el país en 2024, y añadió que aún no se sabe cómo se desarrollará la cosecha desde ahora hasta julio.
A finales de 2023, existía optimismo respecto a que la producción aumentaría. En su estimación de noviembre, el Consejo Oleícola Internacional pronosticó que la producción podría alcanzar las 24 500 toneladas en 2024.
Véase también: Actualizaciones sobre la cosecha de 2024En una entrevista realizada en octubre, José Pablo Illanes, director general de Las Doscientos, también expresó su confianza en la cosecha de 2024.
Sin embargo, matizó que las condiciones meteorologicas del verano (el verano se extiende de diciembre a marzo en el hemisferio sur) detinarían un papel detal en la cosecha, y así ha sido.
«La cosecha prevista para 2024 es inferior a la de 2023», afirmó Illanes. «La disminución prevista es del 20 %. Esto se debe a múltiples factores, como la vejez genética de los árboles, el exceso de precipitaciones en invierno y la inestabilidad climática durante el periodo de floración de noviembre de 2023».
Las Docientos cultiva 700 hectáreas de olivos en el Valle del Maule, a unas tres horas al sur de Santiago.
Illanes señaló que las importantes precipitaciones registradas en la región durante el invierno aliviaron la sequía al rellenar las presas y el Canal de Pencahue. Sin embargo, la lluvia también ha anegado el suelo de los olivares de la empresa.
«El mayor reto de este año fue lidiar con el exceso de agua en el suelo», afirmó. «Los suelos de la zona son principalmente arcillosos y con mal drenaje, por lo que el exceso de agua se acumula en las zonas bajas y daña los árboles».
Las expectativas de cara a la cosecha difieren ligeramente para Olivos del Sur, el mayor productor de aceite de oliva de Chile, con 2.500 hectáreas de olivares.
Ismael Heiremans, director agrícola de la empresa, señaló que la cosecha en el centro del país parece similar a la del año pasado.
«Las condiciones climáticas de El Niño durante el invierno permitieron un buen suministro de agua y una temporada tranquila en cuanto a los recursos hídricos», dijo.
Mientras El Niño persista, Heiremans prevé más lluvias en el centro de Chile y una menor probabilidad de heladas tempranas, otro reto importante al que se enfrentan los productores cada año.

El mayor productor de aceite de oliva de Chile prevé una cosecha normal en el centro, pero un fuerte descenso en el norte del país. (Foto: Olivos del Sur)
Sin embargo, lo mismo no se aplica a los olivares de la empresa en el norte de Chile. La falta de precipitaciones en Coquimbo, a unos 400 kilómetros al norte de Santiago, impidió que la empresa pudiera regar suficientemente sus árboles en los momentos precisos del desarrollo del fruto, cuando más se necesita el agua.
«Dado que la precipitación fue de cero milímetros y el problema de abastecimiento es muy complejo… hay entre un 40 y un 60 por ciento menos que en la última cosecha, especialmente en la variedad Arbequina, que también sufrió mucho debido a la falta de horas de frío y no le permitió florecer correctamente», dijo Heiremans.
Los productores prevén que la cosecha comience a finales de abril. Como resultado, la situación podría seguir cambiando en función del tiempo.
«La condición principal para tener una buena cantidad de aceite de aquí a la cosecha es la estabilidad del riego, dado que toda la géneración de aceite acaba de comezar», dijo Illanes.
A pesar de la menor producción de frutos este año, espera que la cosecha de 45 días sea más eficiente tras la inversión de la empresa en nuevos equipos.
Más allá de la cosecha, los productores y exportadores de Chile siguen lidiando con el complicado mercado mundial del aceite de oliva, ya que los altos precios en origen no compensan necesariamente el aumento de los costes de producción.
Paula Gajardo, directora de exportaciones de Olivos del Sur, señaló que algunos productores chilenos se están beneficiando, ya que los principales embotelladores europeos buscan nuevos proveedores en Sudamérica para compensar el déficit causado por otra mala cosecha en España y otras zonas del Mediterráneo.
«Esta escasez generalizada ha elevado los precios, que casi se han triplicado con respecto a los de hace dos o tres años», afirmó. «Por un lado, esto ha creado un espacio para las exportaciones chilenas y para Olisur, en particular, como productor».
«Por otro lado, al subir los precios del aceite de oliva, Olisur también experimentó un aumento de los costes y, por lo tanto, aplicó un incremento en sus precios», añadió Gajardo.
A Gajardo le preocupa que los consumidores de Chile y del extranjero solo puedan tolerar los precios más altos del aceite de oliva durante un tiempo limitado antes de empezar a decantarse por otras variedades de aceite de oliva, como el virgen o el refinado, o por otros aceites comestibles.
«El sector del aceite de oliva virgen extra está atravesando un momento complejo y, por el momento, hay pocos indicios de recuperación», concluyó.