La producción de aceite de oliva en Uruguay se recuperará

La producción no superará los máximos históricos de 2019, pero se prevé que alcance las 1 900 toneladas. Los productores señalan que la calidad es tan alta como siempre.

Después de que Uruguay registrara en 2020 una de las peores cosechas de su historia, se espera que la producción se recupere en 2021.

La combinación de que muchos productores entraran en un año de descanso en el ciclo de alternancia de la aceituna y las heladas primaverales durante la floración, seguidas de un verano excepcionalmente seco, provocó que la producción se desplomara hasta apenas 295 toneladas en la campaña 2019/20.

Apostamos fuerte por la cosecha temprana, que ha sido excelente. Preferimos sacrificar cantidad por calidad y estamos convencidos de que este es el camino.– Gonzalo Aguirre, copropietario de Olivares de Santa Laura

Este año, el clima fue más favorable y muchos productores entraron en un año de producción. Dado que la gran mayoría de los productores terminaron sus cosechas a finales de junio, las estimaciones preliminares sugieren que Uruguay podría alcanzar su segundo mayor total de producción de la historia.

«Por suerte, este año la producción ha sido mucho mejor que en 2020», declaró a Olive Oil Times Martín Robaina, presidente de la Asociación Uruguaya del Olivo (Asolur) y productor de Lote8. «No ha sido tan buena como la de 2019, cuando tuvimos nuestra cosecha récord de 2500 toneladas, pero nos acercaremos».

Basándose en estimaciones preliminares y conversaciones con los productores, Robaina calcula que la producción alcanzará las 1 900 toneladas de aceite de oliva.

Además de un mayor rendimiento de aceitunas, los productores de todo el país informaron de unos niveles de calidad excelentes. Según Robaina, la inmensa mayoría de la producción de aceite de oliva uruguaya se clasifica como «virgen extra».

«La cosecha ha sido muy buena en Uruguay», declaró a Olive Oil Times Gonzalo Aguirre, copropietario de Olivares de Santa Laura. «Apostamos fuerte por la cosecha temprana, que ha sido excelente. Preferimos sacrificar cantidad por calidad y estamos convencidos de que este es el camino».

Foto: Gonzalo Aguirre

Sin embargo, el productor, afincado en la provincia nororiental de Cerro Largo, añadió que uno de los principales retos a los que se enfrenta es encontrar consumidores que compren sus aceites de oliva virgen extra. Esto se ha visto agravado por la pandemia de la COVID-19, que provocó el cierre de las fronteras en 2020 y redujo drásticamente el turismo.

«El consumo de aceite de oliva se vio afectado en parte por el cierre o la reducción de la capacidad en restaurantes y hoteles», afirmó. «Al mismo tiempo, el consumo en las familias aumentó considerablemente, ya que la gente tenía más tiempo para cocinar en casa».

Según Robaina, educar a los consumidores sobre los beneficios para la salud y las propiedades organolépticas del aceite de oliva virgen extra es uno de los principales retos a los que se enfrenta todo el sector.

«Tenemos que seguir intentando educar a los consumidores uruguayos para que sepan reconocer qué es un buen aceite de oliva virgen extra y opten por los aceites virgen extra de Uruguay», afirmó.

En el extremo opuesto del país respecto a Olivares de Santa Laura, los productores de O’33 declararon a Olive Oil Times que ellos también habían disfrutado de una cosecha fructífera.

Foto: Natalia Welker

«Ha sido una cosecha larga», declaró Natalia Welker, propietaria de la empresa, a Olive Oil Times. «La cosecha de 2021 ha sido muy abundante… En cuanto a la calidad, es excelente».

Aunque las zonas rurales de Uruguay se han visto mucho menos afectadas directamente por la pandemia, Welker señaló que la empresa había cumplido todos los protocolos y gestionado con éxito la cosecha sin incidentes significativos.

Sin embargo, señaló que la dificultad para importar mercancías —que se ha visto agravada por la pandemia a nivel mundial— es uno de los principales retos a los que se enfrenta su negocio.

«Importamos suministros como botellas y tapones, y los proveedores tardan mucho en satisfacer nuestras necesidades», afirmó.

A poca distancia de O’33, los productores de Agroland S.A., que embotellan su aceite de oliva bajo la marca Colinas de Garzón y obtuvieron un Premio de Oro en el Concurso Mundial de Aceite de Oliva NYIOOC 2021, también informaron de una excelente cosecha.

«Ha sido un año muy bueno, no un récord como 2019, pero sí muy bueno», declaró a Olive Oil Times Víctor Rodríguez, director de producción de aceite de oliva de la empresa.

Foto: Asolur

Al igual que para el otro productor, la pandemia de la COVID-19 supuso mucho estrés para Rodríguez y su equipo, pero no provocó ninguna interrupción en la cosecha. Sin embargo, para el agrónomo al frente del segundo mayor productor de Uruguay, el clima húmedo del país sigue siendo el mayor desafío.

«El otro gran reto al que nos enfrentamos año tras año es el clima de Uruguay, que es muy húmedo», afirmó. «Esto significa que estamos siempre vigilando la salud de nuestras plantas. Además de esto, optamos por una cosecha temprana, por dos razones: una por la salud y la otra por la calidad de nuestros productos».

Todos los productores entrevistados para este artículo afirmaron que esperan que la producción vuelva a disminuir en 2022, ya que los productores se enfrentan de nuevo a un año de baja producción.

Robaina señaló que uno de los principales proyectos de Asolur es mitigar los impactos de este fenómeno natural en los árboles y lograr que los productores uruguayos obtengan cosechas más consistentes año tras año.

«Estamos tratando de investigar y de poder llevar a cabo una gestión de campo que nos permita no tener esas diferencias en la producción, ya que eso, por supuesto, dificulta la sostenibilidad de la actividad», afirmó. «La idea es tratar de reducir este fenómeno para que el productor tenga fruta que cosechar todos los años».